la carta del día

Recomendaciones en Urdazubi-Urdax que suenan a amenaza

Por Iñigo Imaz Martínez - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El cambio que en 2015 llegó al Gobierno de Navarra no es ni ha podido ser tan radical ni profundo como quisiéramos algunos. Pero reconociendo lo evidente y necesario, un cambio progresivo y reflexionado, no dejaremos de recordar que las transformaciones por arriba no deben hacer olvidar la importancia de los cambios por abajo. Eso ocurre en Urdazubi/Urdax, donde la derecha lleva muchos años gobernando y ha adquirido vicios y maneras que es necesario cambiar. O eso creemos algunos.

La reciente publicación de una crónica sobre presupuestos en este periódico nos valió una reprimenda pública en sesión plenaria de febrero, incluida recomendación de escribir sobre otros temas ya que, según el alcalde, ¿a quien le importa el presupuesto de Urdax? ¿Ni cuánto gasta o va a ingresar por comercializar la electricidad en el municipio? La reprimenda en el pleno de marzo, en cambio, fue por desvelar una sentencia contraria al Ayuntamiento y favorable a unos vecinos, pero esa es otra historia que nos desvía del tema presupuestario.

Urdazubi/Urdax (400 habitantes) tiene 2.240.000 euros de presupuesto. Algunos creemos que esa cifra merece análisis, pero más allá de una crítica política a las partidas recogidas y aprobadas por el grupo de Gobierno, lo que molestó no fue la crítica -que no la hubo en prensa-, sino que se desmenuzaran gastos e ingresos para conocimiento general de los urdazubiarras. (¿Y para los de fuera?). Llama la atención, o no tanto, que se ignoren las críticas políticas de la oposición (Urdazubi Elgarrekin), pero se lleve a pleno una crítica a la labor periodística con el mero argumento de que no es bueno que se hable de los presupuestos. Molesta la, según el alcalde, “mala” (sic) publicidad que se le da al pueblo.

Sorprende que, recientemente, UPN, con quien el grupo del alcalde siempre ha tenido una muy buena relación, ponía el grito en el cielo por los 50.000 euros que EH Bildu de Tafalla había destinado a asesorías varias. Recordemos que Tafalla tiene 11.000 habitantes, frente a nuestra modesta villa fronteriza, donde las asesorías previstas superan con creces los 100.000 euros (50.000 euros a asesoría jurídica, 50.000 a urbanística, 40.000 a trabajos técnicos, 25.000 a asesorías contables, etcétera).

Bien, pues si las previsiones son llamativas, vayamos a los datos reales, no a propuestas de un presupuesto que, si se analiza, como otros años se nos presenta con partidas que son un corta y pega de anteriores. Es mediante la lectura de los datos reales como mejor se entiende el tema. Vayamos a lo real, a lo ejecutado, por ejemplo, en 2016, y veremos que los 50.000 euros previstos en asesorías jurídicas acaban en 73.007,39 euros que salen del bolsillo del contribuyente para las innumerables batallitas legales en las que nos mete anualmente el señor alcalde. Conflictos en los juzgados a los que debe hacer frente el Ayuntamiento;con razón, las menos;sin razón, las más. La asesoría urbanística prevista en otras 50.000 se convirtió en un montante final de 41.753,13 euros. Sólo con las dos asesorías nos encontramos con un gasto cercano a 115.000 euros. Y así, o peor, cada año.

Cada uno puede gestionar su proyecto político con su programa y su estilo. Para eso hay elecciones, para que la ciudadanía elija a sus representantes. Es la base de la democracia representativa y la partitocracia que actualmente domina en Occidente. Lo que no se puede pretender es gestionar, administrar y tomar decisiones más o menos acertadas pero prohibir que se informe a la ciudadanía. Si no se comparte la publicación de una noticia, un artículo, existe el derecho a réplica. Lo que no se puede consentir es el escarnio público contra el que informa, intentando amordazar a la prensa, buzoneando escritos en el municipio donde se señala con nombres y apellidos a quienes en el ejercicio de su libertad de expresión informan a la ciudadanía. Y es que no hay democracia sin libertad de prensa.

El autor es historiador, colaborador de Diario de Noticias, Ttipi-Ttapa y concejal independiente en Urdazubi-Urdax