Casco rojo

Esperpento GP

Por Sergio Garbisu - Lunes, 9 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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“Carrera de motos que se caracteriza por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula.” Ni Valle-Inclán podría mejorarlo. Porque la imagen de MIller, sólo en la parrilla a un minuto de la salida era eso, puro esperpento. Porque fue el único que debería haber salido desde su posición y todo el resto, desde el pit lane. Y entonces probablemente habría ganado. Todo lo demás fue una deformación torcida de la realidad. Porque esperpento era ver a Marc segundos antes de la salida intentando arrancar la moto de forma totalmente irregular.

Ser el mejor piloto de la parrilla no te da derecho a pasar por encima del resto de tus rivales como lo hizo ayer Marc Márquez

Porque esperpento era verle tras una escasa penalización ride through, sacar de la pista en adelantamientos fuera de lugar a cada piloto que intentaba superar. Porque más esperpento era aún verle tirar, literalmente, a Valentino, que sin comerlo ni beberlo, sufrió la enésima salida de tono del que es, repito por si no ha quedado claro, el mejor piloto hoy de la parrilla. Pero eso no te da bula para pasar por encima del resto. Esperpento una sanción de tan solo 30 segundos, cuando se había ganado la bandera negra a pulso. Pero también esperpento ver como el clan italiano que manda en la sombra en Yamaha, encabezado por el todopoderoso Uccio, negaba la posibilidad a Marc, Puig y Alzamora de pedir disculpas tras la carrera.

Y tenemos lío de nuevo, porque como aquí, llueve sobre empapado. Pero como todo buen esperpento, la caída del telón deja un sabor agridulce. Porque si bien fue Miller el que probablemente debió ganar esta carrera, en el podio estaban probablemente las tres mejores personas que pilotan hoy una GP. Y yo pidiendo un desfibrilador. Bendito esperpento.

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