Sueños cumplidos

Camino de los veinticinco años de historia, el hierro Fuente Ymbro está en el ‘top ten’ de las ganaderías de bravo actuales. Del sueño de un aficionado surgió la oportunidad de poder crear a su medida un tipo de toro que cumpliera con todas las expectativas del público.

Un reportaje y fotografía de Patxi Arrizabalaga - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Hoy es domingo. Los días van pasando y los kilómetros también, y uno se levanta añorando tiempos, ya lejanos, en que el cuerpo aguantaba lo que le echaran. Y no son estos.

El domingo es el día del viaje en que la visita a la ganadería de Fuente Ymbro es un clásico. En casi todas las casas ese día se trabaja a medio gas. Justo la comida matinal a los animales, y poco más. Sin embargo, en esta casa los domingos rebosan de acción. Y es que “el jefe”, dedicado entre semana a sus negocios, aprovecha todos los fines de semana a repasar todo el papeleo, visitar todos los animales, realizar labores camperas que como ocurre estas fechas vamos a tener oportunidad de ver entre esas labores los necesarios tentaderos de las hembras para ver si terminan en carne en el matadero o son de nota para seguir su vida como reproductoras.

Hemos quedado a mediodía con Alfonso, el mayoral, y salimos a las once de Jerez camino de San José del Valle. Hay que hacer antes parada en la Venta Durán para que Crisanto nos guarde una mesa para comer. Es el mejor sitio de la zona, y suele estar hasta la bandera. Pero el amigo Cris siempre nos hace un hueco. Y así es.

Puntuales entramos en la casa. El paraje es espectacular, con el pantano del Guadalcacín rodeando las fincas Fuente Ymbro y Los Romerales, donde pasta el ganado, y entre montes bajos todo queda frente a la sierra de Grazalema, que nos mira altanera desde sus largos dos miles. El día es cálido para las fechas. No hay viento, y menos agua. La sequía es patente en lo dura que está la tierra.

Saludamos al ganadero, que está preparando y moviendo con los vaqueros las vacas a tentar para la tarde. Viene Curro Díaz y Lama de Góngora, nos dice. Y tras un rato de charla con Ricardo y su señora llega su mayoral y nos vamos con él a dar una vuelta a los toros. Yo he pasado unas cuantas fechas ya con la familia en esta casa, y mis compañeros de viaje no se creen que no haya visto aún el lote de Pamplona. Alfonso les aclara que no tocaba verlos entonces. Que en el trabajo diario ni nos acordamos de ellos. Además en navidades aún no estaban separados. En esta casa están los erales, los utreros y los toros de saca, es decir, animales machos de dos, tres y cuatro o más años. Las vacas y sus retoños, con los sementales se encuentran en otra zona. Visitamos todos los cercados en busca de los toros de Pamplona, porque están dispersos, y varios separados. Tienen siete en mente aprobados por el veedor con el jefe y él de acuerdo. Hay un octavo, un jabonero de hermosa capa clara encendida, pero que baja un poco respecto a los otros siete. Al final, seis corren, y ya se verá en el Gas tras ser aprobados por el equipo veterinario. Y no hay duda que serán aprobados, si no sucede ningún percance o accidente.

Junto a los toros de Victoriano del Río, este lote es el de mejor presentación para la feria del Toro en estas fechas. Cierto que quedan meses, pero los toros ya se ven más que hechos. Además, con Alfonso al volante, la cámara va con el objetivo más pequeño porque los toros los coloca a distancia de brazo y nos miran esperando el clic de la cámara.

tentaderoHecho el reportaje, nos bajamos a comer a la Venta Durán, y ligeros porque a las cuatro y media hay que tentar seis vacas y como se alargue la luz no va a dar para ello. Y ya en la comida notamos el cansancio del viaje, porque los dos tripaundis que viajan conmigo son derrotados por la larga mesa que nos prepara Cris, que con su aguda vocecilla nos dice a Alfonso y a mí que estos navarros no son tan fieros. De mí nada dice que sabe que como poco, pero los gordos no terminan los platos.

Tarde de tentadero con los interesantes momentos que siempre ocurren, con un Curro Díaz sobrado y un Lama muy verde, dejan paso a los montones de tapias que tienen siempre su sitio con Ricardo Gallardo, y que en orden y hasta once van saliendo al final de cada vaca tentada. El ganadero lleva su afición y pasión hasta la extenuación y tiene muy presente a estos muchachos. Un chaval me llama la atención. Sin duda lo mejor de la tarde en cuatro naturales, pero nada más. Seguro que no tendrá futuro porque al final, para todo se necesita buenos padrinos, pero al menos darle la enhorabuena y desearle suerte, y pasarle un par de teléfonos es lo único que podemos hacer por él. Y así. De noche. Tras haber pasado un buen día en Fuente Ymbro, uno se va con la sensación de estar en casa de un hombre que sigue soñando con el toro perfecto en una tarde perfecta. Ha tenido muchas. Su toro gusta hasta los toristas. Muchos jóvenes nuevos han disparado su carrera aquí. Y creo que este es un lugar de muchos sueños cumplidos. Y no sólo para don Ricardo.