El hotel de la fachada curva

Fue el primero en poner aire acondicionado y en ofrecer platos combinados. El Tres Reyes, que ha alojado a famosos como Gregory Peck, Madonna o Antonio Machín, ha superado ya el medio siglo y amplía su oferta para acercarse al público joven.

Un reportaje de Marivi Salvo - Domingo, 29 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El Rolls Royce del Hotel Tres Reyes, con el portero Justo Calabia, al fondo, delante de la emblemática fachada.

El Rolls Royce del Hotel Tres Reyes, con el portero Justo Calabia, al fondo, delante de la emblemática fachada. (Foto: cedida)

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El Rolls Royce del Hotel Tres Reyes, con el portero Justo Calabia, al fondo, delante de la emblemática fachada.El primer equipo de cocina. Abajo, 3º por la dcha, su jefe durante 40 años, Miguel Roteta.El grupo Xumba actuó en la inauguración de abril de 1963.El actor Gregory Peck y su última esposa, Veronique Passani, llegando al hotel el 25-5-1963.
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“El hotel, que nació con cinco estrellas, renunció a una para acceder a más público”

Ha mantenido ese aire distinguido junto al Casco Viejo y, en este exitoso devenir, el que fue el primer cinco estrellas de Pamplona, y en el que se han alojado famosos de la talla de Orson Welles, Gregory Peck, Madonna, Antonio Machín, o don Juan de Borbón, ha superado ya el medio siglo. 55 años cumple desde que la Sociedad Iruña Palace SA, formada por emprendedores navarros y presidida entonces por Pedro Turullols Aguirre, impulsara este negocio en el corazón de la ciudad, un establecimiento que desde su origen destacó por su diseño, aquella fachada curva planteada para que todas las habitaciones tuvieran unas vistas “perfectas sobre la ciudad”, explica Miguel Cazón, consejero delegado del Hotel Tres Reyes. Fue diseñada por los arquitectos Miguel Gortari y Luis Felipe Gaztelu, y después fue imitada por otros edificios a nivel nacional.

La construcción del Tres Reyes en su día fue un boom, pero no estuvo exenta de polémica. Era comienzos de la década de 1960, y su ubicación, como luego han sido también otras construcciones posteriores, fue una de las actuaciones urbanísticas más discutibles de la historia de la ciudad, porque cerró una de las perspectivas que tenía el Casco Viejo sobre la Taconera y el resto de la capital. De hecho, hay quienes recordarán que en este enclave había un estanque de patos y un palomar, que desaparecieron.

Según se recuerda, hubo numerosas reuniones y conversaciones con el Ayuntamiento de Pamplona, siendo entonces alcalde Miguel Javier Urmeneta. Finalmente, el 9 de noviembre de 1960 se firmó ante el notario de Pamplona Rafael García Repáraz, el “acuerdo de cesión de terrenos donde debía ubicarse el hotel, con una exención de tributos municipales durante 30 años y un condicionado que incluía, entre otros requisitos, la obligatoriedad de explotar el establecimiento como hotel durante esos mismos 30 años”. Ante ello, Cazón recuerda que “poner en marcha un establecimiento de estas características era entonces muy arriesgado”, de hecho, según añade, “en el articulado del acuerdo se preveía expresamente que la explotación del hotel podría generar pérdidas durante unos cuantos años después de su apertura” e incluso se contemplaba que podría no ser rentable y tener que cerrar.

Miguel Cazón detalla que las obras comenzaron en marzo de 1960, y duraron más de dos años: “Desde el principio, estaba la premisa de que tendría todas las características de un gran hotel, de lujo, por instalaciones, servicios y calidad de los mismos”. Tanto es así que el Hotel Tres Reyes llegó a tener una plantilla de 200 personas, porque contaba “con su propio obrador de pastelería, su carpintero y albañil, y hasta las lenceras, que bordaban a mano las iniciales en las sábanas y toallas”, recuerda Cazón y añade que “antes incluso había una especie de chico de los recados que te iba a comprar la medicina o lo que quisieras”. En su época dorada, allá por finales de los 70 y hasta mediados de 1980 fue famoso el Bingo del Tres Reyes del Salón Princesa, que después se readaptó para banquetes. Entre la familia del Tres Reyes, Cazón destacó históricos empleados como Miguel Roteta, jefe de cocina y que durante 40 años trabajo en el hotel, el portero Justo Calabia o José María Matute, que empezó de botones hace 14 años y aún sigue en activo.

