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El 1º de Mayo no está en su calendario

El 37,5% del paro en Navarra, 12.200 jóvenes, se sitúa en la franja de los 16 a 34 años. 22 estudiantes opinan sobre el 1º de Mayo: la mayoría no participa en las marchas, pero todos defienden la figura de los sindicatos y creen que será complicado emplearse.

Un reportaje de Sagrario Zabaleta Echarte Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 30 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Alumnos de Salesianos ante el 1º de mayo.

Alumnos de Salesianos ante el 1º de mayo. (JAVIER BERGASA)

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  • Alumnos de Salesianos ante el 1º de mayo.
  • (Izda-dcha) De pie: Javier Ojanguren (San Sebastián), Samanta Díaz (Venezuela), Natalia Martínez-Acitores (Burgos), Lourdes Ana Colom (Mallorca) y Xabier Goikolea (Donosti). Sentados: William Beaven (Valladolid), Carlos Lucas (Oviedo), Carmen Mercadal (Ma

tres escenarios, el Centro Salesianos, la Universidad de Navarra (UN) y la Universidad Pública de Navarra (UPNA), y 22 estudiantes: seis de Formación Profesional de entre 18 y 34 años;once que cursan Derecho, Economics Leadership&Governance, Relaciones Internacionales o Publicidad y Relaciones Públicas en la UN, de entre 19 y 21 años;y cinco de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de la UPNA, de entre 23 y 28 años. 22 jóvenes de diferentes procedencias, como Pamplona, Ansoáin, Oviedo, Valencia, Burgos, Valladolid, San Sebastián, Murcia, Palma de Mallorca, Rumanía, Venezuela o Brasil, que fueron elegidos de manera aleatoria para expresar sus impresiones sobre el 1º de Mayo y sus perspectivas laborales.

De los 22 participantes, solo tres cuentan que han acudido a alguna de las manifestaciones que organizan los sindicatos en esta jornada. “Cuando estudiaba en la ikastola, como no coincidía con exámenes, siempre iba con algunos de mis amigos”, recuerda Xabier Goikolea Vives, de 21 años y estudiante de Economics Leadership&Governance. “Eso sí, siempre nos poníamos detrás del todo por vergüenza”, confiesa con humor este joven de Donosti. “Por desgracia como ahora nos encontramos en exámenes no podré asistir”, lamenta Xabier.

Denisa Constantinescu, alumna de 20 años de Diseño de Fabricación Mecánica en Salesianos, manifiesta que ha formado parte de estas marchas. “Si la sociedad quiere un cambio, todas las personas deben hacer algo”, detalla esta joven de Rumanía. Desde la UPNA, en la clase 121 del Aulario, la brasileña Jaqueline Caetano Alves, de 26 años, rememora que participó en una manifestación cuando cursaba la Formación Profesional en Administración y Finanzas. Ahora se forma en Relaciones Laborales y Recursos Humanos.

jornada festiva

Alternativas

¿Cómo viven este día?

Aunque no participen de manera activa en esta jornada de reivindicación, estos estudiantes reconocen su significado y qué representa. “Es un día de apoyo a los derechos que todos los trabajadores se merecen”, indica Carlos Lucas Diez, de 19 años, de Oviedo, que en la UN estudia segundo de Derecho, “porque las leyes son el medio para lograr justicia”. En cambio, Arancha Díe Pons, de 19 años y de Valencia, relata que celebra esta jornada “trabajando”. Esta alumna de ADE Bilingüe de la UN cuenta que “está empleada en el departamento de dietas de un hospital” para costear sus gastos. “No veo mejor manera de celebrar este día, porque de esta forma lucho por un empleo para el futuro”, aclara.

El vallisoletano William Beaven Izquierdo, de 19 años, narra que se afilió a la Seguridad Social tres meses después de cumplir los 16 años. “Desde entonces he vivido experiencias que me han demostrado la necesidad de que haya un día dedicado a recordar que los trabajadores no somos instrumentos sino personas”, apostilla Beaven, que cursa en la UN 2º de Derecho y Global Law Program (GLP).

La estudiante de Administración y Dirección de Empresas de la UN, Fuensanta Planes Pedreño, cree que “tendría sentido decir que se debería celebrar trabajando, yendo a las ocupaciones laborales con más energía que nunca”. A sus 21 años, esta murciana defiende el papel de los sindicatos “porque todo gremio o asociación de trabajadores requiere que velen por sus derechos y condiciones para no deshumanizar el trabajo”.

