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Emisión imposible

Lobatón, al rincón de pensar

Por Javier Arizaleta - Domingo, 15 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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El pasado miércoles se emitió la última entrega de Desaparecidos, con una emotiva declaración de la madre del pequeño Gabriel. El programa de Lobatón había vuelto a televisión con la misión de poner un poco de servicio público en un tema tan utilizado y manipulado por las cadenas. Decir servicio público es sinónimo de hacer las cosas con control y alejarse del amarillismo que despierta este tipo de temas en la audiencia. La vuelta de Lobatón a su medio no contaba con que éste había cambiado enormemente. Las mañanas de televisión con Susanna Griso y Ana Rosa Quintana han alcanzado tal grado de especialización en asesinatos y desapariciones misteriosas que el programa de Lobatón acababa llegando tarde y con poco fuelle. El resultado de que lo eliminen de la programación se veía venir. Justo la misma semana Ana Rosa ha protagonizado una proeza -o una rareza- periodística al conseguir una carta de Ana Julia, probablemente la mujer más odiada en este momento por considerarla la autora de la muerte del pequeño Gabriel. Ana Rosa tuvo la osadía de ponerse en contacto con la presunta asesina y convencerla para que escribiera una carta en la que explicaba cómo se sentía. Un documento que tiene un valor contradictorio ya que ofrece la oportunidad de saber un poco más, pero la atrocidad de la que se le acusa a su autora desautoriza la primicia. No seré yo quien critique a Ana Rosa por llevar a su programa un bocado de carroña tan apetecible. No. Lo que pienso es que a Paco Lobatón lo han mandado al rincón de pensar, que los tiempos han cambiado y aquí el género de los desaparecidos y asesinados cuenta con un nivel que desprecia el respeto y las medias tintas. Es cierto que con Desaparecidos se cierran las esperanzas de miles de familiares que quieren saber dónde fueron a parar alguno de los suyos. Pero esto choca con la curiosidad irrefrenable de la audiencia que prefiere las palabras de los que los hicieron desaparecer. Así de duro.

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