Rostros y ausencias de la represión

Lodosa acoge una exposición con las vivencias de 63 mujeres tras el golpe militar de 1936

Un reportaje de María San Gil - Miércoles, 11 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Julia Monge, explicando algunas de las imágenes de la exposición.

Julia Monge, explicando algunas de las imágenes de la exposición. (M.S.G.)

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Julia Monge, explicando algunas de las imágenes de la exposición.Autoridades forales, locales y vecinos de Lodosa, durante la presentación. Fotos: M.S.G.Angelita Rodríguez y Mª Dolores Fernández, hijas de fusiladas, recibieron un ramo.

Un espacio para la reflexión, una zona llena de vida, de muerte y de supervivencia. Mujeres asesinadas y represaliadas tras el golpe militar de 1936 en País Vasco y Navarra es la muestra que desde el viernes puebla las paredes de la sala de exposiciones de la casa de cultura de Lodosa, una recopilación que permanecerá abierta al público hasta el día 18 y que recoge las vivencias y relatos de 63 mujeres (52 rostros y 11 ausencias) entre los años 1936 y 1976.

La asociación Intxorta 1937, en colaboración con el colectivo lodosano Gurugú Taldea, se ha encargado de organizar, recopilar y organizar este amplio trabajo que por primera vez llega a la Comunidad foral. “El objetivo es dar a conocer los relatos, que pueden no parecer épicos, siempre a la sombra de los hombres, pero que dan cuenta de un mundo paralelo al de las trincheras. Son las vivencias y experiencias que sustentaron a las familias. Los rostros que resistieron la represión con diferentes estrategias y que salieron adelante teniendo la capacidad de no revolverse de forma agresiva”, explicaba Julia Monge, de Intxorta 1937.

La presentación oficial tuvo lugar el viernes por la tarde y hasta Lodosa se aceraron la consejera de Relaciones Ciudadanas e Institucionales del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, y la presidenta del Parlamento foral, Ainhoa Aznárez. Tampoco faltó el alcalde de Lodosa, Pablo Azcona, que recordó que la localidad ribera fue la segunda población más masacrada por la represión con 131 muertos solo por detrás de Pamplona.

“El golpe militar dejó una larga lista de muertos, pero también de mujeres y niños que tuvieron que afrontar la vida sin sus seres queridos además de aguantar 40 años de desmemoria, rechazo e indiferencia social e institucional”, puntualizó Azcona.

En la presentación, que contó con una amplia participación vecinal, no faltó el toque musical. En este caso el cantautor Paco Marín interpretó tres piezas que arrancaron los aplausos de todos los allí presentes.

la muestraLa exposición, insistía Monge, cuenta con tres partes diferenciadas que guían al espectador a través de la historia y que completan el relato de lo acontecido a través de los años. En primer lugar, y de la mano de grandes retratos, se dan algunas pinceladas de cada una de las protagonistas. Ordenadas de forma cronológica, aparecen las vivencias de las hijas de algunas fusiladas, de mujeres encarceladas, personas sometidas a diferentes tipos de represión, luchadoras e incluso torturadas.

El segundo de los ejes de la muestra lo conforman pequeñas proyecciones, fragmentos de las entrevistas que realizaron a estas personas en castellano y euskera y, por último y para completar el recorrido, han editado unos catálogos que los visitantes se pueden llevar a casa en los que aparece la biografía de cada uno de los rostros que llenan la sala.

“Nos ha costado mucho tiempo, mucho trabajo y muchos kilómetros hacer esta exposición realidad”, puntualizaba Monge al tiempo que invitaba a todos a visitarla y a adentrarse de lleno en esta época a través de sus protagonistas.

Por último, hay un pequeño espacio con 11 imágenes de ausencia que recuerda a once luchadoras fallecidas que abrieron caminos, alzaron su voz y construyeron un futuro. Los vecinos podrán recorrer este espacio de 18.00 a 20.00 horas, de lunes a viernes, hasta el jueves 18.

en el recuerdoDurante la inauguración de la muestra, además, dos vecinas de Lodosa, Mª Dolores Fernández Vergara y Angelita Rodríguez Morentin, hijas ambas de mujeres fusiladas durante el alzamiento fascista cuando apenas tenían 4 y 2 años respectivamente, recibieron un ramo de flores visiblemente emocionadas y rodeadas por sus familiares.