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Están en los tiempos de Monzón

Iñaki Anasagasti Olabeaga - Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 12:11h

El EAJ-PNV cumplirá en julio sus primeros 123 años. Cuando un partido tiene tal número de décadas significa que la sociedad vasca tiene confianza en él, sus dirigentes han estado a la altura de las circunstancias, y las políticas que se han hecho han estado conectadas con la comunidad a la que sirve. Darle clases particulares al PNV sobre política es gratis, pero también ocioso. Y lo vimos en el pasado Aberri Eguna. Llenó la Plaza Nueva, invitó a dos significativos dirigentes de Junts per Catalunya de Puigdemont, cantó la Estaca de Llach y dejó claro al PP que con un 155 vigente, no tocaran las puertas de Sabin Etxea. Y la gente se identificó con ese mensaje al que hay que añadir el desmenuzamiento que hizo Iñigo Urkullu de su visión de Europa, de lo hecho y por hacer en Euzkadi resumen de todo un programa que las palabras de Ortuzar complementaron y que daban una buena foto de situación y, todo eso, transmitido con un magnífico sonido que es la clave de un mitin. En el otro extremo Lander Martínez de Podemos, en una lonja bastante cutre y ante menos de treinta personas, solo hizo crítica, y durísima, al PNV. Ha debido leer algún libro de estilo que dice que si te enfrentas al grande y éste te contesta, te equiparas, pero la clave de este secreto está en la credibilidad de tu mensaje.

Criticar la gestión del PNV y del actual autogobierno vasco es libre y, gratis hacerlo, pero si lo exageras sin datos, como todo lo exagerado, no es creíble. El Heavy Metal suena bien en las fiestas de verano, pero nada más. Bildu se fue a Iruña y organizó su acto, curiosamente, ante el monumento a los Fueros. Llegaba tocada pues el PNV le había roto su discurso agresivo a cuenta del supuesto apoyo a los Presupuestos Generales del estado y ante eso esgrimió, como concepto novedoso, la lucha por la creación de República en Euskal Herria y el loar a una ETA que da sus última boqueadas en comunicados mentirosos de la cruz a la raya. No admiten ni admitirán nunca su inmenso fracaso y todo lo edulcoran con una fraseología hueca y de trinchera, que ya no engaña a nadie. Jamás utilizan la palabra ética, han borrado de su vocabulario dos palabras, ”condena” e “injusto”, hicieron el pardillo con aquella campaña contra el Turismo ,no suscribieron los acuerdos de Zarautz y Arrasate, se abstuvieron ante el acuerdo del Cupo(felicitados por Rivera) y tienen que recibir como txapeldunes a los encarcelados que han cumplido su pena por matar, extorsionar, secuestrar, robar y vejar a otros seres humanos .Si no fuera por toda esa sucia historia serían como aquel Jagi Jagi tan puro que cuando Franco se sublevó dijeron que eso era cosa de españoles y la mayoría se fueron a Irlanda. Algo de historia les convendría leer y saber que la República Vasca ya la proclamó el alcalde José Antonio Aguirre en el ayuntamiento de Getxo en 1931 y que eso de Euskalherria es tan solo un ardid antisabiniano para designar a la Comunidad Autónoma Vasca como tal, para llamarnos autonomistas, y vendernos la moto de que como ellos son abertzales de verdad,utilizan el apelativo cultural y geográfico de Euskal Herria permitido durante el franquismo y que Sabino Arana conocía, como conocía a los tibios euskalerriacos y por eso innovó y creo el concepto político de Euzkadi como Patria de los Vascos. Pero desechan la historia porque en su adanismo la historia comienza con ellos y con ETA en 1960, una ETA que curiosamente la llamaron “Euzkadi ta Askatasuna”, y además con Z. Que vayan a los archivos.

El problema de Sortu y de su mundo es que no sabemos qué modelo de sociedad propugnan. Además de la palabra NO, ignoramos que son, si carne o pescado, carnívoros o vegetarianos, europeístas u ombliguistas, socialdemócratas o marxistas leninistas. Y sería bueno saberlo. Urkullu y Ortuzar fijaron claramente las metas, los medios y los fines del EAJ-PNV en su mitin de Aberri Eguna pero de Sortu carecemos totalmente de información, salvo que, en el supuesto caso de que gobernaran volvieran a aplicar la desastrosa e impositiva iniciativa del Puerta a Puerta en relación con las basuras, el telegrama que enviaron de felicitación a Trump, el homenaje que organizaron a Fidel Castro tras su muerte y su apoyo al desastroso y criminal bolivarianismo.

