VECINOS | REGENERACIÓN DE BARRIOS

La metamorfosis de Orvina se propaga y revitalizará una población envejecida con pisos de alto consumo energético

Más de la mitad de los portales de Orvina II ha apostado por la rehabilitación y seis más se animan en la tercera
Los vecinos confían en que Efidistrict sea un motor para regenerar el barrio

Ana Ibarra | Iban Aguinaga - Domingo, 8 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ignacio Galar, Txomin Platero, José Antonio Pidal y Sergio Osés frente a los pisos reformados.

Ignacio Galar, Txomin Platero, José Antonio Pidal y Sergio Osés frente a los pisos reformados. (IBAN AGUINAGA)

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Ignacio Galar, Txomin Platero, José Antonio Pidal y Sergio Osés frente a los pisos reformados.

PAMPLONA.- La transformación es tan espectacular que si no fuera porque las descoloridas puertas metálicas de muchísimas bajeras vacías en la planta baja delatan su anterior vida, las casas de Orvina -algunas- podrían parecer hasta nuevas para el que viene de fuera. Ni mucho menos. Son de mediados de los años 60 y primeros de los 70. En aquellos años la Chantrea se ampliaba con la llegada de la clase trabajadora y la construcción de nuevos bloques de viviendas, muchos de ellos a base de módulos de hormigón prefabricados. Las casas de Orvina (acrónimo de la cooperativa Organización de Viviendas de Navarra) se levantaron en tres fases al norte de la avenida de Villava. A punto de cumplir 50 años la rehabilitación de este barrio, más necesaria que nunca, avanza como una mancha de aceite. José Antonio Pidal, uno de los fundadores del barrio y miembro de la junta rectora de Orvina II, recuerda cómo aquellos bloques se fabricaron en Landaben. “Las casas se levantaron rápidamente. Fue un verdadero experimento porque hasta ese momento todas las viviendas se hacían con ladrillo”. Llegó con 5 años a las casas del Patronato Francisco Barrio, también en Txantrea, y cuando se casó con 28 años, se trasladó al nuevo barrio. Trabajó como ingeniero técnico electrónico en Imenasa y, después, montó un taller de electricidad hasta que se jubiló. Hoy, con 71, colabora con Nasuvinsa en la promoción del proyecto Efidistrict del que ha sido uno de sus impulsores.

Costó arrancar (los proyectos de las primeras viviendas se hicieron hace siete años) pero el “efecto llamada” con resultados ya visibles en las nuevas fachadas está funcionando. Un cambio radical que va más allá del nuevo abrigo que se arrima a las fachadas -las llamadas “envolventes térmicas”-. Una metamorfosis física (“cerámica autolavable alemana por fuera y lana de roca por dentro”, detallan los vecinos con orgullo) que a su vez será determinante para revitalizar un barrio en claro deterioro, con una población envejecida y viviendas sin calidades. Los vecinos se muestran ilusionados con Efidistrict, y Orvina II se ha convertido en apenas dos años en el escaparate de vanguardia del barrio.

De las 1.200 viviendas de Orvina II (38 portales) más de la mitad han apostado por la rehabilitación integral de los bloques, uno de los puntales del proyecto Efidistric que impulsó en su día el Gobierno foral a través de Nasuvinsa. Un total de 11 portales de esta agrupación ya están en marcha, 7 con proyectos aprobados y nuevas solicitudes en camino. Otros seis se han apuntado en Orvina III (704 viviendas en total). Las casas rojas de Orvina I, con sus cuatro alturas, quedan al margen de momento. Y las viviendas bajas de Txantrea, protegidas por Patrimonio, recurren a Aislamiento Térmico por el Exterior para mantener su idiosincrasia.

Las soluciones urbanísticas para las Orvinas son variadas. Algunos han optado por fachada ventilada (revestimiento exterior), otros por SATE y, en algunos casos, por sistemas mixtos (patios SATE y fachadas exteriores ventiladas). “La diferencia es sobre todo el mantenimiento posterior. Con la fachada ventilada te olvidas a futuro, con SATE la solución es más económica, utiliza aislamiento con lana de roca, varias capas de cemento y una última capa de cemento tintado”, remarcan. La solución más cara es, a la larga, la que “más ahorra”, y también la que más garantiza una mejor refrigeración de las viviendas en verano al contar con cámara de aire entre el aislamiento y la cerámica. En la mayoría de los casos también se han arreglado los tejados o reforzado el aislamiento y la carpintería.

