Mesa de Redacción

Un vídeo sintomático

Por Joseba Santamaria - Jueves, 26 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ya escribí hace más de un mes, conforme una mentira sucedía a otra en su intento de justificar el desaguisado del máster, que el único destino claro en el horizonte de Cifuentes era la dimisión. El fuego amigo le había convertido en un cadáver político. El fuego amigo es siempre el más jodido en política, pero también en la familia, en el trabajo, en los amigos, en el vecindario... Ese mismo fuego amigo hizo público a través de un medio digital de ínfima credibilidad ética un vídeo en el que Cifuentes aparece pillada por un guarda de seguridad tras haber robado un par de cremas contra las arrugas de la edad en un híper de Eroski en Vallecas. Las imágenes son de hace siete años, cuando Cifuentes era vicepresidenta de la Asamblea de Madrid. Es chabacano y cutre, pero también sintomático del régimen político y mediático -con participación de las cloacas policiales y tintes mafiosos-, que se ha instalado en Madrid las últimas décadas haciendo irrespirable el clima político y periodístico y trasladando ese hedor de consignas y falsedades al conjunto de la política del Estado. Da acojono pensar por qué ese vídeo ha estado siete años guardado bajo llave, si quizá Cifuentes ha sido chantajeada con el mismo y qué peajes ha tenido que pagar en este tiempo para evitar su salida a la luz, por qué se publica ahora y quién ha dado el visto bueno a su difusión. Todo conforma un inmenso entramado de mierda, un cochambroso juego de tronos a la altura de esa política rancia que impera en reservados, pasillos y palacetes de la villa y corte. Cifuentes ha llegado a su final político, pero España, y por derivación el conjunto del Estado, tiene un problema grave que va incluso más allá de la corrupción y el autoritarismo. Un régimen centralista mediocre y reaccionario.