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“No es abuso, es violación”

Indignación y rabia a las puertas del Palacio de Justicia, donde decenas de personas clamaron contra las escasas condenas

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde/Bea Ciordia. Fotografía Javier Bergasa/Unai Beroiz - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Decenas de personas protestaron a las puertas de la Audiencia de Navarra.

Decenas de personas protestaron a las puertas de la Audiencia de Navarra.

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Decenas de personas protestaron a las puertas de la Audiencia de Navarra.

Era la una en punto de la tarde y la incertidumbre de estos cinco largos meses se tradujo en un tenso silencio en los instantes previos a la lectura de la sentencia, que no vino sino a confirmar los malos augurios que se respiraban ayer a las afueras del Palacio de Justicia. Como si se tratase de Crónica de una muerte anunciada las integrantes de los colectivos feministas (Lunes Lilas, Andrea y Gafas Moradas) se mostraron un tanto pesimistas antes de conocerse las condenas, aunque, en el fondo, reconocieron que todavía les quedaba algún recodo de esperanza en que la justicia hiciese honor a su nombre. Nada más lejos de la realidad.

Ya desde dos horas antes de la comparecencia, los casi 60 medios de comunicación que estaban acreditados se fueron instalando a las puertas del Palacio de Justicia y también fueron llegando los primeros ciudadanos. Quien también se apresuró a acudir temprano a la Audiencia fue Jesús Pérez, abogado de Antonio Manuel Guerrero Escudero (guardia civil), que sobre las doce del mediodía ya había entrado en el edificio evitando así cruzarse con los congregados. Quien no fue o no quiso ser tan sagaz fue el letrado Agustín Martínez Becerra, defensor de cuatro de los acusados, quien entró al Palacio de Justicia unos veinte minutos antes del comienzo del acto, por lo que se topó con una marea de periodistas, a quienes atendió, y con los reproches y los abucheos de los concentrados.

Cuando llegó el esperado momento, un tenso silencio se impuso entre los cientos de personas que se habían agolpado en la plaza Juez Elío, entorno a la pancarta de los colectivos !No es no! ¡Justicia!,y que esperaron con nerviosismo y expectación la publicación de la sentencia. Los quince minutos de retraso dieron pie a todo tipo de conjeturas hasta que, al fin, se escuchó en un teléfono móvil la condena a uno de los acusados: “Nueve años al Prenda”. Y la plaza estalló en un mar de indignación.

Nadie entendía nada. Las argumentaciones jurídicas y técnicas del presidente del tribunal, José Francisco Cobo Sáenz, para condenarlos por un delito de abuso y no de agresión sexual, no convencieron absolutamente a nadie y la tensión acumulada poco a poco se fue convirtiendo en una rabia expresada a gritos que se pudieron escuchar desde dentro de la sala donde se estaba dando lectura al fallo. “No es abuso, es violación, “Esta justicia es una mierda”, fueron algunas de las consignas con las que la calle mostró su más profundo rechazo a una sentencia que consideró, cuanto menos, “insuficiente”.

momentos de tensiónEl presidente del tribunal tardó un total de 21 minutos en comunicar la sentencia al completo. Durante este tiempo, la paciencia de los congregados a las afueras del Palacio de Justicia se fue agotando a medida que iban siendo conocedores de que las penas de prisión eran las mismas para los cinco miembros de La Manada.

“Debería haber sido una condena ejemplar porque se marca un antes y un después. Ahora estos casos se van a empezar a repetir, se da vía libre”, comentaban las integrantes de los colectivos feministas, mientras los ánimos se iban caldeando por momentos;hasta que gran parte de los concentrados no pudieron contener su indignación y se dispusieron a entrar dentro de la Audiencia. Rápidamente, la Policía Foral formó un cordón de seguridad para detener a los presentes, donde se vivieron momentos de tensión entre estos y las autoridades. Cuando parecía que se habían suavizado los ánimos, los protestantes consiguieron esquivar el cordón policial y estuvieron apunto de entrar en el edificio. No obstante, del interior salieron efectivos de Policía Foral que reforzaron la barrera de contención y evitaron que nadie entrase, no sin que se vivieran momentos de mucha tensión entre los congregados y la policía, que incluso intervino, aunque la cosa no fue a mayores.

Al cabo de varios minutos, la gente fue abandonando el lugar, sin embargo, algunos de los presentes se desplazaron hasta la parte trasera del edificio, donde colocaron una pancarta tapando la puerta en la que se leía No es abuso, es violación. El enfado y la indignación de los congregados obligó a los abogados de la defensa a no poder abandonar la Audiencia y tuvieron que aguardar dentro del Palacio de Justicia.

una sentencia mínimaMás allá de las interpretaciones o valoraciones que se pudieron hacer en caliente tras conocerse el fallo, las expectativas de una parte importante de la sociedad no se vieron respaldadas por la sentencia. Un caso que ha levantado una gran expectación desde el comienzo, que aumentó con el juicio en noviembre y que estuvo muy presente en las masivas movilizaciones feministas que se dieron en la huelga del 8 de marzo. También la puesta en libertad del asesino de Nagore Laffage, tan solo diez años después de los hechos, hizo que las mujeres pusieran todas sus esperanzas en que en este nuevo caso de violencia machista se diesen unas condenas ejemplares con las que sentirse respaldadas por una justicia que las protege.

El Post-it

Concentración de jueces. Como cada jueves, jueces y fiscales navarros se concentraron ayer bajo el lema Por una Justicia independiente y de calidad, una reivindicación a nivel estatal. No obstante, esta protesta coincidió ayer con la lectura de la sentencia y ninguno de los tres magistrados del tribunal estuvo presente en ella. Quien sí estuvo fue la fiscal Elena Sarasate, que ha llevado el caso.