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La riada corta 16 carreteras y lleva la alerta a la Ribera

Las incidencias se concentraron en la red secundaria, aunque también se cerró la N-113 por el desbordamiento del Ebro
Tudela y Castejón esperaban anoche una crecida mayor que la registrada en 2015

Jesús Morales - Viernes, 13 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El río Ultzama cubre las huertas ubicadas entre Huarte y Villava.

El río Ultzama cubre las huertas ubicadas entre Huarte y Villava.

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  • El río Ultzama cubre las huertas ubicadas entre Huarte y Villava.
  • Imagen aérea de la crecida del río Arga a su paso por la localidad de Miranda de Arga, a la izquierda.

PAMPLONA- Las crecidas generalizadas de los ríos Arakil, Aragón, Arga, Ega e Irati, principalmente, mantuvieron ayer en vilo a toda Navarra, donde un total de dieciséis carreteras tuvieron que ser cortadas al tráfico por los diversos desbordamientos que se registraron a lo largo de la jornada. El Ebro, por su parte, obligó a cerrar la N-113 (Pamplona-Madrid) y trasladó todas las alertas a Tudela y Castejón, que se preparaban para recibir de madrugada una riada mayor que la registrada en 2015, ya que la previsión indicaba que el río podría alcanzar los 2.500 metros cúbicos por segundo.

Las abundantes precipitaciones caídas durante los días previos elevaron ayer los niveles de todos los ríos navarros sin causar daños personales, aunque sí obligaron a cortar temporalmente diversas carreteras, especialmente en la red secundaria. En concreto, y bajo la supervisión de las patrullas de la Policía Foral y de la Guardia Civil, a lo largo de la jornada estuvieron cerradas la N-121 desde Caparroso a Los Abetos por el desbordamiento del río Aragón;la NA-1240 en Santacara Traibuenas por el mismo motivo;y la NA-134 en la recta de Arguedas por inundación. Además, una patrulla cortó la NA-718 en Amescoa Baja por el desbordamiento del Urederra y se cortó el acceso a Arbeiza por el desbordamiento del Ega. Asimismo, el río Arakil se desbordó a su paso por Errotz, por lo que se señalizó la carretera NA-7010.

Además, se cortó la NA-115 en Peralta por el desbordamiento del río Aragón y la crecida del Ebro obligó a cerrar la N-113 en Castejón, para desviar el tráfico por la Autopista de Navarra (AP-15). También en la red principal hubo afecciones en la Autovía del Pirineo (A-21), con un carril cortado entre los kilómetros 50,6 y 51,6 como consecuencia del deslizamiento de un talud.

RESTRICCIONES EN PAMPLONATras una reunión del comité asesor de emergencias, la directora de Protección Civil, Isabel Anaut, destacó que los ríos “se han comportado conforme a lo previsto”, con afecciones en los puntos donde se desbordaron los ríos Ega y Arakil en varias carreteras secundarias, y también con dos avenidas importantes del río Arga a su paso por Pamplona. La Policía Municipal estableció múltiples restricciones al tráfico en la ciudad, que también estuvo pendiente del río Sadar y el río Elorz, y como medida de precaución se canceló la celebración de carpa universitaria prevista para hoy.

Aguas abajo de la capital navarra, los desbordamientos afectaron principalmente a campos de cultivo, además de a diversas carreteras ubicadas en la red secundaria, y los aportes del Arga y del Aragón elevaron el caudal del río Ebro hasta cifras que podrían superar la crecida que se produjo en 2015, pero no la que se registró dos años antes. Concretamente, se esperaba que el pico de la avenida del Arga llegase a Funes a medianoche, con un volumen de entre 900 y 1.000 metros cúbicos por segundo, y que la riada continuase por el Ebro y llegara a Castejón hacia las 3.00 horas de la madrugada, con un caudal previsto de 2.500 metros cúbicos por segundo. Más tarde, sobre las 8.00 horas, entraría en la capital ribera.

Para coordinar las actuaciones preventivas, la consejera de Presidencia, Función Pública, Interior y Justicia, María José Beaumont, presidió por la tarde en Tudela una reunión entre responsables de protección civil, seguridad y emergencias del Gobierno de Navarra, con responsables municipales de las localidades situadas en eje del Ebro, donde todas las miradas estaban puestas en las motas construidas a raíz de la última riada para contener la crecida del río.

Entre las incidencias más destacas en el resto de Navarra, el temporal de lluvia causó ayer el derrumbe de un lienzo de muro de 7 metros por 4 de piedra de sillería de un lateral de la Iglesia de Larraga, que se saldó sin heridos ni daños en otros bienes.

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