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María Chivite | Secretaria general del PSN y candidata a la presidencia del Gobierno

“La militancia del PSN no dará a UPN la presidencia del Gobierno de Navarra”

El PSN proclamará el viernes a María Chivite candidata a la presidencia del Gobierno. La secretaria general ha sido la única aspirante en las primarias del partido

Una entrevista de Ibai Fernandez | Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 29 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

María Chivite.

María Chivite. (PATXI CASCANTE)

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María Chivite.

Pamplona- María Chivite (Pamplona, 1978) será la candidata del PSN a la presidencia del Gobierno foral tras un proceso de primarias sin oposición. Síntoma de un partido que ha logrado pacificar su vida interna. “Hemos solucionado los problemas internos y hemos desarrollado una labor política e institucional que comparte la militancia”, destaca Chivite, que asegura que “hacía años” que su partido no estaba “tan bien”. Secretaria general desde 2014, evita fijar otro objetivo que no sea ampliar el apoyo social de 2015, y aunque de pactos prefiere no hablar, sí avanza que el PSN no hará presidente al candidato de UPN. “No es eso lo que quieren los votantes ni los militantes socialistas, que son quienes van a decidir”, subraya.

Ha sido la única candidata en las primarias.

-Sí, y lo considero la revalidación del trabajo de estos cuatro años. Se han hecho muchos cambios en el PSN que han sido muy bien acogidos por la militancia.

¿Por qué el PSN tiene solo siete escaños en el Parlamento foral?

-Las cosas no dependen de un solo factor. La legislatura pasada no fue buena. Fueron años duros y broncos, con errores y falta de coherencia en algunos mensajes. El resultado electoral tuvo bastante que ver con eso. Yo era la candidata, así que también tengo mi parte de responsabilidad.

¿Tienen un problema de credibilidad en Navarra?

-El PSN tiene su historia, con sus aciertos y sus errores. Y es verdad que esos errores han debilitado la credibilidad de PSN. Pero el partido ahora está en otro momento y la línea de trabajo es otra. La percepción social ha mejorado bastante.

¿Qué le pasa al PSN en la Comarca de Pamplona?

-No es una cuestión solo del PSN, tiene que ver con el problema del PSOE en los entornos urbanos. Es evidente que tenemos un déficit de mensaje para seducir a los habitantes de las grandes ciudades. Sobre todo al voto joven. El eje viejo-nuevo juega en nuestra contra. El PSOE no es un partido nuevo, y eso tiene ventajas y desventajas. Lo nuevo está de moda, y eso es más atractivo para un electorado joven.

¿No corre el riesgo el PSN de convertirse en un partido eminentemente ribero, y que eso limite sus opciones de Gobierno?

-Somos el segundo partido en representación municipal, así que no es verdad que estemos solo en la Ribera. El partido que preside el Gobierno de Navarra por ejemplo apenas tiene implantación. Así que ese no es un requisito imprescindible. Eso no quiere decir que nuestro objetivo no sea recuperar espacio.

¿Qué resultado sería bueno para el PSN en las próximas elecciones?

-El reto es ampliar la base social y tener influencia en el Gobierno.

¿Siete escaños podrían ser buenos?

-Claro que no. Pero no voy a poner un número porque el resultado depende también de cómo queden los demás. La presidencia está ahora en nueve escaños, que son los que teníamos la pasada legislatura. Todo depende del contexto, el escenario está muy abierto.

¿Y qué contexto sería bueno?

-Que el PSN pudiera liderar el próximo Gobierno de Navarra.

¿Como segunda fuerza?

-Liderar el Gobierno no implica necesariamente ser segunda fuerza. Probablemente la próxima legislatura estemos ocho grupos en el Parlamento si entra Ciudadanos, y eso exigirá mucho diálogo, altura de miras, y mucha flexibilidad para llegar a acuerdos.

¿Estaría el PSN en un Gobierno que no presida?

-La aspiración es la presidencia del Gobierno, pero todo dependerá de los acuerdos postelectorales. No tiene mucho sentido fijar ahora una posición porque el abanico de posibilidades es muy grande y no sabemos qué va a pasar.

¿Y usted?

-No lo sé. Esa es además una decisión que no solo es mía. En el PSN los acuerdos de Gobierno y de investidura los deciden los militantes.

Lo que sí está claro es que habrá que buscar alianzas, y los ciudadanos se merecen saber qué piensa hacer cada partido.

