Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

La España que yo quiero

por Paco Jiménez - Jueves, 12 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Yo no soy nacionalista español, porque no creo que este país sea mejor ni peor que otros. Porque no quiero a España una grande y libre. Porque no quiero una monarquía, sea liberal o autocrática, pero menos una impuesta por un dictador. Tampoco quiero una España dominada por los grandes del IBEX35 amasando beneficios explotando a la clase obrera, en España, en India o Arabia Saudí. Ni a aquellos que se ponen la banderita española en la pulsera, mientras sacan el dinero a paraísos fiscales o simplemente evaden los impuestos. Mi patria no son las Semanas Santas de Ejército y mantilla, con ministros cantando el himno de la Legión. Ni una Iglesia católica que, mientras habla de caridad, se lleva 11.000 millones anuales de todo el pueblo .Y se apropia de iglesias, mezquitas, etcétera. Basándose en un concordato heredado del franquismo.

La patria que yo quiero, como decía el poeta, son mis hermanos (y hermanas) que trabajan la tierra, en las fábricas o en los bares o estudian… Mi patria es la Andalucía que intenta sobrevivir a siglos de explotación. El Madrid de Vallecas, de Getafe, de Lavapiés, no el de los ministerios o el de Serrano. La Cataluña que no acepta la privatización de la sanidad y educación, la haga la burguesía española o la catalana. Y así podría seguir con el resto de la España actual.

Amar a España es amar a sus pueblos, a su cultura, a su capacidad para decidir su futuro. Es amar a la historia de unos pueblos que han luchado por la libertad, por sus derechos sociales. En la República y contra el franquismo. Pero España necesita, en estos tiempos de gobiernos con políticos mediocres, que demos una oportunidad a la ciudadanía para debatir un proyecto de un nuevo país. Tenemos que decidir cómo distribuir las competencias ente Estado, naciones y regiones y ayuntamientos. Incluido el derecho a decidir las relaciones entre los diversos pueblos. Tenemos que construir un nuevo país cuyos impuestos estén al servicio de la solidaridad entre los pueblos. Decidir si pagamos la deuda pública que es inmensa, lo cual conlleva que nuestros biznietos seguirán pagando a la Banca. O decidimos hacer una auditoría y no pagar aquella que proviene de la especulación. Discutiremos si queremos un país de servicios degradados o pensamos en tener nuestra propia industria y tecnología, para lo cual hay que invertir mucho dinero en investigación y desarrollo. Decidiremos si es un país feminista que garantiza la igualdad, para lo cual además de dotar de dinero a garantizar la seguridad de las mujeres, habrá que proponer una escuela pública de calidad, en la que se impartan los valores del feminismo, de la igualdad y la laicidad.

Tendremos que hablar de si mantenemos una economía basada en la competitividad. Palabra ésta que ha sido un dios, al que se ha ofrecido todo tipo de sacrificios por parte de nuestros dirigentes políticos y económicos: recorte de salarios, reformas laborales o artículo 135. Tendremos que garantizar una economía en la cual lo fundamental no sea competir con otros, sino garantizar los derechos de las personas. Diciendo claramente que los pros de garantizar esos derechos, a lo mejor tienen los contras de no poder tener una economía consumista. Una economía con un fuerte sector público en infraestructuras, banca y energía.

Discutiremos si preferimos una seguridad basada en el recorte de libertades, en un Gran Hermano que controla los medios de comunicación. O basamos la seguridad en una mejor educación, en trabajo para todos y todas y en la paz. Paz que su vez nos lleva a discutir si debemos estar en la OTAN, herramienta de guerra de EEUU en la que nos metió un señor, Felipe González, hoy multimillonario, representante de las compañías eléctricas. O preferimos tener una buena relación con todos los países, evitar las guerras. Y por último, tendremos que decidir de una vez por todas si acabamos con los vestigios del franquismo en lo material y en lo inmaterial. En lo material sacando a todas las personas de las cunetas, sufragado por el Estado. Eliminando todos sus monumentos, como son el de los Caídos de Pamplona o el del Valle de los Caídos de Madrid. En lo inmaterial haciendo una comisión de la verdad, acabando con la amnistía que se dio en la Transición, y decidiendo de una vez por todas si éste pueblo quiere monarquía o república.

España necesita un proyecto de país que garantice el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación, la dependencia y las pensiones, un Estado federal, solidario, laico , feminista que apueste por la paz. La tercera república.

El autor es miembro de la Junta Republicana de Izquierdas de Navarra

Herramientas de Contenido