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Andrea Jaurrieta directora de cine

“Estar en Málaga me emociona;es como recibir un premio al esfuerzo enorme que ha hecho todo el equipo de ‘Ana de día”

El 14 de abril, la pamplonesa estrenará en el Festival de Málaga ‘Ana de día’, proyecto en el que ha empeñado ocho años de trabajo y vida y que en otoño llegará a las salas

Ana Oliveira Lizarribar Juan Carlos Hidalgo (Efe) - Viernes, 6 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Andrea Jaurrieta, ayer en Madrid junto al cartel del Festival de Málaga, donde el día 14 presentará su ópera prima.

Andrea Jaurrieta, ayer en Madrid junto al cartel del Festival de Málaga, donde el día 14 presentará su ópera prima.

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  • Andrea Jaurrieta, ayer en Madrid junto al cartel del Festival de Málaga, donde el día 14 presentará su ópera prima.

pamplona- ¿Qué significa estrenar en el Festival de Málaga?

-Estoy muy emocionada porque es como haber recibido un premio al esfuerzo enorme que ha hecho todo el equipo. Después de tantos años luchando por el proyecto, sacándolo adelante a base de pico y pala, recibir este reconocimiento es espectacular.

El 14 de abril proyectará Ana de día, ¿ganas o vértigo?

-Tengo muchísimas ganas, aunque reconozco que también siento vértigo. Yo la he visto muchas veces, pero, como es mi primera película, quizá se ha generado expectación y siempre tienes miedo de lo que pueda pasar. De todos modos, creo que va a ir bien, estoy contenta con el resultado.

Seguro que ya ha realizado varios visionados, ¿qué sensaciones le han trasladado?

-Hicimos algún visionado durante el work in progress para ver cómo reaccionaba el público, para ver si teníamos que cortar... Y tuvimos un buen feedback. En un principio, lo que más nos comentaban es que era bastante larga y ahí sí que tuvimos que dedicar bastante tiempo a cortar, y ahora dura 105 minutos. Aparte de eso, en lo que coincide casi todo el mundo es en destacar que las actrices, sobre todo Ingrid García Jonsson, están fantásticas. También nos dicen que es arriesgada para ser una ópera prima.

El Festival de Málaga apuesta por nuevos talentos y por realizadores ya consolidados, ¿es un buen lugar para mostrar el trabajo, hacer contactos y socializar?

-Sí. Es un festival muy mediático, lo que es bueno porque te permite dar a conocer tu trabajo más allá de la industria, y también están apostando mucho por mezclar gente consolidada con gente nueva, abriendo claramente las puertas a los que estamos empezando y a propuestas más arriesgadas como puede ser la nuestra.

¿Qué ha sido lo más difícil de llegar hasta aquí?

-Ufffffff (ríe, suspira, vuelve a reír). Todo ha sido muy complicado. Ha sido una lucha... ¿Te acuerdas de Humor amarillo, el programa de televisión?

Sí.

-Pues ha sido algo así (ríe).

¿Ha habido tantos obstáculos?

-Ha sido como el Super Mario Bros: pasas una pantalla creyendo que has llegado al final y resulta que te queda otra más difícil. Lo más complicado ha sido no perder la cabeza, aunque, a la vez, éramos un poco masoquistas, porque nos gustaba el proceso.

También habrá sido, entonces, un aprendizaje continuo.

-Totalmente. Tanto mi socio, Iván (Luis) como yo hemos aprendido muchísimo. Lo hemos hecho todo solos. Lo más complicado fue, sin duda, la financiación. Hacer cine es muy caro y si se te cae una pata de la financiación, todo se desmorona. Sobreponerte a eso y buscar alternativas es lo que más quema, porque necesitas pagar a mucha gente, los tiempos son muy largos...

La primera vez que hablamos de esta historia fue en 2010, cuando le concedieron una beca para desarrollar el guion en la Academia de España en Roma. ¿En todo este tiempo, y dadas las dificultades que comenta, ha habido algún momento en que haya estado tentada de abandonar?

-Sí, sí, ha habido momentos. Empecé a escribir el guion en Roma, luego paré un par de años porque me fui a hacer un máster a la Escac (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) y también dirigí un par de cortos. Además, al principio tuvimos una productora grande involucrada en Ana de día, pero se salió;luego tuvimos a una un poco más pequeña, también se salió, y al final, en 2015, cuando ya iba a tirar la toalla, el Gobierno de Navarra nos dio un nuevo impulso y empezamos a rodar. Pero sí, hubo un día en que cerré el ordenador y me eché a llorar al grito de ‘¡no rodamos!’ Pero, bueno, al final siempre te sobrepones y aquí estamos.

Será que esta es una historia muy suya, muy personal, la ha escrito y quería sacarla adelante.

-Claro. Al final se convirtió casi en un proyecto vital. Se trataba de demostrarle a la industria y de demostrarme a mí misma que podía conseguirlo;que con un presupuesto limitado he llegado a hacer lo que he hecho y que confíen en mí para seguir avanzando. Por eso era importante acabarlo, era como dar un golpe en la mesa y decir ¡aquí estoy yo! Además, cuando nadie cree en ti tienes que creer tú.

¿Al final ha hecho la película que quería?

-Eso es lo bueno, que, pese a todas las dificultades o quizá gracias a ellas, hemos sido totalmente libres para hacer la peli que queríamos.

Siempre ha comentado que en España falta riesgo.

-Sí. Podríamos pasar mucho rato hablando sobre cómo funciona la industria del cine español, en la que o bien te lanzas al vacío y haces una peli con dos duros o te metes ya en una gran producción. Las ayudas apoyan a las grandes propuestas y el cine mediano o más de autor lo tiene muy difícil. Yo siempre defiendo que hay que apostar por este cine porque es cultura, es lo que nos va a diferenciar. Pero ya digo que es un tema largo.

¿Qué es Ana de día, qué hay detrás de esta historia?

-Parte de un planteamiento bastante común en mi generación. Los que estamos en los veinte o los treinta y pertenecemos a la clase media lo hemos tenido todo, hemos estudiado lo que hemos querido y parece que no podemos fallar. Pero nos sentimos igual de perdidos que se han sentido los jóvenes siempre. Creo que ese punto de partida puede funcionar muy bien entre el público. El conflicto interno que tiene la protagonista pocas veces se ve;parece que una mujer de esta edad siempre debe tener problemas externos con su pareja o con la familia, y aquí los tiene consigo misma. Por eso cuando aparece esa doble huye para descubrir quién es. Quiere fallar, no ser perfecta y entrar en un mundo en el que de otro modo nunca habría entrado.

¿Ser mujer y directora también ha sido un condicionante para sacar adelante este trabajo?

-Creo que confluyeron dos elementos. Por un lado, se suele apostar poco por las óperas primas, y, por otro, es cierto que, durante la búsqueda de la financiación, por ser mujer recibí respuestas realmente absurdas. Pero creo que las cosas están cambiando, que lo que está sucediendo con las mujeres cineastas no es una moda. Todas las realizadoras que venimos del mundo del corto y que llenamos las universidades estamos reclamando que nos escuchen. Pero lo que cambie no será por suerte, sino por la lucha.

¿Y después de Málaga?

-El 5 de mayo clausuraremos el festival de cine de autor de Barcelona, también estamos esperando al estreno internacional porque ya tenemos agentes de ventas, y en España estamos cerrando contratos con distribuidoras. No tenemos fecha aun, pero creemos que el estreno será en otoño. Se verá, eso seguro, y aunque seguramente saldremos con pocas copias, solo quiero que una llegue a Pamplona (ríe).

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