José Antonio Pidal, Ignacio Galar y Txomin Platero, los tres jubilados, llevan toda la vida viviendo en la segunda agrupación de Orvina. Sergio Osés, arquitecto de profesión, regresó al barrio para cuidar a su madre. En sus portales, el 38 y 42 de la calle Tadeo Amorena (72 viviendas a la entrada de la calle Canal), a punto de terminar las obras a falta de detalles, se ha notado el cambio desde el primer día. El consumo de calefacción ha bajado un 50% y han ganado cuatro grados en invierno. Y eso que eran edificios levantados en ladrillo. Los bloques prefabricados de las comunidades colindantes: 39 (casi terminada) y 40, que han optado por la misma solución, “lo disfrutarán más si cabe porque las condensaciones son mayores, y se generaba mucho moho. Aunque los radiadores estuvieran a 90º las paredes seguían frías”. El 41 está en fase de recabar información.

“En nuestros portales se hizo una prueba el 23 de diciembre. Se dio calor y se bajó hasta los 46 grados para mantener las viviendas a 23,5 grados. A la mañana siguiente, sin calefacción por la noche, se mantenía a 22 grados”, explican. “Al principio la gente era un poco reacia porque no tenía ninguna referencia pero cuando empezaron a verse las primeras viviendas acabadas y comprobar que yo estoy a 28 grados y, con la misma temperatura del agua de los radiadores, el de al lado está a 20 grados, la cosa cambió...”, subrayan.

financiaciónCada vivienda (portales 38 y 42) ha aportado entre 4.625 euros (si no tenía que cambiar las ventanas) y los 5.300 euros con renovación de carpintería. Con SATE, a partir de 3.500 euros. “Es poco”, reconocen. Están pagando el 29,3% del coste real porque el conjunto de subvenciones cubre hasta el 70,72% del presupuesto total de obra. Un 40% de las ayudas han llegado vía Gobierno de Navarra para el coste de las envolventes (incluyendo carpintería), y el 50% del IDAE (Ministerio de Industria) que ha captado a su vez los fondos FEDER de Europa. Una inversión para la que, además, han tenido facilidades en su financiación. Así, a través de Caja Rural pueden pagar en doce años a un interés del 4% con una cuota de 43 euros al mes para toda la comunidad. “Estamos muy agradecidos a Ana Bretaña de Nasuvinsa por todo el apoyo que hemos recibido”, remarcan.

El proyecto de los dos primeros portales es de Varquitectos, una de las propuestas técnicas que ofreció el Gobierno de Navarra (convocó un concurso de ideas), y la constructora es ACR. Las comunidades pidieron presupuestos y calidades a diferentes empresas, con una condición: que se contratara al menos a un vecino de cada portal en el paro.

Junto a la rehabilitación de las edificaciones se ha llevado a cabo la reforma de las 14 subestaciones de calefacción en Orvina II, un complejo sistema de calor que repartía de forma desigual la temperatura entre las viviendas. También la red de tuberías va a ser renovada ahora para evitar fugas. “El problema es que los bloques más cercanos a la estación principal recibían todo el calor mientras tardaba hora y media en llegar a las últimas viviendas. Ahora entra el calor a todas a la vez”, explican. En este caso, la ayuda ha llegado del Gobierno foral. El proyecto Efidistrict también contempla la creación de una nueva central de calor a través de biomasa (madera) para alimentar a Orvina y Txantrea, que se ubicará junto al hospital psicogeriátrico y que sustituirá al gas natural.

Orvina necesitaba este empujón, coinciden. “Es un barrio al que vino a vivir gente trabajadora y joven, con 20-25 años, y ahora tan sólo regresan los hijos cuando mueren los padres. Es un barrio envejecido, hay muchas personas dependientes y viudas que viven con rentas muy bajas”, remarcan. Hay riesgo de sufrir un proceso de “mayor degradación”. “La gente joven y los hijos se han ido a otros barrios a vivir. No diría que es marginal pero sí poco atractivo para vivir”, exponen. Con la crisis, las viviendas con el coste en calefacción, sin garaje ni trasteros ni servicios tenían difícil venta, remarcan. Ahora se han revalorizado al menos un 33% en las inmobiliarias, atestiguan.

La calle Canal separa dos realidades urbanas muy diferentes. La velocidad en la carretera (un recta muy larga y próxima a la ronda Norte) preocupa al vecindario, sobre todo tras el último atropello mortal a un peatón en un paso de cebra. Sin embargo, como asegura Sergio, Ezkaba ha supuesto un revulsivo para el viejo Orvina al abrirse nuevos negocios, acercar paradas de villavesa y llegar gente joven: “Ha conseguido revitalizar la zona. Al otro lado, se fueron cerrando tiendas y el colegio se quedó vacío. En realidad con este proyecto ganamos todos. Vecinos, constructores, administraciones gracias a los impuestos, se crean puestos de trabajo y, además, atrae a gente joven”, confiesan entusiastas.