la carta del día

14 de abril: ¿sin bandera tricolor?

Por Txema Noval Galarraga - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:51h

Hace ochenta y dos años se quisieron invisibilizar las ideas republicanas por medio de las armas. Hoy, ochenta y dos años después, en pleno siglo XXI, se persiguen, y pretenden erradicar, hacer desaparecer, por medio de los tribunales.

La tricolor, bandera de la Segunda República, representa unos conceptos, unas ideas, unos sentimientos de igualdad, laicidad y democracia radical. No significa otra cosa. Es más, puede y debe ser reconocida por todas las sensibilidades políticas que aspiran a un cambio social. ¿Por qué? Porque transciende de lo estatal, de lo territorial, de lo concreto, hacia lo ideal y filosófico.

La república, como fórmula de organización, de gobierno, hace referencia a un sistema basado en la igualdad entre todas las personas. Una igualdad, que por mucho que se quiera maquillar, justificar, se pone de manifiesto en el rechazo absoluto a que un cargo, una autoridad, pueda obtener su plaza por una mera cuestión biológica.

Que la máxima autoridad de un Estado, de una autonomía, de un Ayuntamiento, sea elegida por y entre sus habitantes es lo único que da respuesta a una democracia radical. Lo demás, vístase como se quiera vestir supone perpetuar instituciones rancias y obsoletas, por mucho adjetivo parlamentario que le podamos añadir. Monarquía parlamentaria no deja de ser un oxímoron de libro.

Por eso, en años anteriores, con ocasión especialmente del 14 de abril y también al inicio de las fiestas de la localidad, la tricolor estuvo presente en el balcón del Ayuntamiento de Burlada. Durante los años 2015 y 2016 tal acción no fue objeto de ningún reproche jurídico, ni denuncia, ni requerimiento, ni multa ni sanción. Una expresión de, valga la redundancia, nuestra libertad de expresión política.

Año 2017, al igual que 2015 y 2016, bandera republicana en el balcón.

Año 2017, denuncia, demanda, tribunal, juicio, condena, sanción, multa.

Año 2018. Este año no estará, ni aquí ni en otros lugares que así lo desean. Y no estará porque la Delegación del Gobierno del Partido Popular, si lo hacemos, acudirá a sus Tribunales y nos impondrá una carga económica de 4.000,00 € a toda la ciudadanía. No estará porque esa derecha rancia seguirá atacando a los ayuntamientos del cambio con todos los instrumentos del sistema a su alcance hasta intentar derribarnos.

Pero no. No han ganado. Quizás la bandera, la tela, el trapo, no esté en la fachada. Quizás sólo podamos exhibirla en la calle, sin comprometer las arcas de nuestros ayuntamientos. Pero no duden de que en cada ayuntamiento del cambio, las ideas que simbolizan esos colores rojos, gualdas y morados siguen floreciendo cada 14 de abril, cada día de trabajo, cada fiesta popular.

Hace 87 años, un pequeño ayuntamiento vasco dio el pistoletazo de salida hacia un nuevo tiempo, sangrientamente frustrado. 87 años después, quienes nos encontramos al frente de muchos ayuntamientos recogemos el testigo. Y aunque la tricolor no esté este año presente en nuestras fachadas seguiremos reivindicando su significado y a quienes trabajaron por el mismo.

Porque la República es y será nuestro genuino modelo político. No pasarán.

El autor es alcalde de Burlada/Burlata