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“Educacionalmente tienen problemas muchas veces, cada uno llega con su mochila personal”

Maite G. lleva siete años junto a su marido como familia de acogida de una menor que ahora tiene 14 años

Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

“Escuchamos en la radio una entrevista sobre la acogida y fue muy natural para los dos decidirnos”

Pamplona- Maite G. y su marido se convirtieron en familia de acogida de una forma muy natural, casi sin esperárselo. “No estábamos buscando ser padres, fue una casualidad -admite la mujer-. Escuchamos en la radio una entrevista sobre la acogida y fue muy natural para los dos decidirnos. En seguida nos pusimos en contacto con el Gobierno de Navarra”. Aquellos momentos quedan ya lejos, pues la niña que llegó a sus vidas con 7 años se ha convertido ya en una adolescente de 14.

Según comenta Maite, su caso es peculiar, ya que pese a haber pasado tantos años la menor aún continúa con un régimen de acogimiento temporal. “Supuestamente a los dos años se revisaba y pasaba a ser permanente o a terminarse, pero en su momento no se hizo nada y después cambió la ley”, explica considerando que, si se revisase en la actualidad, pasaría automáticamente a convertirse en permanente.

Tras designarles a la niña se produjo un encuentro gradual con ella, aunque muy rápido. “El primer día fuimos a donde estaba ella y estuvimos media hora, al día siguiente fuimos a dar un paseo y en poco más de una semana ya estaba en nuestra casa durmiendo”, recuerda Maite. A partir de este momento cambiaron muchas cosas en su vida, aunque reconoce también que les resultó muy sencillo.

Maite g.

Madre de acogida

Para la pequeña también fue un momento trascendental, ya que en un periodo muy corto de tiempo había sido separada de sus padres y llevada a una residencia para, poco después, llegar a la casa de unos desconocidos. “Con el tiempo ella nos ha dicho que nos veía y le dábamos miedo”, señala Maite comprendiendo la difícil situación en la que se encontraba la menor. Además, apunta, ella aún no es consciente del todo de lo que vivió en su familia y por qué le separaron de ella. “Se hace preguntas y sabe cosas, pero realmente no lo asimila”.

Maite asegura que la niña tiene facilidad para relacionarse con los demás y en ese sentido no tuvo problemas para adaptarse a su nuevo entorno, aunque sí presenta ciertas dificultades en el centro escolar. “Educacionalmente estos niños tienen problemas muchas veces, cada uno llega con su mochila personal”, resalta.

Un aspecto que asegura haber echado en falta durante estos años es la posibilidad de contactar en cualquier momento con un profesional si surge algún problema. “Nosotros hemos tenido mucha suerte, pero a veces hay situaciones que son complicadas y te encuentras sola, llega el fin de semana y las personas que nos supervisan están de fiesta desde el viernes a las tres de la tarde”, critica.

Poder compartir su experiencia con otras familias de cogida es para ella una gran ayuda, algo que puede experimentar a través de las actividades de la asociación Magale. “Hablas con otros padres y ves que lo que parece que solo te pasa a ti, en realidad les pasa a todos”, asegura. En el caso de los niños, comenta, también puede ser muy beneficioso, ya que les ayuda a relacionarse y conoces otros casos como el suyo, viendo que no son los únicos que se encuentran en su situación. Pese a ello, advierte, en edades más avanzadas como la de su hija en acogida son más reticencias a ir a los encuentros “porque prefieren estar con sus amigos”. - L.H.

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