Como el 1º de Mayo coincide con los exámenes finales en la universidad, varias de las personas consultadas han coincidido en responder que deberán estudiar ese día. La mallorquina Carmen Mercadal de Villalonga, de 21 años, expresa que “se prepara para los exámenes”. Esta estudiante de la UN de 3º de Publicidad y Relaciones Públicas considera que su generación es “muy privilegiada” porque se le han dado “muchas facilidades para formarse”. Por ese motivo, insiste en que deben “intentar ser los mejores profesionales en su campo”.

La también mallorquina Lourdes Ana Colom Fernández, de 21 años, se quedará estudiando. Aunque entiende “la evolución y la lucha por conseguir un empleo digno. El Día del Trabajo nos hace pensar qué se ha conseguido hasta ahora y qué se debe mejorar”, añade esta alumna de 3º de doble Grado de Economía y Derecho Bilingüe. El pamplonés Andrés Navarro Rey, de 28 años, confiesa que este año le toca estudiar. Actualmente cursa 4º grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la UPNA, y no considera que la clase trabajadora esté perdiendo derechos. “Aunque, la verdad, que la ley da herramientas a las empresas para alcanzar sus objetivos y deja, a veces, de lado el futuro de los trabajadores”, recalca.

Su compañero de clase Joao Paulo Araujo Monteiro, de 28 años y natural de Brasil, revela que el 1º de Mayo está “atento especialmente a los informativos para saber sobre las concentraciones y manifestaciones tan habituales en los últimos años en el país”. Este brasileño de 4º grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos admite que “con todas las reformas impuestas en los últimos años, el poder de actuación de los sindicatos se ha reducido”.

En cambio, otros dedican este día al ocio. Natalia Martínez-Acitores Ibáñez de Aldecoa, de 19 años, siempre asocia el 1º de Mayo a una celebración familiar. Esta burgalesa de Derecho y Relaciones Internacionales de la UN piensa que “todo lo que engloba el Día del Trabajo fue un gran logro para la sociedad”, pero considera que en sus orígenes los sindicatos tuvieron “más importancia que ahora, ya que muchas de las desigualdades ya se han solucionado”. No obstante, “siempre es bueno tener asociaciones de representación de los trabajadores, aunque menos politizadas”, critica.

Íñigo Garcés Galarreta, de 18 años, natural de Ansoáin, y alumno de Automatización y Robótica Industrial en Salesianos, comparte que el 1º de Mayo siempre coincide con las fiesta de su barrio. “Así lo celebro”, cuenta.

los sindicatos

La visión de la juventud

Organizaciones necesarias, pero que deben mejorar

A pesar de que la mayoría de estos jóvenes no se manifiesta por las calles el 1º de Mayo apoyan a los sindicatos en su papel para defender a los trabajadores. “La unión de muchos bajo la misma voz favorece para que cambien de postura empresarios e instituciones. No nos damos cuenta que hay ciertos sectores que trabajan en condiciones precarias con una remuneración injusta”, dice el alumno de la UN William Beaven. La estudiante de Grado Superior de Diseño Gráfico en Salesianos Amaia Iriarte Goñi, de 19 años, resalta que estas centrales “intentan mantener una ética laboral, que se esfuerzan por mejorar cada día”.

El estudiante de 4º grado de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de la UPNA, Ander Izkue Marcos, de 24 años, pone el acento en la función de los sindicatos y no en sus siglas: “Son un elemento necesario siempre que luchen por el bien de los trabajadores se cual sea su denominación”. Su compañero de clase Andrés Navarro señala que sin su presencia “los empresarios abusarían más”. La alumna de la UN Lourdes Ana Colom cree que a través de ellos “se pone al descubierto el trato desigual en el trabajo o la infravaloración laboral que se sufre y que, en ocasiones, por diferentes razones los propios empleados no saben o no quieren denunciar”.

Algunos estudiantes también hacen hincapié en la fuerza que han perdido los sindicatos con las aprobaciones de las reformas laborales del PSOE y del PP durante la crisis. “En muchos casos están limitados, pero deben ser el portavoz de los trabajadores”, añade el estudiante de Salesianos Íñigo Garcés.

