Itsaso A. Cano | bailarina, coreógrafa y docente

“La cultura puede ser transmisora y despertar a las personas a través del arte”

La bailarina pamplonesa será junto a Miguel PG, pareja de vida y trabajo en Zuk Performing Arts, la invitada de la Gala de la Danza del 29 de abril en Barañáin

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Itsaso A. Cano, en una imagen de esta misma semana.

Itsaso A. Cano, en una imagen de esta misma semana. (CEDIDA)

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Itsaso A. Cano, en una imagen de esta misma semana.

PAMPLONA.- “Es un gustazo volver a casa para mostrar el trabajo”, afirma esta creadora multidisciplinar que también dirigirá la residencia que su compañía ofrecerá en Ribaforada desde el 17 de abril. Un grupo de trabajo con 25 adolescentes que bailan hip hop en la escuela local y a los que el equipo tratará de concienciar a través de distintas aciones sobre la imperiosa necesidad de empezar a tomar decisiones para detener, siquiera un poco, la destrucción del planeta. El proyecto se llama Ura (Agua) y el público podrá verlo el 4 de mayo.

¿Tan liada como siempre?

-Una compañía de danza siempre tiene muchos frentes abiertos. Por ejemplo, nosotros ahora estamos haciendo muchos trabajos para videodanza, yo llevo cinco años trabajando para Warner, haciendo coreografías para Luz Casal, Vanessa Martín, Rulo y la Contrabanda... Se trata de encontrar la manera de ensayar, de llevar tus producciones adelante y de hacer todo tipo de proyectos para llegar a fin de mes.

Vivir de la danza en España es realmente complicado.

-Sí. De hecho, la semana pasada se celebraron unas jornadas para intentar implantar aquí la legislación en torno a los bailarines que tienen en Francia. Allí, a los 42 años te jubilan. Se entiende que ya tienes el cuerpo desgastado y que ya no puedes seguir interpretando, así que te dan una pensión. Además, también puedes cobrar un pequeño paro cuando terminas una producción hasta que empiezas con el siguiente trabajo. El bailarín en Francia está amparado porque se comprende la naturaleza de su trabajo y aunque hay gente que está intentando traer eso aquí...

Queda muchísimo.

-Es que en España estamos viviendo un momento de reducción de la cultura en todos los ámbitos. En los colegios hace mucho que se retiraron las actividades de danza, ahora se están eliminando las asignaturas de plástica, de música... Esto es restarle cultura al país, es como quitar a los niños esa parte de la mente abstracta, de la imaginación. Una pena. El tema de la educación daría para hablar mucho.

Zuk Performing Arts participará en la gala de la danza que se celebrará el 29 de abril en el Auditorio Barañáin de la mano de la Asociación Haizea, que, a su vez, este año cuenta con la colaboración del Festival DNA. Pero no es la primera vez que Itsaso A. Cano participa en este evento.

-Ya estuvimos en 2013 con la compañía recién estrenada. Acabábamos de estrenar nuestro primer espectáculo de gran formato y recuedo que presentamos un extracto de 20 minutos. Ahora vamos con Sokatira.

¿En qué consiste este dúo?

-La pieza se basa en esta práctica de herri kirolak y muestra a dos fuerzas opuestas impulsándose y sosteniéndose fuera de eje. Es una idea muy jugosa para trabajarla con lenguaje de movimiento. En toda la coreografía intentamos mantener uno de los dos cuerpos fuera de eje, utilizando el peso de la otra persona para mantener el equilibrio. Es un encargo de Haizea. Querían algo fresco, novedoso y alegre porque es el final de la gala y se nos ocurrió esta idea. Hacía tiempo que queríamos trabajar algún aspecto de la cultura euskalduna con música de txalaparta y allá iremos. Estrenaremos el dúo en Pamplona.

En esa gala volverá a compartir bambalinas con niñas/os y jóvenes que están empezando. Seguro que le trae recuerdos de cuando se iniciaba en este mundo y pensaba qué futuro tendría en la danza.

-Doy clases, así estoy bastante acostumbrada a relacionarme con chavales de todas las edades, pero sí, esa idea está muy presente. Y siempre dejamos muy claro a los alumnos que cualquier día en la clase es bailar. No hay que esperar a llegar a la gran compañía, si es que llegas, o a tener una función. Bailar se da en cada momento, cada día que te encuentras con tu cuerpo y vas a clase. Intento transmitirles ese amor del día a día;si no, esto se convierte en una especie de carrera para alcanzar una meta y al final muchos se frustran porque, realmente, son muy pocos los que podrán optar a un trabajo en este mundo. Esa etapa del aprendizaje hay que gozarla y sacarle el jugo, porque si luego no llegas y has realizado un gran esfuerzo sin disfrutar...

