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El desierto, a ritmo de pedaleo

Los navarros Carlos Izquieta, Sergio López-Vailo e Iñaki Marsal participarán en la Titan Desert, carrera de mountain bike en el desierto marroquí

Laura Garde - Iban Aguinaga - Viernes, 6 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Sergio López-Vailo, Carlos Izquieta e Iñaki Marsal se preparan para correr en Marruecos la Titan Desert.

Sergio López-Vailo, Carlos Izquieta e Iñaki Marsal se preparan para correr en Marruecos la Titan Desert. (Iban Aguinaga)

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  • Sergio López-Vailo, Carlos Izquieta e Iñaki Marsal se preparan para correr en Marruecos la Titan Desert.

“La cabeza tiene un 90% del poder. Allá jugaremos en unas condiciones que ni nosotros podemos imaginar”

artica- Para Carlos Izquieta, Sergio López-Vailo e Iñaki Marsal, la bicicleta es una forma de vida. Hace un año decidieron embarcarse en una experiencia única: participar en la Titan Desert, una de las carreras de mountainbike más importantes y duras del mundo que tiene como escenario el desierto marroquí. Los tres son compañeros de trabajo, además de amigos;y Carlos fue el responsable de dar el primer paso: “Trabajamos en Focke Meler Gluing Solutions y nuestro jefe es un apasionado del deporte y la aventura. En el evento, el patrocinio da una gran oportunidad de visibilidad a las empresas. Se lo propuse y me dijo que aceptaba con la condición de que encontrase un equipo. No dudé en proponérselo a Sergio e Iñaki”, explica Izquieta. Ellos no dudaron en aceptar.

Dividida en seis etapas, la Titan Desert parte el 29 de abril de la zona de Boumalne Dades para alcanzar el 4 de mayo Erfoud tras 640 kilómetros y 7.519 metros de desnivel. Al terminar cada fase, los ciclistas pueden reponer sus fuerzas en campamentos, desde donde volverán a salir a las 8.00 horas del día siguiente: “Hay quienes pueden completar las rutas en cinco horas (los más expertos) y quienes lo hacen en diez. En los campamentos, además de dormir, nos dan una comida”, esclarecen. “El resto de alimentos, como las barritas energéticas para el recorrido, los llevamos nosotros”, añaden. Los 600 competidores deberán hacerse cargo también de la parte mecánica, que ellos han incluido en su entrenamiento.

La Titan Desert es una carrera “especial”, y lo que a Carlos, Sergio e Iñaki les sedujo fue su “punto de aventura”: “El gran desafío no es llegar, sino no perderse. Hay unas localizaciones marcadas por las que tenemos que pasar sí o sí, pero el camino para llegar a cada una de ellas es libre”. Por ello, dentro de su rutina de entrenamiento, integraron la orientación.

Van a correr juntos y han entrenado juntos. Empezaron con un ritmo bajo y conforme pasaron los meses aumentaron la intensidad de su preparación: “El invierno ha sido muy largo, con mucha agua y muy frío. Este ha sido nuestro hándicap. Hemos cogido la bici cuatro o cinco días a la semana y la hemos combinado con el gimnasio”. Los tres están de acuerdo en que el físico no lo es todo y que “la cabeza tiene un 90% del poder”: “Allá jugaremos en unas condiciones que ni nosotros mismos podemos imaginar”. En el desierto pasan de los 5 a los 40 grados y los problemas estomacales, frecuentes, se convierten en una de las razonas por la que muchos abandonan, junto a los fallos mecánicos. Para ellos, aquí está la clave: “Físicamente creemos que estamos bien. La incógnita la tenemos a nivel mental. Son muchas horas subidos a la bici sin hablar. Mirándonos de reojo y sabiendo que estamos ahí, pero sin más comunicación”. Para ellos, otro de los pilares fundamentales de su expedición será su apoyo “incondicional”: “Ir juntos nos va a ayudar. Nos conocemos y sabemos cómo tenemos que echarnos una mano unos a otros”.

Conscientes de los imprevistos que pueden surgirles, su estrategia allá será regular las dos primeras etapas para llegar bien a la segunda mitad de la carrera y, por supuesto, controlar “siempre” los mapas y el GPS.

Carlos estuvo “a punto” de abandonar hace dos semanas, cuando le robaron la bici, pero las ganas pudieron con su cansancio físico y mental: “Me levanté, habían entrado en el garaje y se habían llevado la bici”. El modelo, su coste económico y el poco tiempo que queda, le hicieron dudar al ciclista: “Era un modelo del año pasado que no iba a encontrar. Comprarme una significa que tienes que familiarizarte con ella desde cero, siempre cambia algo... Además, las bicis de mountainbike cuestan mucho y la semana que viene tenemos que mandarlas ya a Barcelona para que las transporten hasta Marruecos”, expresó.

oportunidad “única”Carlos y e Iñaki tienen 50 y 47 años, respectivamente, y son pamploneses;Sergio, de Peralta, tiene 41. Así como las ganas, en su balanza pesa “mucho” la curiosidad y valoran lo que van a encontrar: “Nos lo estamos tomando como una experiencia única. Ir es muy caro, podemos hacerlo gracias a la empresa. No sabemos si vamos a tener otra oportunidad como esta”.

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