Iñaki Bergera, coleccionista de gasolineras abandonadas

el arquitecto y fotógrafo exhibe en el museo universidad de navarra una serie de imágenes tomadas en estados unidos con las que rinde tributo a ed ruscha

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía Javier Bergasa - Jueves, 26 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Arriba, ‘New Mexico 76, Chimayo, New Mexico’;debajo,

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Arriba, ‘New Mexico 76, Chimayo, New Mexico’;debajo,‘Interstate 10 Business, Bowie, Arizona’. A la derecha, elarquitecto y fotógrafo Iñaki Bergera posando junto a algunas de sus obras en el marco de la exposición que permanecerá en el MUN hasta el próximo mes de octubre.
“Esta zona de Estados Unidos es la más arquetípica, y me apetecía mucho cotejar cuál era el estado de todo ese mundo que yo admiraba ”

Estructuras diseñadas con una única función que hoy ya no funcionan. Símbolos de una etapa, la del progreso entendido como el acceso desmedido a los recursos, que ya no son más que silencio en medio de un paisaje árido y solitario. Carcasas obsoletas que, en su desolación, muestran una extraña y romántica belleza. Así es, al menos, como los plasma Iñaki Bergera en Twenty Six (abandoned) gasoline stations, la serie que el arquitecto y fotógrafo navarro Iñaki Bergera exhibe en el Museo Universidad de Navarra (MUN) hasta el próximo 14 de octubre.

Creado en 2012 durante un verano entre Los Ángeles (California) y Tucson (Arizona), este trabajo respira desde un primer vistazo una actitud errante que el autor reconoce: “Surgió de una manera intuitiva, decidí salirme de las grandes autopistas y perderme por las carreteras secundarias hasta que de pronto apareció una gasolinera, luego otra y otra...”, y ahí afloró la conducta de caza, el deseo del coleccionista de acopiar de objetos, en este caso imágenes, que son variaciones de la misma y en las que se perciben los efectos de una modernidad caduca. Como señala Valentín Vallhonrat, director artístico del MUN, este conjunto fotográfico delata la doble condición de arquitecto y fotógrafo de Iñaki Bergera. En ese sentido, está clara “su vinculación con la apariencia del mundo moderno en el que vivimos y con quiénes lo construyen -los arquitectos-, de ahí que haya captado con su cámara series de edificios, coches, casas, aparcamientos, postes telegráficos, fachas y, claro, gasolineras. Todos estos abordajes, eso sí, con una seña de identidad muy definitoria de un trabajo que, en el fondo y en la superficie, refleja “los efectos inexorables del paso del tiempo” y se pregunta “qué pasó con aquella modernidad”. Según Vallhonrat, colocarse ante esta realidad genera un “estupor” que solo se puede afrontar desde la práctica artística. “Bergera uso los lenguajes y las estrategias del arte y retrata ese abandono desde a belleza”, con una luz y un enfoque determinados, y a la vez “actúa como un coleccionista”, almenando tipologías de arquitecturas que, en este caso, representando lo “no-nuevo”, empleando un término que usa Alberto Martín en el catálogo de la exposición.

documentar e investigarEn palabras del propio autor, profesor titular en la Universidad de Zaragoza este trabajo “está imbrincado en mi formación como arquitectura y en mi etapa como fotógrafo de arquitectura” que luego fue fluyendo hacia la fotografía como disciplina artística. En este último caso, sus inicios estuvieron muy relacionados con la experiencia del viaje, tal y como pudimos ver en la primera exposición individual que realizó en la Ciudadela en 2005, América, paisaje urbano,en la que “ya vi lo que me interesaba”;a saber, “cierto romanticismo, paisajes abandonados que tienen que ver con la memoria, con el tiempo”, y que son anónimos, sin presencia humana. “Yo habito esos lugares con mi mirada”. agrega Bergera, que afirma, asimismo, que le interesa el aspecto documental de las estructuras que fotografía, en este caso gasolineras, “y su idiosincrasia funcional” que ha quedado reducida a esqueletos que se van cayendo a trozos.

“Es un paisaje que me resulta atractivo, seguramente porque tengo una idea preconcebida en mi universo visual que viene de obras como París, Texas, de Wim Wenders”, dice. Y añade: “En el fondo, esta zona de Estados Unidos es la más arquetípica, parada en el tiempo, y me apetecía mucho cotejar cuál era el estado de todo ese mundo que yo admiraba”. Ese fue el punto de partida de un proyecto que iba disfrutando, viviendo el momento, “sin saber muy bien lo que estaba haciendo”, hasta que, posteriormente, “al ver las imágenes -de unas 35 gasolineras-, me di cuenta de que todas tenían la misma pátina que las hacía más sugestivas, atemporales, inspiradoras”, con esa luz tan particular del desierto. “Había tanta que las exposiciones largas no eran necesarias”, así que no usó el trípode en ningún caso, dotando de una cierta “inmediatez” al conjunto.

el influjo de ruschaAunque no fue su primera intención, con esta serie Bergera también homenajea al artista estadounidense Ed Ruscha y al emblemático libro de fotografías que publicó en 1963 bajo el título de Twenty Six Gasoline Stations. En su caso, este creador siempre recurría a un estilo sencillo y minimalista a la hora de captar las imágenes, e incluía un pie de foto en el que indicaba la marca o el tipo de estación de servicio y su ubicación. Su influencia en el pop arte y en la fotografía conceptual fue grande y el navarro ha querido recordarle sobre todo a través del catálogo editado por el MUN con motivo de esta exposición, y que funciona como “puente” entre ambas propuestas. “Me apetecía revisitarlo;en definitiva, se trata de mostrar esos elementos que se ven desde el vehículo cuando se viaja por Estados Unidos, letreros, estructuras..., y traer esa idea a la contemporaneidad. Cada generación es diferente y afrontar ese patrimonio heredado de un modo distinto”, indicó el arquitecto, que cita otras diferencias con el planteamiento de Ruscha. “En mis imágenes no hay jerarquías, todas tienen la misma dimensión”, y si bien aquel “incidía en lo espontáneo”, “yo suelo abordar lo que voy a fotografíar como piezas, como objetos, desde un punto de vista documental”, de modo que “la mirada es más objetiva, general, no fragmentaria”. Y, “como la fotografía es una composición”, existe un “empeño formalista”, que, en el caso de Iñaki Bergera, se traduce en planos frontales, a veces oblicuos, y en jugar con conceptos como la reiteración, la réplica, el tema y la variación.

de un vistazo

La exposición. Twenty Six (abandoned) gasoline stations, de Iñaki Bergera.

Lugar. Museo Universidad de Navarra (Torre).

Fechas. Hasta el 14 de octubre de 2018.

Y un vídeo. La muestra se compone de 26 fotografías y un vídeo. El audiovisual es obra del propio Bergera y en él plasma el funcionamiento de una máquina extractora de petróleo, reflejando la paradoja que existe en un territorio en el que, a pesar de que hay decenas de gasolineras abandonadas, se sigue exprimiendo la tierra.

Carlos Cánovas. Bergera agradeció la labor de Carlos Cánovas en la producción de las imágenes, “con una extraordinaria impresión digital”.