Algunos profesores insisten siempre en destacar que la danza es trabajo, esfuerzo, disciplina, y lo es, pero a veces se olvidan de decir a sus alumnos que también es disfrute.

-Sí, pero, afortunadamente, la enseñanza de la danza está cambiando. Cuando yo estudié había mucha rigidez, la mentalidad era ser la mejor, había mucha competitividad y de un tiempo a esta parte siento que están cambiando las maneras y que se le da valor a otras cosas. Por ejemplo, al sentido terapéutico de la danza, a encontrar belleza en cualquier forma, que no todo tiene que ser tener la talla ideal... Me encanta el trabajo de Jérôme Bel, que viene al DNA, y también el de Becky Siegel, que está trabajando con gente mayor. Es súper bonito ver todo tipo de cuerpos con movimientos espontáneos. No todo tiene que ser subir la pierna hasta no sé dónde. Encontrar belleza en eso es importante para la propia construcción de la idea de arte, de cultura, que es ver belleza en lo natural. Ya los antiguos lo contemplaban así.

Con Sokatira vuelve a manifestar su interés por la danza de raíz, por la riqueza de las culturas.

-Cuando en la sala de ensayo empiezo a buscar lo que quiero contar me pasa que me encuentro conmigo y ahí emerge mi nido familiar. Mi ama es de Donostia, mi aita de Bilbao, yo fui a la ikastola... Toda esa etapa del euskera es muy importante para mí y todos los años hago algo relacionado con eso. En septiembre pasado estrenamos una cosita que llevaba canciones con letras en euskera creadas específicamente para la obra. De alguna manera siempre acabo volviendo. Hago muchas otras cosas y me gustan otras culturas y trabajo mucho con el tema sufi y derviche y con el butoh japonés, así que no es que sea una purista y solo me centre en lo euskaldun, pero siempre vuelvo y vuelvo. No es intencionado, no sé por qué, pero vuelvo.

También colabora habitualmente con artistas de otras disciplinas.

-Siempre que podemos, en la compañía trabajamos con música en directo. Si el presupuesto lo permite, me gusta que los procesos de creación de la música y del lenguaje coreográfico sean simultáneos. Tienen que ir de la mano. No me gusta que el músico tenga que coartar su arte por el movimiento. Cogemos una idea y trabajamos a la vez en la sala. Cuando hay todavía más presupuesto, me gusta trabajar con creadores de escenografía y vestuario. Me encantaría que llegara el día en que pudiera decir que tengo el dinero suficiente para contar una historia para empezar a llamar a artistas de todos los ámbitos (ríe).

Hay algunos artistas muy presentes en su carrera, como Dani Pannullo y Rafael Amargo, en cuyo reciente desfile en la pasarela de moda de Navarra actuaron.

-Lo de Rafa fue un encargo. Me dijo que quería que montara algo específicamente para su desfile, algo relacionado con él, por eso utilizamos la canción de Serrat con la cantaora Maite Maya. Y utilizamos una bobina de hilo...

Que es un elemento que recuperó de un espectáculo que hizo hace años.

-A Rafa le encanta y yo lo utilicé hace unos diez años. Al principio me daba rabia sacarlo del lugar donde tengo guardada la escenografía, pero me he dado cuenta de que hay cosas o coreografías que son atemporales, que vuelves a trabajar con ellas y están bien. No hay por qué desechar lo pasado. Hay una exigencia en el bailarín, seguramente a causa del mercado, de hacer propuestas nuevas todo el tiempo y es imposible. No se puede crear todos los años material como palomitas. También se puede amar el trabajo, preservarlo, volver a defenderlo con ganas. Me he dado cuenta con esta pieza, la he disfrutado un montón.

Hace un par de años me decía que echaba de menos que, a diferencia de lo que sucede en otras comunidades y ciudades, en Navarra faltaban apuestas de danza frescas y rebeldes. ¿Qué le parece la irrupción del DNA en este escenario?

-Estoy muy contenta porque ha habido un cambio muy interesante y el Festival DNA es prueba de ello. Las compañías que vienen son un claro ejemplo de contemporaneidad y la directora, Isabel Ferreira, está trabajando mucho por llevar la cultura a los pueblos sin centrarse solo en Pamplona. Y también está muy interesada en la temática medioambiental, que es un problema global en el que la cultura puede servir como transmisora y despertar a las personas a través del arte. Además del festival también estoy descubriendo que se hacen otras cosas muy interesantes en Navarra, como sacar a los alumnos de las escuelas a la calle, los proyectos de Carmen Larraz... Y el Museo Universidad de Navarra está realizando una propuesta muy interesante. En noviembre estrenaremos una nueva producción allí. Estoy contenta porque siento que mi tierra está abriéndose.

