Zonas libres de cultivos transgénicos

Por Fernando López López - Jueves, 5 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

En estos días diversos ayuntamientos de Navarra han tomado la decisión de declarar su territorio de propiedad municipal libre de transgénicos, además de comprometerse a la no utilización de glifosato -herbicida considerado por la Organización Mundial de la Salud como probablemente cancerígeno- y apostar por los alimentos ecológicos y locales en la compra pública municipal de alimentos. Pamplona, Estella, Tafalla y otras localidades -hasta el momento son 24 ayuntamientos- han aprobado una declaración en la que se acogen al principio de precaución ante las dudas científicas que en estos momentos presentan este tipo de cultivos. Efectivamente, existen dudas científicas, y ésta es una de las razones por las que el único cultivo transgénico aprobado en Europa, el maíz Mon810, solamente se cultiva comercialmente en España y en Portugal. En el resto de países europeos, debido a las sombras que todavía quedan, no se han desarrollado este tipo de cultivos, existiendo una moratoria de facto. Precisamente, un científico que promulga el principio de precaución ha visitado estos días pasados Navarra para exponer sus razones y argumentos en contra de los transgénicos. Pudimos escuchar directamente de José Ramón Olarieta Alberdi, que es doctor ingeniero agrónomo y profesor titular de la Universidad de Lleida y trabaja en un grupo de investigación sobre suelos y agua, las muchas dudas sobre la necesidad y la seguridad de los cultivos transgénicos. Como experto en transgénicos y buen conocedor del mundo agrario lleva años recopilando información y la ha plasmado en un libro donde aporta datos y argumentos sobre los daños al medio ambiente, sobre su dudosa inocuidad y cuestiona la publicitada necesidad para la agricultura. Deben de ser estas las razones por las que después de 20 años el avance que esperaban las empresas multinacionales promotoras de estos cultivos no se ha producido, y en Europa han ido desapareciendo hasta cultivarse sólo en dos países, el 95 % en España.

Es evidente que no hay consenso científico sobre la seguridad y necesidad de estos cultivos, por ello es deber de las administraciones públicas adoptar el principio de precaución. Este principio es parte de la gestión de los riesgos cuando la incertidumbre científica dificulta una evaluación completa del riesgo.

La sociedad debe saber que Francia, al igual que Navarra productora de maíz, ha vetado por ley el cultivo del mismo maíz transgénico que se cultiva en nuestra comunidad. Esta decisión se tomó después de una revisión científica que aportaba datos que no se conocían en 1998, fecha de su aprobación. Por ejemplo, los posibles efectos tóxicos adversos a largo plazo sobre lombrices, isópodos, nematodos...;o que la toxina que produce el maíz aparece luego en la cadena trófica;o la ausencia de estudios sobre la toxicidad a largo plazo en el ser humano;o sobre la persistencia de la toxina en el medio ambiente. Sí se había demostrado la dispersión del polen a distancias kilométricas, por lo que era imposible garantizar que no se produjera polinización cruzada contaminando el maíz tradicional o el ecológico. El Gobierno de Francia, a la hora de legislar la prohibición, se ha acogido a motivos socioeconómicos, a su derecho a proteger de las contaminaciones genéticas las producciones agrícolas y apícolas.

Recientemente se ha conocido un nuevo estudio del instituto suizo de investigación FIBL y de la organización europea IFOAM sobre los impactos socioeconómicos de los transgénicos en la agricultura europea. En esta investigación se concluye la imposibilidad de coexistencia de los transgénicos con otros cultivos convencionales o ecológicos. Los impactos socioeconómicos en Navarra son claros, ya no es posible cultivar maíz ecológico o no transgénico sin ser contaminados por las 7.529,40 ha. de transgénicos (datos de 2017) que se siembran en nuestro territorio, con lo que nos vemos obligados a abandonar cultivos rentables y a importar de otras regiones europeas perdiendo también posibles mercados en países interesados en conseguir maíz libre de trazas de transgénicos.

La ciudadanía debe conocer la información completa, no sólo la filtrada por quienes desarrollan o investigan cultivos transgénicos patrocinados o subvencionados por las propias empresas, porque no son voces neutrales. A partir de ahí podremos elegir qué modelo de agricultura y qué alimentación debe ser la preponderante en nuestra sociedad. ¿Queremos la agricultura que representa los transgénicos: una agricultura industrial que no conserva el territorio, que es insostenible, que destruye empleo rural y que ofrece unos alimentos de dudosa calidad y seguridad? ¿O queremos una agricultura con presente y futuro, en clave de soberanía alimentaria, que cuide los recursos naturales, la economía local y el empleo rural, la biodiversidad y la calidad de los alimentos? Nosotros creemos que la sociedad navarra en su conjunto quiere esta segunda opción, por eso celebramos que los ayuntamientos hayan dado un paso declarando su territorio municipal libre de transgénicos.

Plataforma Navarra libre de transgénicos (Amigos de la Tierra, Lantxurda Taldea, CPAEN, Ecologistas en Acción/Ekologistak Martxan, EHNE, Greenpeace, Landare, Mugarik Gabe Nafarroa, Mundubat, Red de Semillas, Sutrai Erakuntza, CECU, COAG). Los 24 pueblos que hasta ahora han aprobado la moción son: Altsasu, Ansoain, Araiz, Aranaratxe, Areso, Artajona, Baztan, Bera, Donamaria, Ergoiena, Eulate, Imotz, Larraun, Leitza, Lerga, Lizarra, Lizoain, Noain, Olazti, Olite, Tafalla, Yerri, Pamplona/Iruñea, Puente La Reina/Gares.