Milagrosa, calles inhabitables

Vecinos y vecinas del barrio critican la suciedad y el tráfico en Manuel de Falla y Guelbenzu, y trabajan junto al Colectivo Urbanas para conseguir espacios peatonales y una villavesa nocturna

Un reportaje de Laura Garde. Fotografía Javier Bergasa - Viernes, 27 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Vecinos y vecinas de la Milagrosa buscan espacios peatonales, entre otras cosas, para hacer el barrio más habitable.

Vecinos y vecinas de la Milagrosa buscan espacios peatonales, entre otras cosas, para hacer el barrio más habitable.

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Vecinos y vecinas de la Milagrosa buscan espacios peatonales, entre otras cosas, para hacer el barrio más habitable.La velocidad del tráfico, una de las mayores quejas.

“Alcanzan mucha velocidad y son pocos los que paran en los pasos de peatones”

Un barrio “abandonado” en el que la convivencia entre sus vecinos y vecinas es “casi nula”. Esta es la sensación de algunos de los vecinos de La Milagrosa que, sobre todo en la travesía Juan María Guelbenzu y la calle Manuel de Falla, critican el estado de las calles, su suciedad y el tráfico.

Evert Sésperes es el responsable de un bar en Guelbenzu, una “recta” sin semáforos en la que “no se respetan” los pasos de peatones: “Pasa como en todas las rectas, los conductores cogen mucha velocidad para el poco tramo que se recorre. Además de la inexistencia de semáforos, entre un paso de cebra y otro hay muy poco espacio, y son pocos los que paran”. Por otro lado, con los coches aparcados en ambos lados, la calzada “se estrecha en exceso”, y este espacio reducido también supone un “problema”: “Cuando hosteleros y comerciantes queremos descargar, no lo tenemos fácil”, añade.

Asimismo, para el espacio en el que se juntan las calles Manuel de Falla, Río Urrobi y Blas de Lasema, Félix y Jorge creen necesaria una rotonda: “Ahora hay cuatro coches en el centro mal aparcados. Una rotonda ayudaría regular el tráfico y reduciría la velocidad, porque aquí entran también como locos”. La velocidad es lo que más precupa a las personas mayores. Victoria y María Jesús tienen 79 y 83 años, y salen a comprar prácticamente a diario, y cuando tienen que cruzar, no se sienten “seguras”: “Aunque los coches solo puedan ir en una dirección, lo hacen muy rápido, y nosotras ya no tenemos reflejos”, expresan.

Carmen y Pilar achacan parte de la culpa del mal estado de las calles a la suciedad: “No es por falta de contenedores ni de trabajo de los barrenderos (que limpian todas las mañanas), es porque hay quienes dejan sus bolsas de basura en los orillos de las aceras en vez de en los contenedores. La imagen que damos así y la que muchos tienen del barrio es desastrosa”. “Por la misma razón de los aparcamientos, hay máquinas de limpieza que no caben por algunas calles”, agrega Sésperes.

Pese a la población envejecida La Milagrosa, los más jóvenes reclaman una villavesa nocturna. Marina Zubiri y Maialen Sánchez y Pablo Severiano estudian en la Universidad Pública de Navarra (UPNA), y cuando salen por ahi echan de menos este servicio, al igual que les gustaría que iluminasen más algunas zonas del barrio, como la travesía Jesús Guridi. Como ellos, Luis David y Fernanda tienen “miedo”: “Tenemos una hija de 19 años, y cuando sale por la noche después salimos a buscarla. No queremos que llegue sola hasta casa. Hay calles muy oscuras”.

El Colectivo Urbanas trabaja para luchar contra esta situación reivindicando “espacios de convivencia urbana para vivir”. Su objetivo es que, desde una perspectiva de género y contemplando el cuidado de menores y personas mayores, en La Milagrosa desaparezcan los “puntos negros” que puedan suponer cualquier tipo de peligro, y transformen los itinerarios diarios: “Hay quien no va de su casa al trabajo y del trabajo a su casa;sino que dejan a sus hijos en el cole, van a trabajar, a comprar, recogen a los pequeños, los llevan a las extraescolares... Dan muchas y vueltas y tienen que pasar por muchos lugares”, esclarece Marcela Vega, integrante de la asociación. Por ello, buscan cambios que mejoren la accesibilidad de sus calles.

Sus propuestas, presentadas y trasladadas al Ayuntamiento el martes en el último Foro de Barrio, han sido elaboradas en colaboración con otras organizaciones -como YOAR y Médicos del Mundo- y los vecinos y vecinas, a quienes llaman cómplices. Uno de sus deseos es comunicar la plaza y la calle Blas de Laserna para que el patio de la Asociación Juvenil Yoar quede, de la misma forma, conectado con el parque Ilargi Enea. “Otra de las peticiones es retirar el mobiliario de la plaza El Mochuelo, que no se utiliza, y recuperarla como punto de encuentro en fiestas”, manifiesta Marcela. Les llama la atención que las villavesas diurnas solo pasan por tres calles: “Estaría bien dotar al barrio de un minibús que entre por las calles estrechas y salve, además, las pendientes”, concluye. “Los nuevos modelos de urbanismo deben entender los barrios a partir de los usos y necesidades de quien los habita y los camina”.