Ha mencionado ese interés por el medio ambiente del Festival DNA y, de hecho, la residencia que Zuk Performing Arts va a realizar en Ribaforada aborda la cuestión de la ecología. ¿Qué contenidos va a tener esta actividad?

-La residencia se llama Ura y consiste en un mes de residencia porque en Ribaforada hay una escuela de hip hop que tiene nada menos que 70 alumnos. Cuando me lo dijeron me quedé impresionada. Al principio quería que participaran todos, pero luego vi que era imposible hacerlo en un mes, así que decidimos premiar a los que llevan más tiempo, que son los adolescentes, y tenemos 25. Con ellos estamos trabajando en torno al plástico y al agua. Se trata de que tomen conciencia de lo que está sucediendo a nivel mundial, que es tremendo. Ahora mismo hay una isla de basura entre Hawai y California más grande que Perú, de unas dimensiones de 1,6 millones de kilómetros cuadrados. 80.000 toneladas de plásticos. Hay que hacer algo. Pensar en qué podemos hacer en el día a día para mejorar la situación. Un paso enorme sería retirar todo el plástico posible de los supermercados.

Creo que van a hacer que los jóvenes que participen en la residencia comprueben de primera mano lo que eso supone.

-Vamos a hacer una dinámica que consiste en que cada participante, incluidos los tres que somos en el equipo, guarde los plásticos que consume en una semana. Luego vamos a usarlos como escenografía en el espectáculo que presentaremos el 4 de mayo en el teatro de Ribaforada, de modo que todas las personas vean la cantidad que acumulamos cada uno en siete días. Será impactante ver eso sobre el escenario.

En ese sentido, ¿la danza también puede ser política, remover, generar reacciones, preguntas?

-Absolutamente. La belleza está muy bien, me confieso una esteta, pero me interesa mucho más si la persona que va al teatro se lleva algo. Si le cambia en algo, si se pregunta algo, si se da cuenta de algo. Esa es la maravilla de las artes escénicas. Ahora en la compañía estamos súper concienciados con este tema del medio ambiente, hemos visto la posibilidad de trabajarlo en este municipio y estamos intentando hacerlo en otros también. Está siendo muy bonito. Los jóvenes son el futuro y les tenemos que inculcar el amor a la naturaleza. Son los que más rápidamente cambian los ámbitos, tienen la mente más flexible y cuando se dan cuenta de algo son capaces de introducir lo que han aprendido rápidamente en su día a día. Comprar a granel, llevar una bolsa de tela a la compra, no dejarse el grifo abierto... En Ribaforada también proyectaremos documentales como Before the flood, que ha producido Leonardo DiCaprio y que habla de los campos de cultivo del aceite de Palma, de la problemática de la carne de ternera... Se trata simplemente de pensar en qué se puede hacer, a veces son pequeños detalles, gestos en el día a día.

¿Y qué veremos de todo ese trabajo sobre el escenario el 4 de mayo?

-En la compañía siempre trabajamos con vídeo. Los miembros del equipo grabamos y fotografiamos, y haremos vídeos en las Bardenas, que es un ecosistema que ha sufrido mucho, y en el propio canal de Ribaforada con los chavales. Con eso elaboraremos un material audiovisual que se irá proyectando de manera intercalada con coreografías de hip hop. Al final, esto va de danza.

las claves

“En Ribaforada haremos la escenografía con el plástico que cada chaval acumulará durante siete días”

“En Francia jubilan a los bailarines a los 42 años porque entienden que su cuerpo ya está desgastado”

“Haizea quería algo fresco, novedoso y alegre para el final de la gala y se nos ocurrió ‘Sokatira”

en corto

Trayectoria internacional. Itsaso Álvarez Cano nació en Pamplona. Estudió en la Escuela de Danza del Gobierno de Navarra hasta que, a los 17 años, el Gobierno foral le concedió una beca para ir a la Martha Graham de Nueva York. Terminó sus estudios en el Conservatorio Superior María de Ávila y entre 2000 y 2012 trabajó de primera bailarina y asistente de coreografía en la Dani Pannullo Dance Theatre Co. En 2013 fundó Zuk Dance.

En Ribaforada. Desde el 17 de abril. Junto a ella Miguel PG y Vicente Romero, con Sandra Manrique, profesora de hip hop, como colaboradora.

Día de la Danza. Gala el 29 de abril en el Auditorio Barañáin.

Programación del festival. www.festivaldna.com.

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