la carta del día

Un 14 de abril cargado de Justicia

Por Fernando Espinosa Fernández de Arcaya - Lunes, 9 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

como cada 14 de abril, las gentes de izquierdas nos reuniremos para conmemorar el hito que supuso la proclamación de la II República española en 1931, de los avances que supuso para el conjunto de la sociedad del Estado y repudiar el brutal golpe de 1936 que acabó con ella y con la vida de miles de personas. En Navarra todas ellas asesinadas a sangre fría.

Con el golpe se aplastó la libertad de pensamiento e ideológica, se aplastó el sufragio universal, que permitía por primera vez en la historia de España el voto a las mujeres, y se aplastó a las mujeres, junto al derecho al aborto o al divorcio. Especialmente se aplastó a las mujeres cercanas a la causa republicana. Se aplastó la separación de poderes y se aplastó el Estado laico. Se aplastó la libertad de prensa, el derecho a reunión y de manifestación. Se aplastó la defensa de lo público y su apuesta por la construcción de escuelas públicas y ambulatorios para el pueblo. Y se aplastó la justicia, la justicia que quedó sepultada bajo las grandes losas de los monumentos al fascismo.

Monumentos que aún hoy perduran y lastran a nuestra sociedad, atándonos a ese oscuro pasado con cadenas invisibles, forjadas por el franquismo y amarradas por los poderes económicos, militares (la monarquía), judiciales, que pasaron el filtro de la democracia y que cada día aprietan más.

Las circunstancias han querido que este año, a las numerosas actividades que se dan estas fechas en conmemoración de la República, como el acto en homenaje a los fusilados en la vuelta del Castillo, o los que organizan partidos y sindicatos, se añada la convocatoria de una gran manifestación pidiendo justicia para los tres jóvenes de Altsasu que llevan en prisión desde noviembre de 2015 y que van a ser juzgados junto a otros cinco jóvenes más por delitos de terrorismo.

La organización de víctimas del terrorismo, Covite, se personó como acusación popular contra los jóvenes, que presuntamente habían participado en los hechos, la jueza Carmen Lamela -que hoy se ocupa de las denuncias de sedición contra el jefe de los Mossos, Josep Lluis Trapero, y los miembros de la ANC y de Omnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart respectivamente- abrió el expediente. Todo ello pese a los informes de la Policía Foral y la opinión del Juzgado de Pamplona, o de la propia Guardia Civil, que no ven terrorismo por ningún lado en este asunto.

Los desgraciados hechos ocurridos en un bar a las tantas de la madrugada en la que hubo heridos, y ante los que indudablemente se debe exigir responsabilidades, han sido magnificados y deformados hasta el punto de enfrentar a estas personas a las penas más duras que pudieran imponerse en nuestro Código Penal, buscando hacer el mayor daño posible en un acto de injusticia flagrante.

Muchas veces es demasiado fácil ver las oscuras cadenas, que normalmente han preferido permanecer invisibles, que unen el franquismo con la imposibilidad de recuperar los valores de una república del pueblo y para el pueblo. Y esta es una de ellas. Una más de los muchos casos que nos humillan como sociedad día si y día también. Tuiteros, raperos, sindicalistas, políticos e incluso titiriteros, perseguidos con una desproporción de ecos internacionales y en el que mucha gente ve, cada día más, las sombras del fascismo tras cada una de estas decisiones. “Spain again”, titulaba hace poco una columna de un periódico estadounidense para referirse a esta nuestra realidad.

Y no es que necesite apoyarme en la opinión exterior para reforzar mi argumentario, pienso que

aquí mucha gente ya lo teníamos claro hace mucho tiempo, algunas desde siempre, y cada día más gente lo ve, tan solo quiero dar una visión general de la magnitud del problema.

Por ello, por la magnitud del problema, porque lo que pasa con estos vecinos de Altsasu no es algo que únicamente les afecta a ellas y a ellos. Porque es un problema que afecta al conjunto del Estado y hunde sus garras en los cimientos más básicos de cualquier sociedad debemos acudir en unidad a clamar que no es terrorismo. ¡Justicia! para estas personas. Yo lo haré desde mis valores republicanos.

Este 14 de abril, yo también estaré. Nik ere han izango naiz!

El autor es coordinador de la Asamblea de IU Pamplona Iruña EB