Sin embargo, este respaldo sindical viene acompañado de crítica. El alumno de la UN Javier Fraga afirma que “muchas materias se abordan de manera correcta”, pero reitera que dentro de los sindicatos “falta gran seriedad, profesionalidad, lealtad y honestidad”. La guipuzcoana Mireia Huidobro Fauro, alumna de Grado Superior en Automatización y Robótica Industrial en Salesianos, considera que son “relevantes”, pero incide en que “están muy politizados”.

Esta joven de 34 años de Elgoibar, que acaba de mudarse a Navarra, anima a que “se unan más por la causa” y que “dejen de tirarse los trastos a la cabeza como los políticos”. Su compañera en Salesianos Denisa Constantinescu reprocha que “hay sindicalistas que no hacen nada” aunque reconoce que por medio de estas organizaciones la clase trabajadora “se hace oír”. La estudiante de la UN Fuensanta Planes defiende que “un derecho no debe mancharse de tintes políticos” por lo que no comprende que “se politicen los sindicatos”. El estudiante de la UN Xabier Goikolea admite que “los sindicatos defienden a los trabajadores de cualquier abuso” pero se queja de que “se ha desvirtuado su papel por el partidismo, como les ha ocurrido a UGT y CCOO, ejemplifica”. Para él las siglas anarquistas de la CNT “son de las mejores”.

los derechos

Reformas laborales

Entre la preocupación y la consolidación

Este alumnado se movía entre los diez y los 26 años cuando el PSOE en 2010 y el PP en 2012 aprobaron sus reformas laborales. Las opiniones de estos 22 estudiantes varían, desde las personas que consideran que no se están perdiendo derechos, porque comparan la actual situación con las condiciones del siglo XIX, de la Transición o de la que padecen otros países;hasta aquellas que muestran su preocupación por la precarización laboral.

“La reforma de 2012 vulnera nuestros derechos: crecen los contratos precarios, aumenta la inestabilidad laboral y empeora un mercado muy mermado por la crisis. Hay que derogarla para tener una vida mejor. El trabajo es el mayor sustento de los ingresos públicos”, remarca el alumno de la UN Xabier Goikolea. La venezolana de 3º de Derecho de la UN Samanta Díaz Guédez, de 20 años, acentúa que “se pasa por alto, sobre todo, el máximo de horas trabajadas”. Para ella aunque “hay aspectos en los que poco a poco se ganan derechos”, queda “mucho por mejorar” y sugiere “consultar las fórmulas aplicadas en los países escandinavos” que define “como eficientes para el empresario y respetuosas con el trabajador”.

El estudiante de Salesianos Íñigo Garcés achaca al miedo al despido en la crisis a que se hayan perdido derechos laborales. Su compañero en este centro Jon Ruiz, de Grado Superior de Gráficas, culpabiliza al Gobierno de Rajoy. “Ni respeta ni piensa en los empleados, solo en el empresario”, reprueba este joven de 20 años de Ansoáin. “Debemos manifestarnos y luchar por nuestros derechos no solo un día al año (en referencia al 1º de Mayo)”, anima. La alumna de la UPNA Andrea Echarte agrega que “la temporalidad en las contrataciones aumenta” y que “resulta más fácil despedir”;y su compañero de clase Ander Izkue se detiene en el “conformismo” de los trabajadores debido al temor de quedarse sin empleo durante la crisis, y denuncia que algunos empresarios “han aprovechado” esa situación en su beneficio.

Sin embargo, otras estudiantes no creen en esa merma de derechos. “Si comparamos la situación actual con la de otras épocas, como el siglo XIX, los trabajadores han dado un vuelco radical, necesario a sus condiciones. Sus derechos están reconocidos y se garantiza que están protegidos. En otros países la situación laboral sigue siendo nefasta y para corregirla habría que sancionar a los empresarios para que se conciencien”, analiza la estudiante de la UN Natalia Martínez-Acitores. Su compañera de la UN Fuensanta Planes contesta con un rotundo “¡claramente no!” en mayúsculas y entre exclamaciones cuando se le pregunta si cree que se han recortado derechos. “Creo que se ha perdido el sentido común y se ha constituido una cultura del mínimo esfuerzo, de obtener dinero fácil, con la exigencia de un nivel de vida acomodado”. Planes, de 21 años, está convencida de que “la sociedad se confunde en la infinidad de los detalles en lugar de generar estructuras sólidas”.

