Concentración

Por Javier Otazu Ojer - Sábado, 7 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Recientemente ha habido dos acontecimientos que han afectado de forma impactante el desempeño deportivo de dos figuras de ámbitos tan diferentes como el ajedrez y el tenis. Como aficionado al ajedrez, me ha llamado especialmente la atención el caso de Paco Vallejo, número 32 del mundo. Abandonó el Campeonato de Europa en Batumi (Georgia) debido a los problemas que tiene con Hacienda. El asunto es extraño y tiene que ver con la tributación de las ganancias en las partidas de póquer. Al parecer, como no se tenía en cuenta la compensación por las pérdidas, los impuestos eran enormes ya que todos los ingresos se consideraban ganancias y las pérdidas no permitían desgravaciones. Así, se puede dar el caso de que perdiendo dinero se tenga una deuda enorme con Hacienda. Para comprender la idea, supongamos que abro una cuenta con 200 euros. Pasado un año, me va bien y tengo 20.000 euros. Pago impuestos sobre los 19.800 euros. El siguiente año tengo una racha negra y me quedo sólo con 100 euros. Decido retirarme y cerrar la cuenta. En realidad, desde el comienzo hasta ahora se han perdido 100 euros, pero los impuestos a pagar son gigantes.

Al menos a partir de 2012 la ley se arregla, pero si alguien ha jugado en el año 2011, como no existen efectos retroactivos, puede estar en la ruina, con todo embargado, si ha tenido una racha muy buena. Curioso, ¿verdad? En todo caso, también es extraño que se permitan unos años retroactivos y otros no. Justo, no lo es. En fin, dejemos este asunto para los abogados de Paco Vallejo y volvamos a la idea central. Vallejo se ha descentrado y se ha ido del torneo. ¿Por qué?

Caroline Wozniacki es la número dos del mundo en el ranking WTA de tenis. En un partido jugado el pasado 24 de marzo, iba ganando a la portorriqueña Mónica Puig, número 82 del mundo, por un ajustado seis a cero en el primer set. A partir de ese momento, Wozniacki recibió insultos muy graves, se descentró y perdió los dos siguientes sets por 6 a 4 y nada, a hacer las maletas. Se podrá argumentar que los jueces son responsables por no suspender el partido o que una profesional de élite debe estar por encima de unos insultos con todo el dinero que gana, que van en su sueldo. Pero la cosa es que se descentró y perdió con una jugadora manifiestamente inferior. ¿Por qué?

Los seres humanos necesitamos estabilidad, y cuando no la tenemos, desempeñamos mucho peor nuestras actividades cotidianas, sean del estilo que sean: públicas o privadas. En el primer ejemplo la incertidumbre, aparejada al hecho de tener las cuentas embargadas o incluso el hogar en peligro, ya no sólo nos lleva a abandonar un torneo, puede originar problemas graves de salud. Uno, no menor y siempre marginado, es la escasa calidad del sueño. ¿Quién no ha pasado noches malas por no poder quitarse de la cabeza un problema grave? El insomnio es grave: quita una energía enorme. Es complejo llevar una vida saludable con problemas así.

El segundo ejemplo afecta a la estabilidad emocional. Wozniacki perdió el partido debido a que el público la desestabilizó, y es posible que haya pasado una o dos noches malas. Pero después la vida sigue, su problema emocional es puntual. Otra cosa son problemas emocionales graves, como un compañero de trabajo tóxico o una relación familiar tormentosa. En este caso, la magnitud del problema es semejante a todo lo que tiene encima el bueno de Vallejo.

Sin duda, las pantallas afectan a nuestra concentración, pero esa historia es más que conocida. En estos casos el remedio es fácil: pasión por lo que hacemos, determinación por tener los pasos a dar, entusiasmo para dejar plasmada toda nuestra energía y sabiduría para tomar las decisiones más adecuadas posibles. Más complicados son los otros casos.

La argumentación anterior se puede rebatir con el tema de la selección de futbolistas de élite con problemas de Hacienda (esa sí que sería la favorita para el Mundial de Rusia…), y cómo en este caso el rendimiento no ha bajado. Hay muchas explicaciones. Uno, su patrimonio no está en peligro. Dos, sus ingresos futuros no corren peligro (un político que ha estafado a Hacienda ha terminado su carrera). Tres, tienen el apoyo unánime de sus aficionados, los cuales les perdonan todo a cambio de goles. Cuatro, la culpa es de los asesores fiscales. Así que pelillos a la mar.

Los problemas de concentración relacionados con graves problemas económicos, de salud o familiares son muy complicados. Y más aún cuando no tenemos ninguna culpa. Es difícil ser emocionalmente fuerte en momentos tan difíciles y delicados. Por eso el remedio es difícil.

Es bonito argumentar eso de pelear, luchar, pero se podría aplicar otra idea.

Imagínate que el problema no lo tienes tú y lo tiene otra persona. ¿Qué le dirías?

El autor es profesor de Economía de la UNED de Tudela

Últimas Noticias Multimedia