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Pensiones y Catalunya, el valor de los votos y la estabilidad

Por Joseba Santamaria - Domingo, 29 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

el acuerdo alcanzado por el PNV con Rajoy para impedir el rechazo a los Presupuestos del Estado de 2018 puede gustar mucho o poco o nada, pero deja clara al menos una cosa: que hay una corriente política general que entiende que la continuidad de Rajoy ahora es mejor que un aumento de la ya creciente inestabilidad política e institucional con un adelanto electoral. Para Navarra y la CAV, Rivera -con un programa que plantea eliminar los derechos históricos y el autogobierno de los regímenes forales-, es una alternativa a peor, excepto al parecer para un Esparza desesperado por recuperar el poder para UPN como sea. Incluso a costa de los intereses generales de Navarra. Pero también es una alternativa a peor para el propio Estado. Ciudadanos sólo aumentaría esa inestabilidad y confrontación política de forma generalizada en un momento de grave crisis política, económica y social. Posiblemente no sólo el PP, también el Estado como estructura política, tienen necesidad de quitarse de encima la presión de Rivera en un momento en el que el PSOE y Unidos Podemos están en situación de desaparición e irrelevancia política. El feo a Sánchez de Rivera -con el que el PSN, por cierto, no descarta pactar en Navarra-, negándole la reunión solicitada para hablar sobre la crisis en Madrid lo dice todo. Pero ese acuerdo entre el PNV y y Rajoy también ha puesto en valor la capacidad de juego del pragmatismo, una técnica política más cuya eficiencia o inutilidad depende en buena medida de la habilidad de los negociadores y de la correlación de fuerzas de los interlocutores, en dos temas claves: las pensiones y Catalunya. El acuerdo incluye una subida de las pensiones y su revalorización con el IPC hasta 2020, una de las reclamaciones prioritarias de los miles de jubilados que llevan semanas ocupando las calles. Y eleva la base reguladora de las pensiones de viudedad hasta el 60%, otra de sus demandas. Para todo el Estado, también para los pensionistas navarros. Pone de relieve que lo que hasta ahora era imposible, en palabras de Montoro, la necesidad política lo hace posible. Es el valor de la política de acuerdos y búsqueda de soluciones para las demandas y necesidades de la sociedad. De hecho, el pacto con Rajoy también abre la puerta a la retirada del 155 en Catalunya. Tampoco allí interesa un adelanto electoral en el Estado. Los tiempos para formar Govern -el plazo finaliza el 22 de mayo-, y para aprobar los Presupuestos de 2018 -los días 23 y 24 de mayo-, coinciden. Y no parece que el PNV haya llegado a este pacto, pendiente de su compromiso de no apoyar los Presupuestos con el 155 activo, sin haber negociado al mismo tiempo con los partidos catalanistas y tener clara que la posibilidad de formar nuevo Govern es real. A la espera de la negociación de la letra pequeña de las enmiendas a los Presupuestos y del voto final, el PNV parece haber sacado bastante más petróleo a sus 5 diputados que UPN a los dos suyos. UPN aún no ha cerrado su acuerdo con el PP, pero sus aspiraciones se limitan a una mejora del precio de los viajes por la A-15 -con la gratuidad en los que sean en el día-, lo que los gobiernos de UPN rechazaron hacer durante sus casi 25 años en el poder. Y las reivindicaciones anuales sobre el TAV o limpieza de ríos y la clásica de la autovía entre Soria y Tudela. Los más novedoso, dinero para un nuevo polideportivo en la capital Ribera. Eso sí, menos es nada.