Silbidos

Una norma cambiante

Por Manuel Osorio - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Es evidente que un juego de contacto como el fútbol produce abundantes lesiones, de mayor o menor importancia, que precisan de la intervención de los médicos y masajistas para atender con cierta inmediatez a los jugadores. El modo de atender las lesiones en el interior del terreno ha ido sufriendo modificaciones reglamentarias con el fin de impedir que los equipos abusen de esta circunstancia para hacer correr el tiempo a su favor de manera fraudulenta reduciendo considerablemente la duración del juego cuando el resultado les resulta favorable. Durante muchos años el portador del “agua milagrosa” entraba al terreno, siempre con la autorización previa del árbitro, y atendía al jugador lesionado hasta que este se reponía y podía seguir participando en el juego sin ninguna otra condición, más allá de que el árbitro compensara el tiempo perdido. En la temporada 1994-95, ante los evidentes abusos que se producían, se adoptó la decisión de prohibir la atención a los jugadores dentro del terreno, permitiendo sólo un primer auxilio para evaluar la lesión y trasladar lo más inmediatamente posible al jugador fuera del terreno, impidiendo que volviera a él hasta que el juego hubiera sido reanudado. La primera dificultad que planteaba la medida era aplicarla en el caso del portero por lo que hubo que hacer una excepción y ampliarla a cualquier otro jugador que hubiera chocado con él. Por supuesto se permitió también la atención sobre el terreno cuando la lesión se considerara de cierta urgencia y gravedad. Con posterioridad se consideró excesivamente perjudicial que salieran del terreno dos o más jugadores de un mismo equipo que hubieran chocado entre sí desequilibrando mucho el partido. Con estas excepciones ha venido funcionando la norma hasta que se planteó la injusticia que suponía que ante una fuerte entrada el jugador que la sufría tuviera que salir del terreno dejando a su equipo en inferioridad numérica. Por eso se autoriza a seguir en el terreno, después de ser atendido, al jugador cuando el infractor ha sido amonestado o expulsado por parte del árbitro. Es claro que la norma se ha ido perfeccionando manteniendo el objetivo primero de evitar las malas artes para reducir el tiempo de juego.

El autor es miembro del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol