la carta del día

¿Y ahora qué?

Por Javier Azcona Garín - Miércoles, 4 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La justicia suele ser lenta, pero normalmente acierta: me estoy refiriendo a los dos presuntos delitos de agresión sexual ocurridos el pasado año 2017 en nuestra ciudad de Estella-Lizarra, que han resultado ser unas denuncias falsas según la justicia.

¿Y ahora qué hacemos? ¿Volvemos a sacar las pancartas que tan rápidamente se sacaron a la calle sin esperar que la justicia hiciera su trabajo? Para papelón, el del Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza, le faltó tiempo para salir en la foto. ¿Cómo se resarce a las dos personas denunciadas y a sus familiares del trago tan duro y amargo que han tenido que pasar durante este tiempo? Espero que los familiares no se queden con los brazos cruzados y les invito a denunciar ante la justicia a los autores de las denuncias falsas, que no se vayan de rositas por tanto mal causado, y en todo caso que actúe el Ministerio Fiscal de oficio.

Me atrevo a invitarles a los familiares a denunciar estos casos, porque mis hijos y yo fuimos víctimas de una denuncia falsa (no de violencia sexual, sino de violencia física, agresión con arma blanca) y sabemos lo mal que se pasa y lo que se sufre, la impotencia que se padece, sin contar los gastos judiciales. Tuvimos juicio, y bien rápido por cierto, que a día de hoy, cuando me vienen los recuerdos, cada día entiendo menos cómo se pudo celebrar juicio sobre unos hechos que nunca ocurrieron.

Por cierto, las personas que nos denunciaron, a día de hoy están internadas en un centro. Desde estas líneas quiero expresar mi más completa indignación e impotencia de cómo la Administración llevó las diligencias, empezando por las autoridades, en este caso la Guardia Civil, que si bien es cierto que su obligación es tomar nota de todas las denuncias, según me comentó la persona que estaba en el puesto cuando yo me presenté en él con la notificación del Juzgado, poco o nada se esmeraron en averiguar si la denuncia era falsa, como se veía a simple vista y, posteriormente, se demostró.

Por supuesto, al médico o médica, al firmar un parte de lesiones que no existían y, por último, al Ministerio Fiscal, que creo personalmente que no se molestó ni un poco ni mucho en realizar su trabajo.

En fin, la lotería no suele tocar, pero los problemas te vienen a veces por todos lados, sin comerlos ni beberlos, y termino dándoles ánimos a los injustamente denunciados y sus familiares, y vuelvo a repetir que no se queden con los brazos cruzados. Hay que luchar y ser fuertes contra las injusticias.

Ah, se me olvidaba, por supuesto, el que cometa un delito, que lo pague.