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“Los niños tienen sus momentos, pero no se nos está haciendo tan difícil como nos esperábamos”

Erkuden de la Vega y su marido acogen desde 2016 a dos hermanos que ahora tienen seis y ocho años

Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Erkuden de la Vega, madre de acogida de dos hermanos.

Erkuden de la Vega, madre de acogida de dos hermanos. (Foto: J. Bergasa)

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  • Erkuden de la Vega, madre de acogida de dos hermanos.
“De poder hacer lo que tú quieres pasas a tener que organizarte de otra manera, pero es natural”

Pamplona- Desde septiembre del 2016 Erkuden de la Vega y su marido son padres de acogida de dos hermanos, un niño de seis años y una niña de ocho. La llegada de los pequeños fue un cambio muy grande en sus vidas, reconoce, aunque recordando que este trastorno lo sufre cualquier padre primerizo. “De poder hacer lo que tú quieres pasas a tener que amoldarte y a organizarte de otra manera, pero es algo natural”, afirma.

Estos grandes cambios se trasladan también a los pequeños, que en un periodo corto de tiempo se encuentran viviendo en una nueva casa, con unos nuevos padres y en un nuevo colegio en el que tienen nuevos compañeros. Tras la separación de sus padres, los hermanos pasaron cuatro meses en un centro residencial en el que fueron atendidos por profesionales que vieron en el acogimiento la mejor opción. Según explica Erkuden, la llegada de los pequeños se produce de forma progresiva, con visitas y salidas que van aumentando su duración hasta su incorporación final en su nuevo hogar.

Erkuden de la Vega

Madre de acogida

La decisión de convertirse en padres de acogida llegó tras la valoración de otras posibilidades como la adopción, pero la facilidad del proceso y la percepción de que tendrían un mayor apoyo institucional les hizo decidirse por el acogimiento, algo a lo que dieron especial importancia al tratarse de niños con un pasado difícil y posibles secuelas.

Las circunstancias que llevan a un menor a una casa de acogida pueden ser muy diversas y cada caso es único, pero todos ellos tienen en común el haber estado expuestos a una grave situación de desprotección dentro de su entorno familiar. Para Erkuden este fue un motivo de preocupación, aunque reconoce que se llevaron una sorpresa muy positiva. “Los niños tienen sus momentos, pero no se nos está haciendo tan difícil como nos esperábamos al principio”, asegura.

En este año y medio, indica, han notado una evolución bastante grande en los niños, que asumen mejor las normas y rutinas. “A la hora de irse a dormir, por ejemplo, al principio había que insistirles todos los días y tenían muchas pataletas, pero ahora están más tranquilos”, destaca.

Erkuden y su marido tienen un acogimiento permanente, según el cual los niños pueden llegar a estar a su cargo hasta que cumplan la mayoría de edad. La posibilidad de que puedan volver con su familia biológica está presente, admite, para añadir que compartir sus miedos con familias que ya han pasado por esto les dio perspectiva. “Ese proceso de duelo se pasa y piensas que si al final vuelven con su familia es porque las cosas por las que les sacaron de su casa han cambiado, van a estar en un entorno seguro y a sentirse bien ahí”, concluye. - L.H.

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