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Carmen Ruiz Repullo socióloga y experta en violencia de género en la adolescencia

“Al trabajar en la escuela en otra masculinidad se está previniendo la violencia machista”

Carmen Ruiz Repullo ha ofrecido formación a docentes de Navarra en coeducación. Esta socióloga explica cómo tiene que prevenirse en las aulas la violencia machista

G. Montañés Iban Aguinaga - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ruiz Repullo, antes de una charla con docentes en Pamplona.

Ruiz Repullo, antes de una charla con docentes en Pamplona.

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Ruiz Repullo, antes de una charla con docentes en Pamplona.

pamplona- ¿Quiénes son Pepe y Pepa? Se trata de una forma de llamar a una pareja de 16 años que empieza a salir. Al principio, los fines de semana. Después, cada vez intercambian más mensajes. Pepe duda de las amistades de Pepa, y le pide que deje algunos grupos de WhatsApp, que le dedique más tiempo y abandone otras actividades... Cada paso es como subir el peldaño de una escalera. Y esta historia es una forma de detectar violencia machista entre adolescentes. Algo que la socióloga cordobesa Carmen Ruiz Repullo utiliza desde hace años en sus talleres. Ahora, uno de estos vídeos, por ejemplo, acumula en Facebook más de 2,1 millones de reproducciones.

Ruiz Repullo, vecina de Granada y profesora de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, ha participado desde el pasado día 9 en unas jornadas para docentes, en Tudela y Pamplona, dentro del programa del departamento foral de Educación sobre coeducación, Skolae. Esta experta en violencia de género en adolescentes repasa aquí cómo se puede detectar a Pepas y Pepes, y cómo abordar el tema en los centros educativos.

En violencia de género, se insiste en la necesidad de llegar desde los centros educativos a las nuevas generaciones. Sin embargo, también sorprende que se sigan detectando casos en parejas jóvenes.

-No vivimos en una sociedad igualitaria y, por lo tanto, difícilmente nos vamos a encontrar una escuela, un profesorado y un alumnado igualitario. Tenemos ahí una reproducción de lo que hay en la sociedad. No soy pesimista, y no creo que las cosas estén peor que antes, porque hemos avanzado bastante y tenemos una mayor conciencia de esas desigualdades de género. En materia de violencia de género en la adolescencia, se está poniendo encima de la mesa una problemática, y hay que abordarla desde el sistema educativo. Con una formación, una estrategia, unos protocolos y, sobre todo, con prevención.

Usted, cuando plantea talleres en los que trabaja este tema, ¿hay adolescentes que al principio reconozcan que son machistas? Porque de entrada siempre parece que lo primero...

-... Es decir que no.

Pero, cuando plantea una historia como Pepe y Pepa, ¿reconocen si se sienten identificados?

-Mira qué curioso. Porque yo no veo adolescentes que te digan Yo soy machista, agresivo, racista, homófobo… No. Pero ni adolescentes ni gente adulta. ¿Por qué? Porque no queda bien. Sin embargo, cuando te pones a rascar y a analizar lo que ocurre en la clase, o los pensamientos, o sus comentarios, ahí es donde ves que seguimos reproduciendo ese machismo. Pero nos da miedo catalogarnos o etiquetarnos así.

Usted ha hablado en entrevistas del machismo cotidiano. ¿Qué es?

-Centrándonos en la escuela, un machismo cotidiano es que las chicas no seamos nombradas y no haya un lenguaje inclusivo, que las mujeres estemos infrarrepresentadas en los libros de texto, que la mayoría de los cargos directivos, sobre todo en Secundaria, estén en manos de profesorado masculino habiendo más mujeres, que sigamos viendo en las pizarras imágenes de penes y yo todavía no haya visto imágenes de vulvas, que todavía haya chicas que denuncien que chicos les tocan el culo como si fuera un aspecto gracioso, que sigamos teniendo unos recreos mayoritariamente ocupados por chicos jugando al fútbol… y un largo etcétera.

¿Cómo influyen las redes sociales en este tema?

-Hay que analizar las redes sociales no como una forma más de violencia, sino como una herramienta más para ejercerla. La diferencia está en que es un espacio en el que, con un clic, llegas a mucha más gente. No hay que poner tanto el foco en las redes sociales como en el mal uso de esas redes.

¿Cómo valora, por cierto, los millones de reproducciones de sus vídeos sobre Pepe y Pepa?

-El vídeo no lo colgué ni yo. Y se hizo en 2014 para un curso que di, pero ahora ha empezado a moverse. Sé que está en muchos espacios, pero lo he utilizando durante muchos años. Si sirve para prevenir, me parece estupendo;necesitamos herramientas para detectar y para prevenir.

¿Cuántos Pepes y Pepas ve en parejas adolescentes?

-No tenemos ese dato, porque la mayoría de los casos en violencia de género no se denuncian. Los datos que tenemos del Consejo General del Poder Judicial nos dicen que en 2017 hubo 867 chicas menores de edad con órdenes de protección por este tipo de delitos [177 chicos menores fueron condenados por violencia de género en 2016 y en 2017 esta cifra se incremento hasta los 265 menores condenados]. Y esto es lo oficial y la punta del iceberg. Porque la mayoría de las chicas no denuncian.

Dijo en una entrevista en El País que, en un taller que hizo en Burlada, 3 chicas se identificaron como Pepas (porque se veían en una relación así). ¿Cuál debería ser la reacción?

-La reacción de Pepa tiene que ser la de sentir que tiene todo el apoyo de las instituciones, incluida la educativa. Y Pepe tiene que ver un rechazo de la sociedad ante su actitud. Sé que, cuando estamos en una actividad, tenemos muchas más Pepas de las que tienen valentía para decirlo. Pero la responsabilidad hay que dirigirla a los Pepes que ejercen esa violencia, no a las Pepas. Uno de los ejes de Skolae, por ejemplo, es trabajar por otro tipo de masculinidad desde la escuela y desde la familia, porque así estás previniendo la violencia machista. Estás construyendo un nuevo modelo de ser hombre.

¿Cómo valora la huelga feminista del Día de la Mujer?

-Creo que el 8 de marzo de este año fue un hito a nivel nacional en el movimiento feminista. Pero también es fundamental que, desde el 8 de marzo, tengamos agenda, y que eso tenga una repercusión legislativa. Debe haber un cambio o una manifestación se queda en nada. Había muchas jóvenes en esas movilizaciones, fue una de las características principales. Vemos a chicas de 15, 17 y 20 años liderando un movimiento. El feminismo está muy vivo, pero eso hay que sostenerlo con políticas y actuaciones. Si no, no vale.