Cuando la contención no es necesaria

Arancha Caballero Sagardía - Lunes, 2 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La contención cuando no es necesaria puede contribuir a reagudizar o a revictimizar a la persona, incluso puede llegar a crear un trauma nuevo. ¿Por qué? Porque se trata de una situación muy estresante que priva a la persona del único bien o derecho que la diferencia del resto: la libertad.

La libertad no es negociable. La libertad no se compra pero, a veces, se vende al mejor postor. Libertad no es pensamiento sino sentimiento;libertad eres tú.

Cuando la contención no es necesaria transgredimos esa leve línea que separa el bien del mal, nos convertimos en gigantes de molinos invisibles… de nosotros mismos.

Cuando la contención no es necesaria, podrás convertir a cualquiera en Quijote de tus panzadas pero no olvides que lo que está en juego es tu libertad y la mía.

Por eso, antes de contener a alguien pregúntate si no serás tú el Don Quijote que ve molinos por doquier, y no el profesional que se espera de alguien de tu talla y envergadura.

Cuando contengas sé responsable con el compromiso que asumes con la otra persona, si no, más vale que te dediques a cuidar molinos o a moldear sanchopanzadas. Cuando la contención no es necesaria. A propósito de un triste caso que ha acabado en muerte esta semana en Navarra.