Estos días el hotel ha colgado el cartel de completo, algo que denota el buen momento del turismo en la capital. Las 160 habitaciones estaban este martes, por ejemplo, ocupadas, lo que pone en evidencia, según explica Miguel Cazón, “que el turismo ha cambiado, se ha democratizado”. Porque cuando nació el Hotel Tres Reyes en 1963 muy pocos podían permitirse “viajar, y más aún, alojarse en un hotel como este”, mientras que hoy en día una habitación estándar del Tres Reyes puede llegar a estar por 89 euros.

¿Por qué el Tres Reyes? Para curiosos, hay que señalar que la idea original era denominar al establecimiento Iruña Palace, un nombre que no pudo registrarse entonces, por lo que se optó por el actual. No obstante, en sus primeros años se denominó Hotel De los Tres Reyes, en referencia a la Mesa de los Tres Reyes, a la sazón, el monte en el que “los reyes de los estados medievales de Aragón, Navarra y el Bearn francés se reunían alrededor de una mesa de piedra a discutir sus asuntos cara a cara”. En el bar del hotel hay una famosa vidriera que rememora estos encuentros.

Miguel a. cazón

Consejero delegado Tres Reyes

En 1963, el Tres Reyes fue un referente en el Norte, “un hito de la hotelería, a la altura de El Reconquista de Oviedo o el María Cristina de San Sebastián”. Fue el primero con 5 estrellas (entonces La Perla solo tenía 1), y “renunció a una para poder acceder a más público”. Fue en los 80, cuando se subió el IVA de lujo, y bajaron de estrella unos 200 hoteles del ámbito nacional.

EL AIRE ACONDICIONADO En esta historia tan pintoresca, el Hotel Tres Reyes tiene la fama de haber sido el primero de la zona norte “que contó con aire acondicionado, e incluso antes de que la normativa lo exigiera”, precisó Cazón, quien, según añadió, en su historia ha sido un hotel “en continua renovación”, ya que desde sus inicios se ha aportado por “reinvertir los beneficios obtenidos en el negocio”. Así, además del sistema de aire, la reforma llevada a cabo en 2009 se centró en el revestimiento de la fachada con paneles de vidrio fotovoltaico, una mejora de que “desde entonces, ha generado más de 50.000 kw en beneficio del medio ambiente”. En este sentido Cazón destaca que “son innovadoras y pioneras en Europa. Nos permiten generar energía limpia y se suma a la planta de energía fototérmica que ya teníamos sobre la azotea”, en el año 2004. Y puestos a innovar, en su restaurante grill se sirvieron los primeros platos combinados, con aquellas famosas fotos en la pared hoy ya casi historia.

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Habitaciones de un Gran Palace. La construcción del hotel duró más de dos años, y durante la misma, pasó de tener 176 habitaciones previstas inicialmente a 168 y, finalmente, a las 160 de la actualidad, ya que “se tomó la decisión de que todas fueran de un tamaño propio de los grandes palace de Europa”.

de lujo

famosos alojados Desde peck, machín, alberti, a charlie ribell, vittorio gasman o bon jovi

Los Reyes eméritos en su primera visita oficial a Navarra en 1988 se alojaron en el Tres Reyes, pero también lo hicieron Gregory Peck en 1963, Orson Welles, Antonio Machín, Rafael Alberti, Chalie Rivel, Vittorio Gassman, Camilo José Cela, José Carreras, Hery Ford, Montserrat Caballé, Julio Caro Baroja, Anthony Queen, Madonna, Bon Jovi, además de personalidades políticas, como Tomo Hito de Japón, Urmberto de Italia, embajadores de la URSS, EEUU, etc.