La semana

¡Ay pena, penita pena...!

por F. Pérez-nievas - Sábado, 28 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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no hay por dónde cogernos. El género humano es de lo que no hay, más allá de la famosa piedra con la que nos tropezamos no sé cuántas veces. Permitidme que hoy escriba de algo de fuera de la Ribera pero es que creo que la ocasión lo merece. Acabamos de presenciar uno más de esos detalles que hacen que seamos el hazmerreír de la naturaleza. Visto lo visto da igual que todos los de tu alrededor estén acusados en casos de corrupción, da igual que tu partido haya sido denunciado por tratar de deshacerse de pruebas e impedir el trabajo a la justicia y da igual que todo apunte a que no has cursado un máster, que te lo han regalado y que para darte el título se han dedicado a alterar un documento público. Eso da igual, no importa nada. Eso sí ¡como te pillen robando un bote de crema en el supermercado, da por finalizada tu carrera política! Todo el mundo parece haberse indignado con ese detalle que, casi, entra más en el mundo de lo privado y de la intimidad y que responde a un ajuste de cuentas dentro de su propio partido que, al parecer, está lleno de prendas. Da igual que haya más de medio centenar de causas abiertas en el que los acusados pertenecen o han pertenecido al Partido Popular, da igual que al menos tres comunidades autónomas se hayan quedado sin presidente por tener que dimitir al estar sus presidentes del PP involucrados en juicios por presuntos delitos de corrupción. Da igual que, según las pruebas y testimonios de los implicados, hayan estado robando dinero de todos. La conclusión parece clara: Puedes robar millones de euros de todos los españolitos, pero eso si, como quites 40 euros a un Eroski, despídete y encima cuando dimitas di en tu discurso que lo dejas “para que la izquierda radical no gobierne Madrid”. ¿Acaso es peor una izquierda radical que una derecha enfangada en casos de corrupción y nepotismo hasta el cuello? Eso sí, a todos sus compañeros de partido les parece bien que Cifuentes (que es de quién hablamos por si no se habían enterado) siga siendo diputada en el parlamento madrileño, porque una presidenta no puede robar un Olay antiedad, pero una diputada sí, puede cholar eso y hasta una bolsa de Doritos al queso. Qué tristeza de país donde puedes robar a espuertas y aprovecharte de tu cargo, pero como rimes borbones con tiburones... No me extraña el título del libro de Albert Pla España de mierda. Qué pena en lo que nos estamos convirtiendo.