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A la contra

Intimidación

Por Jorge Nagore - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Es más coherente lo que hizo el juez que pidió la absolución que lo que hicieron los dos que sentenciaron abuso y 9 años. Digo coherente, no que sea lo que sucediera. El que pedía la absolución fue porque cree en la versión de ellos diciendo que pensaron que ella consintió, así que desde ese punto de vista es coherente, por nauseabundo que pueda parecer su punto de vista. Mientras, quienes sí apreciaron la verdad en la versión de ella lo que no apreciaron es violencia y/o intimidación, que es la diferencia técnica que hace que algo sea o abuso sexual -5 a 10 años de cárcel- o agresión -6 a 12 años-. Si cinco tíos que te doblan en tamaño y te triplican cada uno de ellos en fuerza no es intimidación no sé qué es intimidación, la verdad. Ése creo que es el verdadero quid del asunto: si crees en la versión de ella, tienes que dar por supuesto que su actitud en la violación viene derivada de la intimidación que suponen cinco tíos en un espacio físico ridículo, por mucho que no haya violencia física directa o amenazas verbales. Si no hay consentimiento, solo con intimidación se genera una situación así y la intimidación se genera de la propia situación, puesto que tal vez de uno en uno esos sujetos no violan a la muchacha, es el formar grupo lo que les da la valentía para hacerlo, es el grupo el que intimida. No soy quien para decir si 9 años es mucho o poco, creo que no es una cifra baja -no me veo capaz de opinar sobres penas de cárcel para nadie-, pero sí creo que la calificación del acto jamás podría ser en este caso de “abuso sexual”. Si le crees a ella -yo le creo y no por que sea mujer, sino porque lo contrario me parece infinitamente más inverosímil-, tiene que ser sí o sí agresión. Una sentencia así manda el mensaje de que hay que enfrentarse a una manada de lobos a riesgo de morir en el intento para que un código penal o un juez considere que te han violado. Eso es indignante.

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