-Ya lo hemos dicho. Con EH Bildu no vamos a pactar. Por cuestiones éticas, pero también porque no compartimos ni de lejos su modelo de desarrollo económico. Bildu es una línea roja, como también lo es el PP. A partir de ahí, llegaremos a acuerdos con quien comparta un programa socialdemócrata, socialistas, progresista y de izquierdas.

¿Ese argumento no es una excusa para evitar una respuesta que el PSN no quiere dar?

-No. La sociedad navarra es madura para superar el ‘con quién’. Debemos superar esa pregunta y centrarnos en el ‘para qué’ queremos un acuerdo de Gobierno. Qué objetivos buscamos para la sociedad navarra. Después decidiremos con quién.

¿El PSN se siente más cerca de UPN o de Geroa Bai?

-Con Geroa Bai tenemos discrepancias importantes en política lingüística y en lo que tiene que ver con lo identitario. Y con UPN, en lo que tiene que ver con los derechos ciudadanos, la reforma laboral y su política a nivel nacional. UPN se ha escorado a la derecha. Sus apoyos al PP son un lastre para llegar a un acuerdo de Gobierno con ellos.

¿Pero entre ambas opciones, cuál sería más factible para el PSN?

-Si Geroa Bai es capaz de renunciar a sus aspiraciones identitarias y a su perfil más nacionalistas, sería más fácil llegar a un acuerdo que con UPN. Porque en desarrollo económico o en infraestructuras, al menos de palabra, estamos de acuerdo. El problema de Geroa Bai es que está preso de Bildu en muchas cosas.

¿El problema del PSN con el cuatripartito es EH Bildu?

-Sin duda, es el escollo principal.

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-Es ver la paja en el ojo ajeno. Su Gobierno está pactando con el PP y le va a dar alas hasta 2020.

¿Lo dice por el PNV?

-Sí. El vicepresidente, la portavoz y la mayoría de miembros de Geroa Bai son del PNV, que ha pactado con el PP unos presupuestos que son muy malos para Navarra. No así para el País Vasco. Y eso es culpa también del Gobierno de Navarra, que debería ejercer su influencia para mejorar los presupuestos, como ya hizo en la negociación del Convenio.

¿Esa no es una labor que debería hacer UPN, que tiene dos escaños en Madrid?

-Lo único que está haciendo UPN en Madrid es el ridículo. Tirar sus votos para absolutamente nada. Algo que por cierto también hizo el año pasado. Veremos cómo queda la negociación, pero vaya, están absolutamente entregados al PP.

¿El discurso no es un poco ‘el PSN contra todos’?

-No. A mi me gustaría que en vez de tirarnos de los pelos hubiera una unión de la izquierda. Ya hemos llegado a acuerdos en matera de educación, como la Ley de lista única o en materia de alumnado. Ahí hay un espacio de izquierdas muy grande, el que conforman PSN, Podemos e I-E, que en las generales fue mayoritario. Nos tenemos que entender.

Sin embargo, mucha gente sigue recelando del PSN porque cree que volverá a darle el Gobierno a UPN.

-Es verdad que en el pasado fue así. Pero desde luego no es lo que el PSN quiere hacer, no es lo que el votante del PSN quiere que hagamos y no es lo que los militantes, que son los que van a decidir, quieren que hagamos.

¿Eso descarta un pacto con UPN?

Desde luego, el PSN no le va a dar la presidencia del Gobierno a UPN. El voto de la militancia blinda eso. Si Pedro Sánchez tuvo tanto apoyo en Navarra fue precisamente por su apuesta por acuerdos con la izquierda. A partir de ahí, los escenarios están muy abiertos.

¿Ciudadanos puede ser un aliado?

-Para eso debería comprometerse a muchas cosas, y renunciar a muchas de sus aspiraciones. Porque con esa posición tan cerrada contra el Convenio y contra el autogobierno pactar con Ciudadanos es imposible. Su discurso contra Navarra es brutal. Y si no se respeta la identidad de Navarra y su peculiaridad dentro de España nos puede abocar a una situación como la de Cataluña.

¿Qué es para María Chivite la identidad de Navarra?

-Su pluralidad. En Navarra no hay una identidad colectiva unánime, por eso hay que respetarlas todas, no puede prevalecer una sobre otra. El Gobierno de UPN repartía carnés de buenos y malos navarros, y el actual intenta también imponer una identidad sobre otras. Está imponiendo el euskera y eso es un error.

