Mesa de Redacción

Queda el Estado de Derecho (sin ingenuidad)

Por Joseba Santamaria - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

No es un buen día para esta columna. De hecho, tenía medio escrita otra muy diferente con las miserias políticas habituales que concurren bien por Navarra, bien por el Estado. Hay temas de sobra. Pero la mañana judicial me ha dejado perplejo. Creo y defiendo que la Justicia es la clave primera de un Estado democrático, incluso con sus aciertos y errores. Y que el Estado español es un Estado de Derecho. Para eso está el Estado de Derecho, para subsanar esos errores. Pero hoy me he encontrado para empezar con el alegato político surrealista del fiscal José Perals sobre los hechos de Alsasua, en el que describe una realidad social inexistente en Navarra, arremete con descalificaciones contra políticos e instituciones por reclamar un juicio justo y una Justicia proporcional y relata un supuesto histórico tratando malamente de colar a la desesperada las siglas de una ETA que ya ha desaparecido retrocediendo a décadas atrás para mantener el montaje de la tipificación penal de terrorismo. El señor fiscal obvia, por supuesto, que las sesiones del juicio han desvelado contradicciones, errores, irregularidades y muchas sombras sobre sus tesis y sobre la instrucción de este caso. En realidad, el juicio y la pruebas han desmontado el montaje. Basta ver los últimos vídeos admitidos finalmente como pruebas tras ser rechazados inicialmente. Que las pruebas no te estropeen un discurso bien armado al margen de los hechos. Y poco después escucho la sentencia sobre el caso de la presunta violación grupal de Sanfermines de 2016 y veo que los hechos que protagonizan cinco hombres contra una chica de apenas 18 años en un portal se definen, en la interpretación de los jueces del Código Penal, como abuso sexual continuado. Estos es, no hay agresión ni violación. Y no acabo de comprender. También he defendido públicamente cómo ha llevado la Justicia y la Policía la instrucción del caso y también cómo ha dirigido este mismo tribunal un juicio con elementos de presión, de manipulación y de espectáculo mediático muy complicados. Pero no tengo hijas, sí hermanas y sobrinas, y pienso cómo pueden diferenciar ellas y nosotros qué es eso de abuso sexual continuado respecto a una agresión sexual e intimidación con cinco tíos alrededor riéndose, haciendo gracias, diciendo groserías y grabándote mientras ocurre todo lo que ocurrió esa noche. Y si lo del abuso sexual en vez de violación en un cinco contra una ya es difícil de comprender, lo de un voto particular que pide la absolución como si fuera una juerga de ella con los cinco -este juez argumenta que a su juicio, seguro que experimentado, se aprecia excitación en la joven-, ya no se qué es. Creo que el fiscal defiende una tesis que las pruebas de los hechos de Alsasua no avalan, sino que más bien siembran cada vez más dudas. Y en el fallo del caso de los que se autodenominan La Manada simplemente no entiendo nada. Sé que los recursos a la sentencia tendrán ahora su recorrido. Sólo espero (sin ingenuidad, con convencimiento real) que en ambos casos el Estado de Derecho llegue antes que después y la Justicia definitiva se corresponda con los hechos reales y con las pruebas objetivas.

Últimas Noticias Multimedia