Además a estos jóvenes les preocupa la regulación de la figura del becario y de las prácticas. “Como estudiantes comenzamos con contratos de prácticas y creo que este sistema debería tener un mayor respaldo legal en cuanto a derechos”, destaca Arancha Díe. Otras estudiantes ponen el foco en el impulso de la igualdad. “La brecha salarial es un problema que afecta a todo el mercado productivo y hay que seguir avanzando en la conciliación para que hombres y mujeres encontremos igualdad de oportunidades”, puntualiza la alumna de la UN Lourdes Ana Colom.

el futuro

Perspectivas

Empleo y máster

La última Encuesta de Población Activa (EPA) conocida el jueves mostraba que el paro en la Comunidad en el primer trimestre subió un 3,1%, pero el desempleo en la franja de entre 16 y 34 años, en la que se mueven los 22 estudiantes que participan en esta historia, se redujo en casi un 16%, de las 14.500 personas desocupadas en 2017 a las 12.200 entre enero y marzo de este año. Esta cifra supone que cuatro de cada seis personas sin trabajo en Navarra tienen entre 16 y 34 años. Estos estudiantes coinciden en que va a ser complicado incorporarse al mercado laboral;saben que deben seguir formándose, con la realización de algún máster, grados superiores o cursos on line;algunos confían en trabajar en otro país;y la mayoría muestra su optimismo e ilusión por desempeñar la profesión que ha escogido como asalariado o como emprendedor.

Carlos Lucas , de 19 años y estudiante de Derecho en la UN, desearía incorporarse como “trabajador en una empresa en España”. Arancha Díe, de su misma edad y alumna de ADE Bilingüe en la UN, preferiría empezar en una gran compañía, preferiblemente en Madrid, Barcelona o Valencia para adquirir experiencia y escoger el campo concreto en el que ubicarse. “Una vez elegida mi área profesional, la potenciaría con un máster”, detalla. Javier Fraga, de 21 años y estudiante de Economics Leaderships&Governance, se decantaría primero por trabajar y luego por hacer un máster. La venezolana Samanta Díaz, de 20 años y estudiante de Derecho en la UN, quiere “hacer un máster de acceso a la abogacía tras la carrera, e iniciar el camino profesional en una empresa para posteriormente ser empresaria en España”.

William Beaven, de 19 años y estudiante de Derecho en la UN, tiene claro que este verano irá a Inglaterra a trabajar”. Este joven cree que “es necesario salir de casa para ver el mundo con otros ojos y vivir experiencias para crecer como personas”. Javier Ojanguren, de 19 años y alumno de Derecho y Filosofía en la UN, pretende “cursar un máster y comenzar su carrera en una empresa, previsiblemente en Estados Unidos, sin descartar emprender después”. A Fuensanta Planes, de 21 años y alumna de Administración y Dirección de Empresas, le encantaría trabajar en este país, “aunque resulte complicado con el nuevo tema del visado”. Defiende que “las personas no deben dejar de formarse para que la adaptabilidad a los cambios no decaiga” por lo que se propone después de trabajar durante unos años “empezar un postgrado”. Lourdes Ana Colom, de 21 años y estudiante de Economía y Derecho Bilingüe, se inclina por “incorporarse a un mercado de un país con habla inglesa”, con la combinación del trabajo y una especialización o máster.

Xabier Goikolea, de 21 años y matriculado en Economics Leaderships&Governance en la UN, seguirá estudiando, porque los puestos de trabajo a los que aspira, exigen “un máster como mínimo”. Anhela colocarse “en instituciones como el Banco Mundial u otras que ayuden al desarrollo de las personas”. Carmen Mercadal, de 21 años y alumna de Publicidad y Relaciones Públicas desarrollará un máster al concluir la carrera para especializarse “en el ámbito de las relaciones públicas y comunicación institucional”.

Natalia Martínez-Acitores, de 19 años y estudiante de Derecho y Relaciones Instituciones de la UN, señala que probablemente seguirá estudiando y optará a una oposición. “Las salidas que tiene mi carrera son escasas y resulta difícil acceder a un empleo. Con una oposición, al menos, puedo garantizarme un puesto más estable”, aclara. En la UPNA, al estudiante de Relaciones Laborales de 28 años Andrés Navarro le gustaría “preparar una oposición para tener un puesto fijo”, aunque no descarta la opción de emprender.