¿No le están haciendo el trabajo sucio a UPN hablando de imposición del euskera?

-No. Se está produciendo una imposición del euskera, es la realidad. Que en Buñuel se valore el euskera es no conocer Navarra. Como exigir requisito de euskera para puestos que no son de atención al público atacando la igualdad de oportunidades, o dar más recursos al modelo D que al resto de modelos. Eso para la gente es imponer el euskera, lo quiera ver el Gobierno o no.

Ese mensaje se parece mucho al que Ciudadanos y el PP utilizan en Baleares y Valencia contra los gobiernos del PSOE.

-No comparto lo que se hace en Baleares, y lo de la Comunidad Valenciana lo desconozco. Pero sí sé que no se puede comparar Navarra con Valencia, Baleares o Cataluña porque el euskera no es oficial, y el uso de la lengua no tiene nada que ver. En Navarra no hay demanda, ni hay ninguna sentencia que diga que se estén vulnerando los derechos lingüísticos. La lengua necesita una libre adhesión, no una imposición.

¿En términos económicos, Navarra está mejor o peor que en 2015?

-En términos económicos está mejor, ahí están los datos. Como también está mejor España. Pero debemos hablar también de la temporalidad, la siniestralidad, la precariedad de los jóvenes, y de eso al Gobierno no le gusta hablar. Como de la subida fiscal a las rentas medias y bajas, que se han visto especialmente castigadas con su reforma tributaria.

Subir impuestos para aumentar el gasto público es socialdemocracia de manual. Sorprende que al PSN le parezca mal.

-Lo que nos parece mal es que se suba la presión fiscal a las rentas de 20.000 euros, que es lo que ha hecho este Gobierno. Son rentas susceptibles de ayudas sociales, y eso no es coherente. No se puede cargar todo sobre las rentas del trabajo.

Lo que es evidente es que sin ingresos no hay política social.

-Nosotros no somos partidarios de una bajada general de impuestos, como dice UPN, porque eso luego resiente el gasto. Por eso hemos apoyado lo que se ha hecho en Sociedades, y creemos que habría que darle una vuelta a las rentas del capital.

¿Qué le parece la política social que se está haciendo en Navarra?

-No comparto lo que se ha hecho con la renta garantizada. Se limitan a hacer una transferencia bancaria cuando lo que se necesita es un itinerario personalizado de inserción laboral. Formación y acompañamiento. El trabajo que está haciendo el Servicio Navarro de Empleo es bastante mejorable. En cambio, hay otras cosas que sí se han hecho bien.

Póngame algún ejemplo.

-Se ha mejorado la atención a la dependencia, y en Salud se ha avanzado bastante con la creación del Observatorio o en las políticas de salud sexual y reproductiva. También se está trabajando bien en Igualdad, buscando la unanimidad política, que es importante.

¿Por qué dicen entonces que el cambio social ha fracasado?

-Porque hay cosas que se tendrían que haber mejorado más. Y porque lo identitario pesa mucho más que lo social. Este Gobierno ha llegado en sus posiciones nacionalistas más lejos incluso que el Gobierno Vasco.

¿En qué?

-El Gobierno aprobó un acuerdo para ir a la manifestación por lo de Alsasua, pero no para el 8M ni por las pensiones. ¿Esas no son reivindicaciones justas? Ahí está el perfil de este Gobierno. Y ese es el error más gordo que ha cometido. Ha comprometido su posición como institución, que representa a todos los navarros.

¿Lo de Alsasua fue terrorismo?

-Eso lo dirán los jueces. Pero que el Gobierno participe en una manifestación que pretende influir en la Justicia es no tener muy claro cuál es tu papel. Un Gobierno no debe hacer eso. Me alegra que al menos no vaya al acto del día 4 en Francia. A ETA no hay que darle las gracias, ya fue derrotada por la sociedad española.

Ustedes también han participado en las protestas por la sentencia de La Manada.

-Pero como partido, no como Gobierno. Y aunque no compartimos la sentencia, la respetamos. Apoyamos también que el Gobierno foral siga adelante con el recurso porque consideramos que el tema de la violencia no ha sido bien valorado.

¿Le parece justificada la reacción ciudadana de estos días?

-El 8 de marzo fue un primer mensaje. Se vio que las mujeres no estamos dispuestas a permitir las desigualdades. Y en este caso, creo que los jueces necesitan formación en igualdad y violencia de género.