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Osasuna entierra en el Sadar sus pocas opciones de ascenso

DECEPCIONANTE | empate el equipo de diego martínez muestra una gran fragilidad y, después de ponerse por delante en el marcador, roza la derrota con el lugo

Javier Saldise | Javier Bergasa/Mikel Saiz - Domingo, 29 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Osasuna empata frente al Lugo.

Osasuna empata frente al Lugo. (JAVIER BERGASA/MIKEL SAIZ)

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Osasuna empata frente al Lugo.

pamplona- Osasuna enterró en su terreno, en donde antes era temido y fuerte, sus raquíticas opciones de ascenso, unas posibilidades en las que ya no creía casi nadie. En otro encuentro muy decepcionante en El Sadar, en el que los rojillos demostraron una fragilidad mental preocupante y una evidente falta de argumentos futbolísticos, el equipo de Diego Martínez se despidió de la lucha por el ascenso y camina hacia un final de campeonato feo, triste y sin emoción, con la afición desterrada de su propio estadio ante un conjunto poco reconocible.

El partido resultó otra vez mediocre y, aún asumiendo que Osasuna camina con dificultades y que cada paso es ahora pesado y requiere un enorme esfuerzo, no hubo temple ni carácter en los momentos cruciales para mantener el tipo, sostener el resultado y atrapar finalmente una victoria. El Lugo, que estuvo desaparecido muchos minutos y se mostró peligroso en ocasiones contadas, encontró fuerzas suficientes tras empatar para poner de los nervios a Osasuna, que tembló otra vez, enfadó a la grada e hizo temer por la consecución de un punto si no llega a mediar una prodigiosa intervención de Sergio Herrera. Todo el entramado defensivo hizo aguas, como lo viene padeciendo el conjunto navarro en lances cruciales. La desabrida despedida al equipo por parte de la afición, los gestos que hubo durante el encuentro, no hacen sino ratificar que hay desconexión, y eso es un grave problema en un club como Osasuna, ayer descompuesto.

El partido no terminó con el pitido final, sino que se jugó un rato más en El Sadar con la ratificación pública del entrenador. Sabalza y los suyos, que son los miembros de su junta y su cuerpo directivo, escenificaron el respaldo a Diego Martínez, que es otra perfecta ejemplificación de que las cosas no funcionan. Osasuna va a terminar este proyecto fracasado con el mismo entrenador con el que lo empezó, que no resulta descabellado para lo que queda, aunque su sostenimiento no alivia las responsabilidades de los que, por el momento, se han colocado detrás de él. Tampoco nada nuevo en el fútbol.

El encuentro no resultó nada distinto a lo que se viene ofreciendo en El Sadar y, tristemente, insistió en la imagen decadente de este equipo que sigue perdiendo aire y no encuentra un parche.

Con cinco cambios en el equipo titular, Diego Martínez intentó que el Osasuna de casa funcionara mejor que en otros encuentros como local, también mejor que en la última cita como visitante, en la que se ofreció una lastimosa sensación frente al Alcorcón. Este era el plan, pero en la primera parte no funcionó y muy poco en la segunda. A los 13 minutos tuvo que reorganizar a sus jugadores, colocando a Lillo en el lateral derecho y desplazando de él a Javi Flaño, que pasó entonces al izquierdo, porque se hacía aguas por el costado de ataque zurdo. Fue un ligero retoque en un primer acto pobre en el juego, con más intenciones que otras veces para buscar la portería contraria, pero con contadas oportunidades para marcar. El más activo en esta faceta fue Róber Ibáñez, autor de varios remates y que con su dinamismo quiso cambiar la apariencia de un Osasuna inofensivo.

Dando por buena la dinámica de digerir cualquier partido sin decir ni mú si al final se logran los tres puntos -es lo que se ha emitido desde el club y se asume por el bien del club-, tampoco se veía a Osasuna lejos de llegar al gol, del modo que fuera. Como en anteriores encuentros, el equipo de Diego Martínez fue abnegado y previsible, centrador a mansalva pero también perfectamente controlable. El Lugo, que tuvo más el balón -iba a tener superioridad en el cómputo total del encuentro- y jugó con más sentido algunos minutos, dispuso de un par de ocasiones muy claras que no ayudaron a tranquilizar el ambiente. La primera a los tres minutos y la segunda media hora después, ésta firmada por el exosasunista Jaime Romero. En ambas, Sergio Herrera terció para que no fuera a mayores.

En una encuentro difícil, Unai García, un futbolista de la casa que se ha hecho un sitio entre los elegidos con evidente esfuerzo, reivindicó una parte de protagonismo mayor al sumar al buen trabajo defensivo su habilidad como goleador. El tanto del central puso a los rojillos por delante a los diez minutos de la reanudación e incluso espoleó a Osasuna a un terreno de confianza. Los mejores minutos del equipo llegaron tras la diana e incluso el propio Unai y Xisco rozaron el segundo tanto, el de la tranquilidad que nunca llegó.

El partido circulaba tranquilo y apacible, sin noticias del Lugo salvo en acciones contadas y excepcionales, hasta que todo saltó por los aires en el último cuarto de hora. Osasuna no fue capaz de defender un balonazo metido como un misil sobre el área y, tras dos rebotes, Cristian Herrera, que llevaba un minuto en el campo, empató. Un gol de risa.

Osasuna se derrumbó, tembló. Todos los terrores se pasearon por El Sadar y por el ánimo de un equipo atenazado y sin confianza que, con la grada también revuelta, estuvo a punto de perder. Fede Vico se topó con Sergio Herrera a diez minutos del final en una ocasión clarísima y aún Sergio Gil dispuso de otra oportunidad. Osasuna empató y, lo peor, ya está diciendo adiós a la temporada con un mes de antelación. Como si tal cosa. Con mal rollo.

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