Las nuevas generaciones tienen que tener perspectiva de las cosas y saber que un partido secular, nacionalista, democrático e interclasista ha vivido en sus carnes la zozobra interna ,especialmente durante los cuarenta años de dictadura, el exilio de sus dirigentes no clandestinos, derivada de la ideología comunista en la segunda guerra mundial, sobre todo en el ámbito francés ,o el atractivo que ejerció en la juventud universitaria el Mayo del 68 en Paris, o el auge de leninismos, trotskismos, castrismos o maoísmos durante la última etapa franquista y el período llamado de transición política. Y digo esto porque nuestras convicciones democráticas fueron tachadas de puro formalismo y nuestro nacionalismo de burgués y arcaico. Quienes en nuestro ámbito vasco, se autoproclamaban progresistas redefinieron la “nación” como ámbito independiente o autónomo de lucha de clases, la democracia como “poder obrero”, la revolución como único marco de libertades reales y la lucha armada como única vía de liberación.

Fracasaron total y absolutamente. Muchos, especialmente los jóvenes, han vivido durante decenios acomplejados ante esta explosión de progresía. Mientras se iba demostrando cada vez con más claridad que todas esas ideologías totalitarias no eran progreso sino regreso. Que sin libertad, aún individual, sin respeto a los derechos humanos, no hay progreso, aunque es justo destacar que desde posturas revolucionarias, armadas y totalitarias, algunos han sabido evolucionar, comprender la falta de sentido de las vías de la violencia, aceptar el pluralismo político, entrar en el mundo de las libertades y de los derechos humanos abandonando el mesianismo de la solución total en pro del gradualismo que impone todo progreso humano. Y lo han hecho con valentía y un discurso ético.

Otros en cambio y me refiero a ese Sortu del puño cerrado del Aberri Eguna, y a ese mundo que fue de KAS, desde su organización armada socialista-revolucionaria de Liberación Nacional, hasta su Sindicato revolucionario, pasando por el partido marxista-leninista, que siguen anclados en lo que no es sino un paternalismo monopolístico de liberación total que pretende llevar al pueblo aún hasta donde no quiere con su utópico evangelio de la liberación total. En 1979, hará el año que viene cuarenta años, se aprobó por referéndum el estatuto de Autonomía de Gernika que en su Disposición Adicional dice que “la aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia”, pero este broche no le dice nada a un mundo que lo combatió, ridiculizó, lo tachó de bascongadillo y prometió no ir nunca al Parlamento Vasco porque allí no estaba Navarra. Telesforo de Monzón, el día de su aprobación dijo que aquella aprobación había sido un día de alegría en los Consejos de Administración de las empresas y de tristeza entre los trabajadores de los talleres. Julio Jauregui, en un mitin, le dijo que había dicho tres mentiras. La primera era que no se había leído el estatuto. La segunda ignoraba lo que pasaba en los Consejos de Administración pues no formaba parte de ninguno y la tercera que tampoco sabía lo que pensaban los trabajadores porque no había trabajado en su vida. La novedad ante aquello es que ahora han descubierto la vía catalana, sobre todo la de la Cup, y nos dicen lo que hay que hacer.

Previamente no estaría nada mal que abjuraran del atentado de Hipercor, donde ETA mató a 21 trabajadores, reconocieran que el asesinato de Ernest Lluch fue un crimen injusto y cruel y que el resto de los catalanes muertos de mala manera no merecían terminar así sus días. Lecciones pues sobre la estrategia catalana, a otros. Sortu ha de aclararse. La democracia exige un lenguaje ético, valentía, ideas democráticas, programas asentados en la realidad y trabajo constante. Lo visto en Iruña el pasado domingo no nos invita a pensar que están en ese camino sino en la épica de la victoria de ETA y de su estrategia revolucionaria con el disfraz puesto de defensa de todo lo abertzale como gran movilizador y señuelo. Una lástima pues tienen espacio y trabajo por delante. Pero lo de su Aberri Eguna solo fue, más de lo mismo. No han aprendido nada, no han olvidado nada.

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