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“Con una transparencia eficaz evitas en buena parte la corrupción, que se ampara en el secretismo”

Juan Luis Beltrán (Pamplona, 1946) ha sido recientemente elegido por el Parlamento para ser en los próximos cuatro años el presidente del Consejo de Transparencia de Navarra

Elena Urabayen | Unai Beroiz - Martes, 3 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Juan Luis Beltrán, presidente del Consejo navarro de Transparencia.

Juan Luis Beltrán, presidente del Consejo navarro de Transparencia. (UNAI BEROIZ)

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  • Juan Luis Beltrán, presidente del Consejo navarro de Transparencia.

pamplona- A sus 71 años, Juan Luis Beltrán, doctor en derecho y letrado del Gobierno de Navarra hasta hace dos años, asume el reto de liderar el Consejo de la Transparencia, consciente de que es un órgano que todavía debe ganarse la confianza de la ciudadanía. Pretende hacerlo aportando “imparcialidad y objetividad” y “mucho trabajo diario” a pesar de que el cargo no cuenta con remuneración alguna. Para Beltrán es “esencial” avanzar el ámbito de la transparencia para “parar los niveles de corrupción” que tanto han abundado en los gestores públicos en los últimos años.

¿Qué va a aportar alguien como usted al Consejo de Transparencia?

-Intentaré aportar mucho trabajo diario, imparcial, que genere confianza en el ciudadano. Estos órganos de control tienen que ser muy imparciales y objetivos, tienen que resolver conforme a derecho y que así el ciudadano capte su imparcialidad y su objetividad. Eso genera confianza y anima a que el ciudadano los utilice como cauce para conseguir lo que quiere. Mi labor como presidente será garantizar y velar por la imparcialidad de este órgano colegiado de control. También que se siga trabajando sin descanso para que día a día se pueda conseguir un granito más de arena en la mejora de la transparencia en Navarra.

¿A qué retos se enfrenta?

-El Consejo de Transparencia solo lleva año y medio trabajando, la ley también es joven y todo en el ámbito de la transparencia es reciente y el Consejo de Transparencia no es conocido ni está asentado. La labor del Consejo y mi labor como presidente será impulsar el Consejo para que sea verdaderamente efectivo en lograr el mayor grado posible de transparencia. En el sentido de que informar al ciudadano y de que ofrezcan toda la documentación que este pida para conocer el porqué de las decisiones de la Administración. Impulsarlo todo lo posible para que se asiente de verdad, para que sea conocido y para que cumpla con la función que se ha encomendado.

¿Cómo se puede hacer ese trabajo de asentamiento? Muchas veces aunque hay información, la gente no hace uso de ella.

-La mayoría de las veces el ciudadano se preocupa de alguna decisión de la Administración cuando le afecta muy directamente, entonces sí que va a reclamar o a recurrir. No obstante, lo que cada vez hay más son plataformas, asociaciones, grupos de trabajo muy interesados en determinados ámbitos de actuación de la Administración: sanidad, medio ambiente, educación, impuestos. Se asocian entre ellos y se constituyen como un grupo de presión para reivindicar la transparencia, para conocer a fondo el porqué de las decisiones de la Administración, para poder contrastarlas y poder criticarlas o apoyarlas. Estos grupos de presión cada vez son más y son mas activos, los consejos de transparencia tienen que trabajar muy de la mano de estos grupos de presión.

¿De qué manera se puede trabajar de la mano?

-Sirviendo de puente entre estos y la Administración para acercarla a su vez a la ciudadanía. Ello sin prejuicio de educar más a la sociedad para que se responsabilice más en toda la actuación de la Administración. Eso se consigue trabajando desde la infancia, desde la escuela, los medios de comunicación pueden hacer una labor importante de concienciación del ciudadano en cuanto a que controle la Administración en todos sus ámbitos, que se interese y le exija explicaciones. Hoy por hoy yo diría que nuestra sociedad, estos grupos de presión si están funcionando pero la ciudadanía en general no entra en las cuestiones que no le afectan directamente.

¿La transparencia debe ser ilimitada o tiene que tener algún límite?

