El canterano 10 de la real sociedad se retira

Xabi Prieto cuelga las botas

leyenda | se retira a sus 34 años aunque se da por seguro que trabajará con olabe

Mikel Recalde / Ruben Plaza - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Xabi Prieto, con la bahía de La Concha de fondo y las botas de fútbol que colgará al termino de la presente campaña.

Xabi Prieto, con la bahía de La Concha de fondo y las botas de fútbol que colgará al termino de la presente campaña. (Real Sociedad)

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Xabi Prieto, con la bahía de La Concha de fondo y las botas de fútbol que colgará al termino de la presente campaña.Xabi Prieto, con la bahía de La Concha de fondo y las botas de fútbol que colgará al termino de la presente campaña

donostia- Se retira el canterano 10 y nace la leyenda. La Real anunció ayer que Xabi Prieto dejará el fútbol al final de la presente temporada en un escueto mensaje publicado pasadas las 17.30 horas en su página web, acompañado de una preciosa fotografía suya en el Peine del Viento con las botas colgando de una roca simbolizando su adiós. Minutos después, el departamento de comunicación txuri-urdin publicó un artículo elogiando su trayectoria y catalogándole como “irrepetible”.

No por esperada o temida, la noticia alcanzó una repercusión impresionante entre la familia txuri-urdin. El propio Xabi Prieto ha ido dejando pistas de que este iba a ser su último año después de que el curso pasado estuviera mucho más cerca de abandonar de lo que la gente piensa. El problema es que, como se pasa la vida en Zubieta, donde llega el primero y se va el último de la plantilla profesional casi todos los días, la mayoría no acababa de creer que podía llegar este día. Sin embargo, su entorno cercano ya intuía en las últimas semanas que no iba a seguir.

La mala suerte ha querido que, después de no haberse perdido ni un partido de Liga en todo lo que llevamos de campaña (solo dejó de jugar ante el Vardar en Anoeta), una estadística a sumar a todos los encuentros de la Liga anterior, una lesión en el encuentro ante el Levante le mantiene en el dique seco desde el pasado 18 de febrero. En total se ha perdido los últimos ocho encuentros, entre los que hay que incluir, muy a su pesar, la vuelta de la eliminatoria ante el Salzburgo, cuya ida ya quedará en el recuerdo como la de su triste despedida europea.

Curiosamente, aunque la lesión comenzó a sentirla minutos antes, tuvo que abandonar el terreno de juego frente a los levantinos después de transformar un penalti, una de sus grandes especialidades, con unos índices de acierto históricos, al haber fallado solo uno en toda su carrera profesional en un derbi ante el Athletic. El día de su estreno batió a César a lo Panenka en el Bernabeú, su estadio fetiche, ejecución que volvió a hacer el curso siguiente cuando el meta defendía la portería del Zaragoza y pese a que le había picado de no atreverse a repetirlo.

El cuerpo médico le diagnosticó una rotura de fibras de grado I en el aductor de su pierna derecha, lo que en teoría solo suele provocar una baja de unos 10-15 días, pero que se le ha agravado por unas molestias en el pubis. Como siempre suele contar él con su habitual ironía, “todos los jugadores tenemos dolores en el pubis”. Por si fuera poco, en el Sanse ya le habían operado de esa misma incómoda dolencia. Ahora habrá que confiar en que pueda superar los dolores para poder despedirse en condiciones, tal y como siempre ha soñado, desde el terreno de juego, en el equipo titular y luciendo el 10 en su espalda

Con Xabi Prieto se va el último gran capitán de la Real. Uno de los emblemas y de las referencias para toda una generación que, como reconoció a este periódico en una entrevista, había declinado a lo largo de su carrera varias ofertas mucho más importantes en lo económico para quedarse en el club de toda su vida. Aranburu, del que heredó el brazalete, solía repetir que la noticia más importante cuando perdieron la categoría fue la continuidad de Prieto, que en los meses anteriores ya se había convertido en casi el único blanquiazul capaz de marcar diferencias, algo que explotaban hasta la extenuación sus compañeros cuando le temblaban las piernas.

Pese a su calidad (un periodista madrileño le denominó “el Federer de la Liga”), siempre convivió con el recelo de un sector minoritario de su propia afición, que incluso dudaba de sus cualidades para ser el capitán. Los que más le han defendido en los pocos momentos de crisis que ha sufrido en las quince temporadas que ha estado en el primer equipo han sido sus compañeros (muchos de ellos le consideran el futbolista con más talento con el que han compartido vestuario) y sus entrenadores.

Ahora bien, su legado es insustituible. Y sin Prieto, el anunciado proceso de “regeneración” que piensa acometer Roberto Olabe se llena de dudas y de incertidumbres. No son pocas las voces que temen lo que pueda suceder sin el peso de jugadores de semejante talla y calado. Lo que parece claro es que el donostiarra entrará, si quiere, desde el próximo año en la nueva estructura deportiva, ya que Olabe siempre ha mantenido una relación excelente con él desde que le entrenó en juveniles. La Real no será la misma sin XP10...