Su compañera de clase Jaqueline Caetano, de 26 años y de Brasil, quiere adquirir experiencia en un trabajo y después “sacar una oposición preferiblemente en Navarra”. Aunque también seguirá estudiando. “No descarto nada”. El también brasileño y estudiante en la UPNA Joao Paulo Araujo no tiene nada claro, como confiesa. “La idea es buscar un empleo para adquirir experiencia, aunque no cierro la puerta a un máster u oposición si no encuentro un puesto de trabajo”. En cambio, el alumno de Relaciones Laborales Ander Izkue, de 24 años, carece de dudas. “Llega un momento en el que te cansas de ver la cartera vacía y de vivir rodeado de apuntes. Me gustaría emplearme en una empresa fuera de la zona de confort”, remarca. Andrea Echarte, de 23, que comparte carrera con estas cuatro personas, recuerda que ya trabaja y que piensa en obtener un máster para completar la formación universitaria. Reconoce que la “incorporación al mercado laboral es complicada” pero reitera que “con un poco de suerte y de búsqueda activa se logra”.

Desde el centro de Salesianos, Íñigo Garcés, de 18 años y estudiante de Automatización y Robótica Industrial, destaca que “será sencillo colocarse porque su grado tiene muchas ofertas”. Se decanta por emplearse en una compañía “preferiblemente fuera de Navarra”. Mireia Huidobro, de 34 años y alumna en grado superior en la misma especialidad que Íñigo, añade que “el mundo de la industria está en un buen momento por la revolución 4.0” y porque su perfil profesional “está muy solicitado”. Además, manifiesta que “al ser mujer puede contar con más oportunidades, ya que las empresas comienzan a equiparar las plantillas”. Pablo Barandalla, de 19 años y alumno en Diseño de Fabricación Mecánica, confiesa que no está seguro de su futuro: “Si estudio, enfocaré mi formación a la mecánica. Luego me gustaría empezar en una empresa para adquirir experiencia y después buscar la posibilidad de emprender”. Denisa Constantinescu, de 20 años cursa la misma formación que Pablo. “El grado en el que estoy tiene un mercado laboral amplio y siempre buscan gente por falta de personal”, dice convencida esta joven que trabaja actualmente. Jon Martínez, de 20 años y estudiante de Grado Superior de Gráficas quiere trabajar en Navarra, aunque cree que “resulta complicado empezar en buenas condiciones”. Amaia Iriarte, de 19, cursa el mismo grado que Jon. “Me gustaría empezar a trabajar directamente, aunque al mismo tiempo podría formarme con algún curso on line”, cuenta esta joven, que “prefiere disponer de un jefe en el que apoyarse cuando surja algún problema antes que emprender”.

salario

Previsión

¿Ganaré más que mis padres?

La crisis y la entrada de nuevos sectores tecnológicos que han perjudicado a los tradicionales, entre otros motivos, han propiciado una merma en los salarios. Fuensanta Planes, de 21 años, se pronuncia de manera tajante: “Somos la primera generación que vivirá peor que sus antecesores”. Amaia Iriarte, de 19 años, destaca que “ganar más dinero es precisamente lo que todo padre y madre desea para sus hijos”. A esta pamplonesa le gustaría lograrlo. “Estar mejor remunerada sería una manera de pagarles todo lo que han hecho por mí y demostrar cómo me han educado”. Ander Izkue, de 24 años, valora que podría ganar “un término medio”. Este estudiante de Pamplona destaca que “dependerá de la suerte” aunque como referencia se fija en sus progenitores. “Han cursado carreras y siempre se han movido por encontrar empleos que les permitan trabajar para vivir y no vivir para trabajar”. Dentro de estos 22 alumnos, algunos piensan que ganarán menos, pero solo al inicio, porque “con una buena carrera profesional se puede aspirar a más”, reitera Samanta Díaz.

Como conclusión a esta historia protagonizada por 22 jóvenes en vísperas del 1º de Mayo, Xabier Goikolea, de 21 años, hace una reflexión extensible a todos los lectores y lectoras: “Invito a todas las personas, especialmente a los jóvenes, que saquen sus propias conclusiones de todos estos asuntos ya que es fundamental desarrollar una opinión y no copiarla y pegarla en la cabeza. Como diría el grupo Black Friday de Pamplona: ir más allá de lo establecido”.

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