GT de lujo. Espectacular

Olvídense de la moda SUV, cierren la puerta, coloquen su cuerpo a ras de suelo, abróchense el cinturón y presionen el botón de arranque del imponente Kia Stinger 2.0 T-GDi. Vuelve el GT de lujo en todo su esplendor.

Un reportaje de Tomás Pastor - Sábado, 28 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Bello y hasta espectacular por fuera y tremendamente divertido al volante, el Stinger es todo un GT llevado a su máxima expresión.

Bello y hasta espectacular por fuera y tremendamente divertido al volante, el Stinger es todo un GT llevado a su máxima expresión. (Foto: T.P.)

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Bello y hasta espectacular por fuera y tremendamente divertido al volante, el Stinger es todo un GT llevado a su máxima expresión.

Hay ocasiones en las que las excusas para no levantarse resultan increíbles, días en los que ir a trabajar sólo puede entenderse como una bendición, como un regalo del cielo por el que además te van a pagar un dinero. Una de esas jornadas, en concreto una mañana de sábado, fue la que coincidió con la prueba del nuevo Kia Stinger 2.0 T-GDi.

En un tiempo en el que casi todo el mundo piensa casi exclusivamente en comprarse un SUV para usarlo solo por carretera, es un auténtico revulsivo que una marca de la relevancia y trayectoria de Kia haya decidido crear uno de los GT (gran turismo) más seductores, estimulantes, divertidos, elegantes, prestacionales y convincentes del mercado, el nuevo Stinger, un automóvil con el que contar con el confort, la seguridad, el equipamiento, el espacio interior y de maletero de una gran berlina, aderezado todo ello con el dinamismo, el rendimiento y las sensaciones y emociones propias de un gran deportivo.

Siendo totalmente sincero, sólo he encontrado un defecto digno de mención tras disfrutar del Stinger durante una intensa mañana de sábado y, por fin, con el cielo soleado y el suelo seco como para poder exprimir los 255 CV y 355 Nm de que hace gala este tracción trasera con el motor de gasolina 2.0 T-GDi (también está disponible en diésel con 200 CV, 440 Nm, 230 km/h, propulsión trasera y tracción a las cuatro ruedas, y en gasolina con el V6 3.3 T-GDi de 370 CV, 510 Nm, tracción total y 270 km/h). Con la salvedad de su falta de rueda de repuesto, ya que el espacio de ésta es ocupado por la batería, que sí cabría en el vano motor, porque hay sitio de sobra como para que quepa el 3.3 de seis cilindros, ni siquiera su correcta habitabilidad o su aceptable pero no excesivamente amplio maletero de 406 litros me parecen criticables.

Kia demuestra con el Stinger que además de fabricar excelentes automóviles prácticos es capaz de emocionarnos con auténticos Gran Turismo de lujo

Y es que este Stinger probado es sencillamente admirable. Sobre su diseño estético, les diré que las miradas de los peatones desde la acera o de los conductores desde otros vehículos hablan por sí solas. Es bello, elegante, deportivo, llamativo y hasta espectacular. Y por dentro, además de todos estos adjetivos, pídanle todo lo deseable en equipamiento, y lo tendrán, porque sus tres acabados (Style, xTreme y GT Line), con tarifas entre 38.900 y 48.150 euros (el diésel se mueve entre 37.900 y 49.150 euros y el 3.3 está en 54.150 euros), aportan una dotación sencillamente exquisita a cambio de unos precios finales muy competitivos para todo lo que se ofrece a cambio.

Al volante las impresiones son verdaderamente fabulosas. Este gran turismo mide 4,830 metros de largura, con una distancia entre ejes de 2,905 metros, y fija su peso en 1.758 kilogramos, cifras ciertamente notables, pero que luego parecen desaparecer cuando el potente motor de gasolina de dos litros, 255 CV a 6.200 rpm, 355 Nm de 1.400 a 4.000 vueltas, tracción trasera, caja de cambios automática de ocho velocidades, 240 km/h de velocidad máxima, 6,0 segundos en el paso de 0 a 100 km/h y un consumo medio homologado de 7,9 litros comienza a desplegar todo su potencial. Acelera, recupera, se estira y funciona con un poderío, rotundidad, finura y progresividad ejemplares. Tanto como el exquisito bastidor, todo un portento de maniobrabilidad, control, estabilidad, respuesta noble y equilibrada y elevado paso por curva. Además, sus potentes y dosificables frenos y el delicioso cambio automático con levas en el volante terminan por completar un manejo irreprochable.

Con este coche simplemente recuperas las ganas de rodar en todo momento, ya sea despacio como poseído por el demonio de la velocidad, lo mismo en tramos de montaña revirados y retorcidos al máximo que en carreteras de trazado abierto, autopistas o trayectos urbanos. Lo hace todo tan bien, que nadie en su sano juicio deseará bajarse o dar por terminado el trayecto.

KIA

STINGER 2.0 T-GDI

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