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Artistas que unen

Doce creadores extranjeros residentes en Navarra comparten su arte con el público en Ciudadela (Mixtos). Miradas que enriquecen la sociedad local desde culturas lejanas de Latinoamérica, Asia o Europa del Este.

Un reportaje de Paula Etxeberria Cayuela. Fotografía Patxi Cascante - Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Migrantes, ciudadanos del mundo que en un momento dado no se sienten ya de ningún sitio en concreto, o mejor, se sienten de todos... Que llegan aquí con su bagaje, sus vivencias, su cultura propia, en la que quizá se arraigan más desde la distancia, y aquí se enriquecen con nuevas experiencias, aportando a la vez su mirada singular, su trabajo diario, y en este caso, además, su arte.

Así son los doce creadores extranjeros pero afincados en tierras navarras que protagonizan la nueva exposición que habita la 1ª planta de Mixtos en Ciudadela. Bajo el título Artistas residentes en Navarra, la muestra, comisariada por el pintor ecuatoriano Juan Manuel Fernández Cuichán -también artista participante-, ofrece al público local la oportunidad de conectar con historias y formas de expresión forjadas en vidas migrantes llegadas de países de Latinoamérica, Asia o Europa del Este. Vidas de personas a las que les une el hecho de vivir en Navarra y el interés por el arte.

Lázaro H. Cano (La Habana, Cuba), Keiko Hoshino (Japón), Cristina del Rosso (italo-argentina), Yasen Kazandjiev (Bulgaria), Andrea Morton (Argentina), Esteban Román (Ciudad Juárez, México), Félix Manzaneda (La Paz, Bolivia), Rumyana Teneva (Bulgaria), Svieta Kaschena (Ucrania), César Viteri Torres (Quito, Ecuador), Haisul Cychang (Taiwan) y Juan Manuel Fernández Cuichán (Quito, Ecuador) son los artistas de este proyecto, con el que desean “aportar” a la sociedad navarra, su sociedad, desde la pintura, la fotografía, el dibujo y la escultura. “Queremos demostrar que las personas extranjeras no solo aportamos aquí donde vivimos con el trabajo diario, sino también con el arte, con la cultura”, comentaba ayer Cuichán en la presentación de la muestra, visitable hasta el 13 de mayo.

lo local y lo global El proyecto “venía cociéndose” en la mente del artista ecuatoriano desde hace diez años, y finalmente se materializa con la aspiración de que no se quede en una cita aislada, puntual. “Esta visibilidad es necesaria, y podría ser una exposición bienal con trabajos actuales en cada momento”, propone Cuichán, quien destaca la “variedad” de este recorrido expositivo en el que el visitante apreciará que cada artista tiene su propia temática, su propio universo, aunque, como apunta el dibujante boliviano Félix Manzaneda, hay lugares comunes: “La nostalgia quizá sea un punto en común”. El comisario de la exposición añade otro, o alude al mismo con otro término: “La memoria. Siempre hay detalles de nuestros orígenes, de nuestra cultura en nuestras obras, y eso enriquece también a la sociedad navarra”, dice Cuichán, cuyo arte se muestra en esta ocasión más vitalista y alegre que nunca en la serie de cuadros pintados en acrílico Abrazosbesos, junto a la que muestra uno de sus dibujos realizados con bolígrafo. La cultura andina late muy viva en estas obras, como en las de Félix Manzaneda;en otras, como en las de Cristina del Rosso y Svieta Kaschena, son lugares de Pamplona y de sitios naturales de Navarra -como la Foz de Arbayún- los protagonistas. La cultura japonesa se fusiona con la navarra en el trabajo de Keiko Hoshino, y en otros casos creaciones fotográficas y escultóricas nos hablan desde un lenguaje más global, universal, aunque en el tono haya matices propios de los orígenes de sus autores. Son, todos ellos, artistas residentes, una condición que difumina en parte su origen. De hecho, tal y como describe Pedro Luis Lozano en el catálogo de la exposición, su mirada no se centra en su nacionalidad, de la que en ocasiones sí puede haber rasgos determinantes en su trabajo aunque no necesariamente, sino en su realidad presente que es el hecho de vivir y residir en Navarra.

Abrirse camino como artistas en una cultura nueva, reconocen que “es difícil. Siempre lo es, y si eres extranjero tienes menos posibilidades que el nativo”, dice Cuichán, de familia de artistas y quien vino a Navarra con la intención de vivir de su talento y trabajo creador: “Yo ya hice mis deberes allá, en Ecuador. Fui peón, albañil, carpintero, pintor... y vine para ser artista. Que no se nos vea solo a los extranjeros como trabajadores de la construcción o de la hostelería, también entre nosotros hay poetas, artistas”, afirma. Y artistas con miradas nuevas: “Se aprenden otras cosas cuando vienes de fuera. Tienes unas luchas cotidianas con matices y colores contrastados, muy diferenes a los de las personas locales. La creatividad no solo la tenemos para el arte, también para resolver la vida cotidiana, a la que nos enfrentamos solos”, asegura la argentina Andrea Morton.

La japonesa Keiko Hoshino, a pesar de llevar ya 28 años en Pamplona, dice sentirse “cada vez más internacional. Viajo mucho, y ya casi no me siento ni japonesa ni navarra”. “A mí me ocurre que aquí soy búlgaro, pero en Bulgaria soy navarro”, cuenta Yasen Kazandjiev, quien considera esta exposición “una buena manera para integrar a los artistas extranjeros en la comunidad local, para añadir valores diferentes y aportar cultura”.

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