la carta del día

Las murallas, ¿Patrimonio de la Humanidad?

Por Álvaro Anabitarte - Miércoles, 25 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Dicen quienes son conocedores del tema (incluidos algunos políticos), que la calidad arquitectónica, histórica, cultura, etcétera de las murallas pamplonesas muestra una validez e importancia, una categoría, muy superior al hecho para el que fueron levantadas, para el que fueron construidas, es decir, como zona estratégico-defensiva de la capital navarra, hace de ello más de cuatrocientos años, sirviendo, en la actualidad, para otros menesteres menos bélicos que los que propiciaron su construcción. Más sosegados, lo que en definitiva supone un lugar de encuentro, de convivencia entre los pamploneses entre sí y de ellos y los visitantes. Un espacio donde se entremezclan la historia, el ocio, el entretenimiento, las tradiciones, sirviendo como polo de atracción todo el conjunto amurallado y a lo largo de todo el año. En este sentido, existen muchas voces muy autorizadas, muy expertas, muy versadas en esta cuestión que propugnan realizar, cuando menos, la petición al organismo pertinente para que nuestras murallas sean declaradas Patrimonio de la Humanidad. Todas estas voces, conocedoras de las exigencias que regulan la inscripción en el listado correspondiente, se preguntan ¿por qué no se intenta, cuando menos, realizar los trámites necesarios para que todo el perímetro fortificado de nuestra ciudad sea una parte más de dicho patrimonio?

En estos momentos, en los que el Consistorio parece estar dispuesto a poner en valor la vieja Iruña, fortalecer la ciudad como marca turística, no estaría de más que una distinción de estas características figure junto al nombre de la capital navarra o de alguno de sus monumentos como lo son, sin duda alguna, las murallas. Claro que para ello hay que empezar por la petición correspondiente aunque, por la sensación que se percibe a nivel de calle, los políticos no están por la labor de realizar dicha propuesta para que, posteriormente, la Unesco valore positivamente la solicitud e inscribiéndola en su catálogo. Lo cierto es que la percepción que recibe el ciudadano, repito, es de una dejadez, de una desidia, por parte de los poderes públicos, sobre todo por los ediles de la capital. Hecho que llama la atención poderosamente, sobre todo si nos atenemos a una situación anómala como es el que siendo España el segundo o tercer país con mayor número de anotaciones en el listado internacional correspondiente, Navarra, de manera global y Pamplona en particular, no aparecen por ninguna parte, al menos de manera individualizada, de forma única no existe apunte alguno. ¿Por qué?

Bien es verdad que en dos apartados aparece nuestra comunidad, pero compartiendo titularidad. En el caso del Camino de Santiago, en lo que se reconoce como Camino francés, aparece junto a cuatro autonomías españolas más. Y en el caso de los hayedos de Lizardoia (Irati) y Aztaparreta (Belagua), que lo hacen junto a hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones europeas y españolas. Lo que queda claro es que de disponer de un reconocimiento único, nada de nada.

Por último, de un tiempo a esta parte vemos cómo en la casilla de Patrimonio inmaterial...aparecen incluidos elementos tan reconocibles como las fallas, el flamenco, los castells o castillos humanos de Cataluña..., o peticiones como larompida de Calanda o las conocidas tapas, que para finales de año veremos si se hacen realidad, pasando a engrosar el listado de la Unesco. En este sentido, el interrogante es bien sencillo. ¿Por qué -repito- tanto Navarra como Pamplona no tienen reconocido nada, al menos de forma unitaria? ¿De quién es la culpa?