Una cuestión de testosterona

Por Tomás de la Ossa - Sábado, 28 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Desde que la Ciencia descubrió que no siempre es posible dictaminar si una persona es hombre o mujer -salvo para los preclaros miembros de Hazte Oír, que les basta con mirar si hay o no hay ídem-, el deporte no sabe cómo tratar el asunto para que las competiciones femeninas no se adulteren con participantes con la ventaja de altos niveles de testosterona. La Federación Internacional de Atletismo es la que más esfuerzos ha dedicado al tema, quizás por el caso de la mediofondista sudafricana Caster Semenya, y al final ha tirado por la calle del medio: si los niveles normales de las mujeres son entre 0,12 y 1,79 (nanomoles por litro de sangre), y los de los hombres entre 7,7 y 29,4, ha decidido que para competir con mujeres habrá que estar por debajo de 5. Decisión salomónica que traerá polémica, porque el tema es muy delicado, pero a la que como mínimo hay que reconocerle su afán de que las competiciones femeninas sean justas.