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Sala I de lo Civil del Tribunal Suprem

Niegan custodia compartida a un padre navarro y una madre nipona

El padre pedía que sus hijos vivieran un año en cada lugar, pero el TS lo considera “inviable”

Miércoles, 25 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Fachada del Tribunal Supremo, en Madrid.

Fachada del Tribunal Supremo, en Madrid. (Archivo)

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Fachada del Tribunal Supremo, en Madrid.

pamplona- La Sala I de lo Civil del Tribunal Supremo (TS) desestimó ayer conceder la custodia compartida de dos niños a los padres que residen él en Pamplona y ella en Tokio. La petición de custodia compartida fue formulada por el padre de modo que los niños residieran en periodos alternos de un año con cada uno de los progenitores. El TS ratifica la decisión del Juzgado de Primera Instancia número 8 de Pamplona y de la Audiencia de Navarra, que otorgaron la custodia a la madre, de nacionalidad japonesa y que vive con los niños en Tokio, reconociendo al padre, entre otras medidas, el derecho a estar con los niños en España en las vacaciones de verano e invierno.

El recurrente solicitaba un régimen de custodia compartida para que los niños residieran en periodos alternos de un año con cada uno de los padres, es decir, un año en España con el padre, y al año siguiente en Japón con la madre, y así sucesivamente. El hombre entendía que el Supremo debía modificar su jurisprudencia sobre la guarda y custodia compartida entre progenitores de distinta nacionalidad y que residan en distintos países ante “la evolución de la realidad social”. No obstante, el tribunal rechaza la pretensión, entre otros argumentos, porque la distancia entre Pamplona y Tokio hace “inviable” la medida de custodia compartida, y sostiene que el interés superior del menor en este caso es que sigan bajo la custodia de la madre en Tokio.

residencia familiar en tokioSegún los hechos relatados en la sentencia, el hombre estaba casado desde el 13 de agosto de 1999 con una mujer de nacionalidad japonesa, de cuyo matrimonio tuvieron dos hijos: el primero nacido en Francia en 2003 (hoy con 14 años de edad), y la segunda, nacida en Japón en 2008 (hoy con 10 años). El matrimonio vivió dos años en el país galo y posteriormente se trasladó a Japón, donde fijó su residencia hasta que, como consecuencia del tsunami ocurrido el 11 de marzo de 2011, ambos progenitores acordaron que el padre regresara a España con los dos niños, quedando la madre en Japón.

Posteriormente, en febrero de 2012, la mujer viajó a España regresando después a Japón junto con la niña y en mayo del mismo año volvió con la intención de llevarse también al niño. En junio de 2013, se dictó auto acordando la separación provisional de los cónyuges y la atribución de la guarda y custodia de los menores a su madre, siendo su residencia la localidad en que vive, fijando un régimen de estancias del padre con sus hijos.

La mujer formuló demanda de divorcio concluido mediante sentencia de 29 de mayo de 2015 en la que se acordó el divorcio y como medidas, el mantenimiento de la patria potestad conjunta sin perjuicio de su posible cambio en función de las circunstancias concurrentes, la atribución a la esposa de la guarda y custodia de los hijos (con visitas a favor del padre) y una pensión de alimentos de 600 euros para los menores y la mitad de los gastos extraordinarios. La sentencia fue confirmada íntegramente por la Audiencia Provincial, que desestimó el recurso de apelación formulado por ambos padres.

elevado coste emocionalSobre el recurso de casación planteado por el padre, el TS señala que no tiene en cuenta el entramado normativo nacional o internacional sobre los derechos del niño, basado en el interés superior de los menores. Según el Supremo, dicho interés, conforme a los datos de prueba y a la declaración del hijo mayor, apunta que lo más conveniente es que sigan bajo la custodia de su madre en Tokio, en un ambiente que no les es extraño pues allí tuvo su residencia habitual la familia durante algunos años. De esta manera, descarta la guarda y custodia de forma compartida, “dado el elevado coste emocional y el perjuicio que dicha solución tiene para su desarrollo, pues se vería afectado”. - E.P.