La obra de Chillida dialoga en Toulouse sobre la gravedad

El museo Les Abattoirs aborda la relación del artista vasco con la gravedad de la materia y el espacio

Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

toulouse (francia)- Bajo el título de La gravedad insistente, el museo de arte moderno y contemporáneo Les Abattoirs de Toulouse cede su espacio a una exposición que ahonda en la relación de Eduardo Chillida con la gravedad de la materia y el espacio, ordenada por primera vez de forma temática. Las amplias dimensiones del antiguo matadero de la ciudad francesa albergan hasta el 26 de agosto más de 60 obras del artista vasco que dejan constancia de su renovación del arte de la escultura desde los 50 hasta principios de los años 2000. Con el apoyo de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce y préstamos del Reina Sofía de Madrid o el Bellas Artes de Bilbao, la muestra, comisariada por su hijo Ignacio, otorga su protagonismo a la pieza Beaulieu (1991), péndulo de casi tres toneladas en torno al cual orbita el resto.

Los estudios del emblemático Peine del Viento XV, que Chillida (San Sebastián, 1924-2002) llamaba poéticamente “aromas”, se unen a collages de la serie Gravitaciones, vídeos, fotografías y creaciones en mármol, metal y hierro, material predilecto e íntimamente unido al carácter industrial de su País Vasco natal. “Es la primera vez que se mira el trabajo de Chillida de forma temática a través del eje de la gravedad, con la idea de que llega a transformar la materia para hacer de ella algo ligero”, explica a Efe Annabelle Tézène, directora de Les Abattoirs.

El museo toma como pilares la interacción de sus creaciones con al agua, el aire, el fuego y la tierra, elementos que atravesaron su trayectoria y que ayudan a descifrar el genio creativo de Chillida y la relación que mantenía con el entorno una obra materializada en esculturas de generosos volúmenes, conceptuales pero evocadoras. “El interés por el espacio le venía de siempre, de sus tiempos de portero (en la Real Sociedad). Fue un camino que curiosamente empieza en el fútbol, pasa por la arquitectura y termina en la escultura”, recordó su hijo Luis, el séptimo de ocho hermanos.

De sus obras destaca también su carácter público, la voluntad de Chillida de que fueran únicas y pertenecieran a todos y a ninguno. La exposición del artista vasco precede, junto con la que el Rijksmuseum (Ámsterdam) le dedicará en junio, a la reapertura tras el verano del museo Chillida-Leku (Hernani). - Marta Garde

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