Kontuz! y comisión sobre la desaparición de Can

POR Cándido Erro Martinicorena y Mertxe Urzainqui Zozaya - Martes, 10 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La Caja de Ahorros de Navarra ha desaparecido. Y no se la ha llevado el viento.

Esta comisión va a dictaminar sobre las responsabilidades políticas de quienes llevaron a la quiebra al mayor y más importante instrumento financiero que servía a navarros y navarras.

Enrique Goñi fue el director de la Caja, pero quienes ostentaban la verdadera y máxima responsabilidad no son otros que los que, como consecuencia de sus cargos políticos, formaron parte de su Consejo de Administración: Miguel Sanz, Yolanda Barcina, José Antonio Asiáin…

Una sencilla red de intereses permitió que unos otorgaran puestos en distintos consejos a otros, éstos aumentaran los sueldos y dietas de los anteriores, nadie vigilara ni controlara la nave y la Can finalizara hundida.

Kontuz inició su actividad en este caso demandando “luz y taquígrafos” ante la inminente debacle de la entidad.

Durante los últimos 7 años, Kontuz ha acudido a los tribunales por lo que considerábamos presuntos delitos (denuncias que llevaron a la juez Mª Paz Benito a imputar a dos expresidentes y un exconsejero de Navarra y al exalcalde de Pamplona y, tanto a la UDEF -Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal- de la Policía Nacional, como a la Fiscalía y al propio juez de la Audiencia Nacional, a insistir en la investigación del caso, a día de hoy todavía subjudice).

Kontuz también ha dado a conocer a la ciudadanía navarra, gracias a sus investigaciones periodísticas:

-El caso Pejenaute. Un presunto lavado de billetes de 500 euros del que fuera directivo de la Can y, en el momento de la denuncia, consejero de Políticas Sociales del Gobierno de UPN. Dimitió a los dos días tras querellarse, lo que también hizo el gobierno de Navarra, contra Kontuz y nuestro entonces portavoz Patxi Zamora.

-Los viajes a ciudades europeas, con paseos en helicóptero y a todo lujo a costa de la Can. Organizados en la entidad, entre otros, por el actual diputado por UPN en el Congreso madrileño, Iñigo Alli.

-El asunto de las obras de arte desaparecidas.

-Despilfarros varios, como los 20 millones de dólares que costó la oficina de Washington;las millonadas que se pagaron en la expansión en la CAV o en los encuentros de Viálogos, más propios de un gran banco que de una caja de ahorros fundada por y al servicio de la ciudadanía navarra, etcétera.

-El caso del ejecutivo De Mulder, millonario fichaje de Goñi con problemas con la Hacienda navarra.

-El caso Navarra-Building, que volvió a costarnos a los mismos protagonistas otra querella de Yolanda Barcina (todas estas querellas están sobreseídas).

-Y lo más escandaloso, el sistema de dietas a políticos que se impuso en la Can dirigida por Goñi. Una entidad alegal dentro de la Caja por la que Miguel Sanz se aseguraba unas dietas de más de 3 mil euros por reunión hasta los 75 años. ¡Más vale que eran los que querían despolitizar la Caja!

Una caja, cuya Comisión de Control, que tragó con todo, estuvo muchos años presidida por la vicepresidenta de la entidad, Yolanda Barcina, y un gobierno de Navarra que, bajo la presidencia de Miguel Sanz, nunca realizó la labor de inspección que preconizan sus propios estatutos.

Una Can, a cuyo timón Miguel Sanz colocó a Enrique Goñi y, al mando de la Comisión de Retribuciones, a R. Martí-Fluxa, que era quien le multiplicó el sueldo al propio Goñi y las dietas a los que tenían que inspeccionar: Sanz, Barcina… A su vez, Goñi, ya en la Caixa, nombró presidente y consejero de Bodegas Sarría a Sanz y Fluxá.

Quedan muchas puntos oscuros que nadie ha sabido aclarar. Entre otros, la compra por casi 9 millones de un terreno a un promotor (mientras la Caja desahuciaba a centenares de personas humildes de sus viviendas);¿por qué el Gobierno de Navarra no discutió ni avaló la fusión en Banca Cívica?, ¿se pagó por ello a Caja Sol?, ¿cómo se llevó a cabo el finiquito de la entidad, proceso en el que su director fue recompensado con un suculento contrato con Caixa? Y no fue el único de los antiguos responsables en pillar asiento en alguno de los generosamente retribuidos sillones del banco catalán.

En los últimos meses hemos visto la respuesta del Antiguo Régimen a las iniciativas de Kontuz: el caso de corrupción, porque no es otra cosa, que ha supuesto el despido de Iberia, provocado por la Guardia Civil, sin motivo alguno, de nuestro compañero Patxi Zamora. El único que está pagando, de momento, por acabar con la Caja.

Desde Kontuz aseguramos a la ciudadanía que seguiremos luchando, con más insistencia todavía, por nuestro lema inicial:

“¡Caiga quien caiga, luz, taquígrafos y exigencia de responsabilidades!”.

Los autores son miembros de Kontuz!

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