Mesa de Redacción

Lo malo de la familia

Por Rafa Martín - Lunes, 9 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hay familias que dan más juego que las telenovelas más lacrimógenas. Más que núcleo afectivo y de proyecto personal se deben a la causa y gestionan sus actos como una empresa. Un negocio que se hereda de padres a hijos por el simple capricho de la consanguinidad. La poltrona va pasando de generación en generación sin que nada ni nadie evalúe la idoneidad y las aptitudes para el cargo. Y (casi) sin posibilidad de perder la bicoca. Da igual que el abuelo sea un experto en turbios tejemanejes financieros, un asiduo de las escapadas gastronómico-festivas y se dedique a cazar elefantes en Botsuana en horario laboral;que la abuela se deshaga en sonrisas ante las correrías de su marido y trague públicamente sapos y culebras;que el hijo ningunee al patriarca en actos institucionales de relieve y adolezca de parcialidad en trascendentales decisiones en las que debe estar inspirado por su papel mediador e impulsor del diálogo;que la nuera no trague al abuelo y éste no le deje entrar en la habitación del hospital tras su última operación de rodilla;que el yerno esté a punto de entrar en la cárcel por delincuente;que el actual jefe de la tribu y su señora se resistan a aceptar que su trabajo es a tiempo completo;que entre la abuela y la nuera reine el postureo y la hipocresía... Lo malo es cuando ésa familia ostenta la jefatura de un Estado.