Mesa de Redacción

Mentiras, escarmiento y miedo

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La detención de varios miembros de los Comités de la Defensa de la República en Catalunya acusados de terrorismo y de rebelión es otro paso más en ese aviso a navegantes permanente que advierte de que cualquier protesta será perseguida con la máxima penalización judicial. Los actos de protesta de los CDR han sido pacíficos, podrán gustar o molestar más o menos o nada, pero no son terrorismo ni rebelión. Como tampoco fue un acto de terrorismo la trifulca protagonizada en un bar de Alsasua por un grupo de jóvenes y dos agentes de la Guardia Civil de paisano y en plena madrugada de un día festivo en la localidad, que serán juzgados a partir del próximo lunes. Se utiliza la mentira como supuesto argumento jurídico para tener manos libres en la persecución de la disidencia y de la protesta. Este mismo lunes, el PP de Granada ha exigido la prohibición de una obra de teatro con el actor Alberto San Juan por su supuesto contenido radical. En realidad, dicen radical para no decir simplemente que no les gusta el contenido de la obra de teatro. Es el estado de las cosas ahora, el alcance de la devaluación democrática. Los ciudadanos tienen en un Estado democrático derecho a expresar públicamente su malestar con la gestión de los responsables políticos. Y como cualquier otro derecho democrático, sus únicos límites son el respeto a otros derechos individuales y colectivos. Pero las sucesivas contrarreformas legales y penales han situado en el ojo de la política y de los tribunales los derechos de expresión y de opinión, y todo aquello que no gusta al poder, que señala sus imposturas y corrupciones, se criminaliza con orquestadas campañas mediáticas de desprestigio con falsas acusaciones, intoxicaciones inventadas y manipulaciones con la evidente intención de que el miedo a la represalia silencie la disidencia y la protesta. Y se hace con la dureza del escarmiento. Como siempre.