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Siempre positivo, nunca negativo

Xabier Iraola Agirrezabala - Viernes, 13 de Abril de 2018 - Actualizado a las 16:40h

La semana pasada viví en Ordizia, in situ, por vez primera, la fiesta del Pastor (Artzain Eguna) donde se rinde un homenaje a la trashumancia con el paso de un gran rebaño por las céntricas calles del municipio y donde la incansable Cofradía del Queso Idizabal local, tributa un homenaje al queso autóctono con la presentación del queso nuevo de la temporada, recordándonos que el queso Idiazabal sigue siendo un producto estacional, mediante una ceremonia donde un famoso suele ser el encargado de dar el corte del nuevo queso y brindárselo a los presentes en la sala y con ello, al conjunto de la sociedad.

Pues bien, en este mismo acto, los ganaderos de la Sierra de Aralar regalaron una vara de pastor (makila) al alcalde de Ordizia y presidente de la Mancomunidad de Enirio-Aralar, Joxemi Santamaria, cuya entrega fue complementada con los bellos versos del joven ganadero Adur Gorostidi y las palabras de agradecimiento del pastor Josu Oiartzabal. Este gesto de agradecimiento por la labor que esta Mancomunidad está desarrollando en favor del sector ganadero de la montaña, fue gustosamente acogido por Santamaria quien, en un loable gesto de humildad, compartió la makila con dos mujeres que se están dejando la piel en el empeño (la directora foral de Montes, Arantxa Ariztimuño, y la pastora y concejal de Amezketa, Ainhoa Zuriarrain). Por lo que he podido saber, este gesto, en positivo, del sector ganadero no ha sido del agrado de todos y hay quien lo ha acogido como una bofetada para aquellos otros mandatarios que no impulsan el Plan de Gestión 2015-2018. Por si hubiera duda, se lo confirmo, han captado bien el mensaje.

Igualmente de positivo fue el mensaje lanzado por unas 200 personas que se reunieron en Bilbao para lanzar un llamamiento en favor del consumo de leche, por cierto, un consumo que desciende progresiva pero imparablemente en una sociedad como la nuestra, realmente preocupada por su salud pero que la confía, plenamente, a la ingesta de alimentos milagro de los que espera lo imposible mientras, en vez de incluir el deporte en sus hábitos de vida, se apalanca en el sillón frente a la pantalla, sea del móvil, tablet, ordenador o televisor. En estos momentos, según el último informe de consumo alimentario del Ministerio, el consumo por persona y año es de 72,86 litros y destacar que el consumo se ha reducido en el último año un 2,2% (la facturación se reduce aún más, un 2,6%, por lo que podemos concluir que se opta por leche más barata) que no se distribuye de forma equitativa porque mientras la leche semi-desnatada, la más comprada con un 45,9%, y la siguiente, la desnatada con un 29,2%, descienden aproximadamente un 0,6%, por otra parte, es la leche entera, la menos comprada con un 24,9% la que, para más INRI, más desciende llegando a perder un 7% en el último ejercicio.

La leche entera parece ser la pagana de todos los males que asolan a nuestro sociedad moderna, así al menos nos lo hacen creer mucha gente que achaca a la grasa de la leche la culpabilidad de todas nuestras desgracias. Pues bien, para hacer frente a ello, los congregados en Bilbao comenzamos la jornada escuchando atentamente las palabras del Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la UPV y Javier Fontecha, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación quienes, además de destacar los beneficios nutritivos del consumo de la leche que aporta todos los nutrientes y elementos que necesitamos para una vida plena de energía, nos dejaron ojipláticos al compartir con los allá presentes los resultados de los últimos estudios internacionales y los impulsados por el propio Fontecha, que las características de la grasa de la leche nos protegen frente a la obesidad, la hepatitis y enfermedades cardiovasculares, Ósea, en lenguaje simplón, que no es que la grasa de la leche sea el culpable de nuestro colesterol, de nuestros michelines y de que no luzcamos todo lo esbeltos que nos gustaría en la toalla playera, sino que, paradójicamente, la grasa de la leche entera es una gran aliada para combatir la obesidad y dolencias cardiovasculares. ¡Toma castaña!

Por ello, una vez escuchado el mensaje de estos sabios de la materia, no se sorprenderán al conocer que nos fuimos a brindar, los 200 juntos y aliviados de culpabilidad, a las puertas del Museo Guggenheim, con un plantel de amigos y famosos cocineros, deportistas, periodistas, misses, etc. y bien secundados de un amplio elenco de morroskos con los mofletes sonrosados y los dedos gordos de trabajar la tierra y ordeñar, día sí y día también.

Este acto, en positivo, marca la vía para conseguir la adhesión del consumidor hacia nuestros productos, hacia nuestros caseríos y nuestro modo de vida, ahora bien, no debemos conformarnos con el brillo del satinado de la foto y ser conscientes que un empeño como este, impulsar el consumo de leche y de productos lácteos (cuando más fresco, cercano y casero, mejor), no es cosa de chaparrón de un día sino el resultado de un persistente xirimiri.

Hablando de persistentes, me tengo que referir a los persistentes ataques del colectivo animalista y ecotalibanes equiparables hacia la práctica cinegética, ósea la caza, y por ello no me extraña nada que los cazadores hayan reventado y decidido movilizarse contra este marcaje y acoso continuo y por ello, tampoco me extraña que los baserritarras hayan decidido adherirse a estas movilizaciones bien porque a pesar de sus rifirrafes estiman que los cazadores son un elemento esencial en el control de la fauna salvaje que tantos daños les ocasionan bien porque consideran que el acoso de esos colectivos no son sólo un acoso hacia los cazadores sino un acoso al conjunto del mundo rural.

En fin, ya lo dijo, Van Gaal: “Siempre positivo, nunca negativo”.

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