-Las leyes de transparencia ya fijan límites respecto a la información que se puede o no se puede dar. Hay datos que pueden pertenecer a la intimidad de las personas y por la protección de datos no se pueden dar sin autorización de la persona. Hay asuntos que otras leyes califican de secretos o están protegidos por la propiedad industrial, por la propiedad intelectual... y están reservados, salvo que el titular lo permita.

Del resto de información sobre la que no hay limitación legal, ¿se cumple el hecho de que se ofrezca todo?

-No. Aún es una labor que las administraciones tienen que ir autoeducándose y el funcionariado también, porque aunque es bastante cumplidor, tiene que acordarse todos los días. Las administraciones en general no cumplen con el 100% de las obligaciones que implica la ley de transparencia. Cada vez, poco a poco, van cumpliendo más pero queda bastante recorrido por hacer. Entras a cualquier portal de transparencia de las instituciones donde debería estar toda la información pública sin necesidad de que el ciudadano la pida y normalmente no aparece o aparece parcialmente.

¿Cree que es porque hay una reticencia general de las administraciones a la transparencia?

-No, la mayoría de las veces no es por mala intención, por ganas de ocultar o por secretismo. Lo que pasa es que en gran medida corresponde al funcionario la responsabilidad de ir colgando esa información en los portales y la falta de tiempo puede ser un motivo por el cual no lo hagan. Puede ser que estén sobrecargados de trabajo y que no tengan tiempo para ello, muchas veces sin mala intención.

¿Considera que debería ser una cuestión prioritaria?

-Debería dársele prioridad, sí, pero de momento no se le da y ahí tenemos que ir trabajando.

¿Darle prioridad pasaría por poner más recursos económicos y personas para que hagan ese trabajo?

-En estos momentos cargar a la Administración con más personal o equipos específicos no es muy buena idea por la crisis. Sería muy difícil lograr que se crease un equipo en para ello, además habría que crear un equipo en cada departamento porque deberían valorar bien qué información es trascendente como para colgarse. Quien esté ahí tiene que saber cuál es la información buena, la que sirva.

Sin más recursos, ¿cómo se puede ganar en eficacia en transparencia?

-Que sea más eficaz es una labor que ya se ha iniciado, llevamos diez años trabajando para ello, sobre todo con los casos de corrupción. El ciudadano se ha concienciado y la propia Administración es consciente de que para parar estos niveles de corrupción tan elevados que hemos tenido, una de las herramientas esenciales es la transparencia, explicar todo. Lo que haces, cómo lo haces, por qué lo haces y para qué lo haces. De forma que el ciudadano y los grupos de presión puedan enterarse, puedan calibrar, valorar...

Pueden controlar a los dirigentes...

Sí, cuando el político es consciente de esa realidad, se lo piensa tres veces antes de hacer algo mal hecho o con corruptelas. Esa es una de las grandes virtudes de la transparencia, que si hay transparencia evitas en gran medida la corrupción, que se ampara en el secretismo. Por todo ello las administraciones ya se han concienciado y cada vez trabajan más en lograr esa transparencia.

¿Qué habría que hacer para seguir mejorando?

-Lo que se puede hacer es seguir trabajando en el día a día. No hay una varita mágica para que de repente haya un 100% de transparencia. Es una labor de día a día y a medio plazo. Vamos por el buen camino, en países nórdicos están muy por encima nuestra en transparencia, llevan años practicando todo esto pero de aquí a una década podemos alcanzar esos niveles de transparencia de democracias avanzadas. Nos quedan muchos por dar pero la cosa va para adelante.

¿Qué le parece el nuevo proyecto de ley que prepara el Gobierno de Navarra?

-Es un proyecto muy bueno en general. Avanza mucho sobre la ley del 2012 y aclara dudas de aplicación y de interpretación.

¿En qué aspectos mejora?

-Mejora en que hasta hace muy poco la ley de transparencia solo era aplicable a la Administración foral y sus organismos autónomos pero no a los ayuntamientos. Con la nueva ley se consolida que entren todas las administraciones públicas y además se acelera y se facilita el procedimiento de acceso a la información y de reclamación ante el Consejo de Transparencia cuando la Administración no cumpla. Esas son sus grandes virtudes.

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