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Rajoy ha desplomado la inversión estatal en Navarra desde que gobierna con el apoyo de UPN

Desde los primeros Presupuestos del PP en 2012, las inversiones bajan y se centran en Yesa, el Canal y el TAV, con poca ejecución
De forma paralela, la aportación del Convenio se disparaba

Andoni Irisarri - Jueves, 5 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Imagen de las obras del recrecimiento de Yesa, en fotografía tomada en 2012.

Imagen de las obras del recrecimiento de Yesa, en fotografía tomada en 2012. (Patxi Cascante)

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Imagen de las obras del recrecimiento de Yesa, en fotografía tomada en 2012.Inversiones.

pamplona- Carmen Alba, delegada del Gobierno de España en Navarra, comentaba el martes en rueda de prensa que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el año 2018 son “continuistas” con los presentados el año pasado. Y no le falta razón. Las Cuentas Públicas para las que un PP en minoría en el Congreso busca apoyos a la desesperada no sólo cumplen la línea “continuista” de descenso en la inversión pública para Navarra (que con 56,4 millones se coloca entre las asignaciones más bajas de la última década), sino que cumplen al pie de la letra un guión que en la Comunidad Foral se repite desde 2012, cuando Rajoy accede a la presidencia del Gobierno de España: ese en el que se alterna un recorte generalizado de la inversión estatal con la exigencia, por parte de Madrid, de cada vez más dinero a cuenta del Convenio Económico. Es decir, que cuanto más ha pagado Navarra, menos ha recibido por parte del Estado, cómodo en una relación asimétrica en la que UPN, socio de los populares en Madrid y gobernando en Navarra hasta mediados de 2015, ha sido incapaz de alzar la voz al menos en lo más sangrante, como era una aportación desbocada que por fin fue corregida en 2017.

crisis y prioridadesBasta con echar un vistazo a la línea del tiempo desde 2012, año en el que el PP confecciona sus primeras cuentas tras dos legislaturas del PSOE en la Moncloa que coincidieron con los años del entusiasmo inversor del que también se benefició Navarra. Son los tiempos de la nueva cárcel de Pamplona (80 millones), del aeropuerto de Noáin (57 millones) o el impulso al Canal de Navarra (el 60% de las inversiones estatales en el Presupuesto de 2006 se dedicaron a eso). De hecho, no deja de ser significativo que entre 2005 y 2011, fecha de los primeros y últimos Presupuestos de Zapatero, el Estado invirtiera en Navarra 1.026 millones, más del doble que durante los siete años posteriores en los que ha gobernado el PP, y que ha presupuestado 488,6 millones para la Comunidad Foral en estos años.

Pero el modelo económico pincha y, con lo peor de la crisis a las puertas, el Gobierno de Rajoy inicia los recortes. Sus primeras Cuentas en 2012 pegan un bajón de casi 48 millones en Navarra con respecto a las últimas de Zapatero, y prioriza el gasto en los proyectos que desde entonces son los mantras del desarrollismo de la derecha: el Canal de Navarra, el TAV, y el recrecimiento de Yesa. Eso sí, con un descenso en las cuantías con las que en la práctica el Estado ha ralentizado la construcción de las infraestructuras, con una tasa de ejecución muy baja en algunos casos.

Por ejemplo en el TAV, que con la perspectiva de los años puede afirmarse que ha sido una simple ficción presupuestaria para inflar cifras que nunca se cumplieron. Puede servir como ejemplo la devolución de los 45 millones que Navarra adelantó en 2010 para construir el subtramo Castejón-Villafranca, y que el Estado promete devolver en todos los Presupuestos a partir de 2013. Eso le ha servido para inflar las inversiones hasta 2017, porque no fue hasta el año pasado cuando el Estado cumplió y terminó devolviendo un dinero que, sin embargo, computaba hasta entonces como inversión en Navarra. Eso pasó en 2014, por ejemplo, cuando el Estado disfrazó la devolución como “obras del Castejón-Pamplona” (cuando llevaban un año paralizadas por UPN y PP debido a la crisis), partida que dotó de 35,6 millones que no llegaron a ejecutarse. Una cifra muy similar a la de los PGE de 2015 y 2016, que llenaron esta casilla con 36 millones. Después del TAV, los proyectos en los que el Estado ha anunciado más inversiones han sido el Canal y el polémico recrecimiento de Yesa, con similar tasa de ejecución para ambas obras, a mitad de hacer. Yesa pasa de los 2,5 millones en 2013 hasta los 23,1 de 2015 y los 12 de 2017, pero el desenlace final es toda una incógnita. La ladera parece que será más difícil de fijar de lo que se intuía en 2001, el Estado habla de una inversión necesaria a futuro de hasta 500 millones y la propia Conferencia Hidrográfica del Ebro (CHE) especula con que la obra no finalizaría como pronto hasta finales de 2021. El Canal mantiene anualmente unos 20 millones de inversión a pesar de que está pendiente replantear el modelo de financiación de Canasa entre Navarra y el Estado.

navarra paga mas y recibe menosDe manera paralela al recorte en las inversiones (todos los ejercicios del PP están por debajo de los 108,9 millones de inversión media anual) y las promesas incumplidas, el Gobierno de Rajoy ha ido reclamando cada vez más dinero a Navarra a cuenta del Convenio, propiciando una situación cuanto menos paradójica en la que la Comunidad Foral paga más pero recibe menos, durante años con la aquiescencia de UPN.

La línea de acontecimientos es clara a partir de 2014. Ese año, el Estado prevé ingresar por la aportación 569 millones, con la particularidad de que a finales de ese ejercicio tenía que volver a fijarse el año base para el quinquenio 2015-2019. Sin embargo, UPN no acomete la negociación en su tiempo y eso propicia un encarecimiento que se agudiza al entrar de lleno en un año electoral con cambio de Gobierno y una posterior situación de interinidad del Estado que imposibilita las negociaciones. Por eso en 2015 Madrid exige 580 millones, que son 616 al año siguiente. El culmen llega en 2017, cuando el Estado plasma en sus PGE la intención de cobrar 627 millones por la aportación. Es cuando el actual Gobierno se planta y, para acabar con el lastre que suponía esa desmesurada aportación, decide aferrarse al artículo 63.2 de la Ley del Convenio para pagar 520 millones y forzar la negociación de un Estado cómodo con la situación de sobrepago. La maniobra da frutos a Navarra, que inicia unas negociaciones que culminan el 27 de diciembre de 2017 con la firma de un acuerdo por el que retornan 215 millones y se fija una nueva aportación. La situación ya está encauzada y el Estado prevé que en 2018 el ingreso por la aportación será de 530 millones, lo pactado con Navarra.

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