Un perturbado siembra el pánico al causar dos muertos en un atropello en alemania

El hombre, un alemán con problemas psicológicos, se suicida tras arrollar con su furgoneta una céntrica cafetería de Münster

El país se encuentra en alerta desde hace año y medio por varios atentados islamistas

J. García - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Varios periodistas se sitúan tras el cordón policial en el lugar del ataque.

Varios periodistas se sitúan tras el cordón policial en el lugar del ataque. (Foto: Efe)

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Varios periodistas se sitúan tras el cordón policial en el lugar del ataque.

pamplona- En plena psicosis terrorista un hombre de 48 años de edad y con problemas psicológicos en el pasado y que, según los medios alemanes, había amenazado varias veces con suicidarse diciendo que lo haría de manera espectacular y llevándose por delante a otras personas, aceleró su furgoneta registrada a su nombre y arrolló a las numerosas personas que se encontraban la terraza del restaurante Kiepenkerl, en el casco antiguo de la ciudad de Münster, una localidad situada al noroeste del país, en el Länder de Renania del Norte-Westfalia, y una de las ciudades universitarias más importantes de Alemania. Posteriormente, se bajó, cogió una pistola que guardaba en el vehículo y se suicidó. Había cumplido su amenaza. Junto a él otras dos personas murieron en el acto, más de una veintena resultaron heridas, seis de ellas se encontrarían en estado muy grave.

El pánico había vuelto a Alemania y a Europa entera, que revivió el temor a un atentado yihadista hasta que el conductor fue identificado como un alemán aparentemente con trastornos psicológicos. “Nada apunta en estos momentos a que haya un trasfondo terrorista, aunque hay que esperar y se investiga en todas las direcciones”, manifestó cinco horas después del suceso el ministro de Interior del estado de Renania del Norte Westfalia, Herbert Reul.

El conductor de la furgoneta es un ciudadano alemán, “y no un refugiado o algo parecido”, añadió el responsable de Interior para zanjar rumores y especulaciones. El suceso tuvo lugar cerca de las 15.30 horas, en una zona de calles estrechas y muy concurridas y en un sábado de temperaturas casi estivales, por lo que locales y cervecerías habían montado sus terrazas al aire libre. Según relataron testigos presenciales a los medios locales, la furgoneta avanzó a gran velocidad hasta arrollar a un grupo de personas sentados en una terraza.

El restaurante Kiepenkerles un lugar popular entre los locales y turistas en el centro del casco antiguo de la ciudad. Poco después la policía de Renania del Norte Westfalia, informaba a través de Twitter de que había “muertos y heridos”. Las fuerzas de seguridad evacuaron la zona y pidieron evitar el centro de la ciudad para facilitar su investigación y el trabajo de los servicios de rescate, mientras fijaban un amplio dispositivo de seguridad.

Un portavoz policial confirmó entonces la muerte de tres personas en el atropello -cifra rebajada luego a dos- y señaló que había veinte heridos. Según explicó, los especialistas estaban también investigando un objeto sospechoso encontrado en la furgoneta, ante la posibilidad de que pudiera tratarse de un explosivo.

El portavoz dejó claro que era “demasiado pronto” para especular sobre un posible atentado y, a través de las redes sociales, las fuerzas de seguridad pidieron con insistencia que no se difundieran rumores o informaciones no contrastadas.

Las primeras imágenes del lugar del atropello mostraban la furgoneta empotrada contra un edificio y rodeada de mesas y sillas de una terraza destrozadas.

Conocido por la policíaEl autor del atropello, según informaciones coincidentes de los principales medios alemanes, es Jens R., un hombre de 48 años que vivía desde hace años en Münster, su casa se sitúa a menos de dos kilómetros del lugar del mortal atropello y, según varios medios, era conocido de la Policía por delitos menores.

Horas después del suceso, la zona seguía evacuada por seguridad y los bomberos de Münster acondicionaron un local para acoger a los vecinos afectados, mientras los investigadores acordonaban también la vivienda del autor en previsión de que pudiera guardar en su domicilio algún tipo de material explosivo.

Se da la circunstancia que en la ciudad estaba prevista una manifestación de protesta a favor de la población kurda, lo que motivó que buena parte del despliegue movilizado para vigilar la marcha acudiera rápidamente al lugar del suceso.

Las autoridades pidieron a través de la red social Twitter no caer en especulaciones sobre lo ocurrido. “Por favor, no difundan rumores a través de Twitter y Facebook. Nosotros estamos en el lugar. Por favor, abandonen la zona del centro y vayan a casa”, escribieron. Y es que las autoridades germanas tuvieron que reaccionar ante la “especulación” de la posible existencia de otros dos implicados en el atropello que se podrían haber dado a la fuga. “Por favor, no difundan especulaciones”, insistieron. “La propagación de rumores no nos ayuda”, insistieron a través de las redes sociales.

Alemania está en alerta desde hace un año y medio debido a varios atentados islamistas perpetrados o planificados, especialmente el de un camión que embistió en un mercado de navidad en diciembre de 2016 en Berlín, matando a 12 personas. Su autor, el tunecino Anis Amri, murió unos días después cerca de Milán. A finales de julio de 2017, un solicitante de asilo al que se le había denegado el estatuto de refugiado mató a una persona con un cuchillo en un supermercado e hirió a otras seis, motivado, por “el islamismo radical”. Y a finales de octubre, la policía alemana arrestó a un sirio de 19 años sospechoso de preparar un “grave atentado”.

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