la carta del día

Construyendo antirracismo desde la autogestión

Por Silvia Díaz, Natalia Nilo y Beatriz Villahizán - Lunes, 30 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h

crear, construir, recuperar... Son conceptos que se nos habían vuelto retórica, pero en los últimos meses hemos podido acariciar el placer de su puesta en práctica.

En septiembre de 2017, el Gazte Mugimendu de Alde Zaharra recuperó un espacio de enormes dimensiones en el corazón de Iruñea, espacio que llevaba más de dos décadas en un gris abandono. Desde ese momento, el trabajo en torno a él no ha cesado. El desafío era claro: construirlo todo, transformarlo, llenarlo de vida y color, a través de un proyecto creado por y para el barrio.

Nosotras tenemos un frente claro: construir espacios de lucha antirracista.

De este modo se ha desarrollado nuestro tejido y lucha con los diferentes espacios y proyectos de los que formamos parte (Zabaldi, Martes al Sol, Karabana Mugak Zabalduz, Iruñea Ciudad Acogida, Papeles y Derechos Denontzat, Marcha Mundial de las Mujeres, Plataforma 8M...) y Maravillas Gaztetxea, centro social okupado no iba a ser la excepción.

Mientras el racismo institucional y social sigue golpeando nuestras calles, nosotras seguimos encontrando aliadas para combatirlo;nos vamos haciendo fuertes desde los márgenes.

Frente a toda forma de discriminación, se hacen presentes las estrategias de resistencia y lucha, redes de solidaridad, clase y apoyo mutuo, diferentes maniobras de supervivencia que se activan cuando somos empujadas a los márgenes. Es en ese lugar común, donde nos encontramos, nos reconocemos como sujetos políticos y articulamos respuestas a las necesidades reales, sin diagnósticos, planes o programas que nos reducen a cifras. Porque sabemos que vivimos en un sistema de privilegios, que requiere y perpetúa las categorías entre personas para sostenerse, un sistema que responde a intereses del capital y que desprecia la vida.

Por todo ello, creemos fundamental y urgente que, en el movimiento popular, recuperemos la perspectiva de clase, con respuestas prácticas a las problemáticas cotidianas de nuestras vecinas y vecinos.

Entendemos que debemos ser capaces de distinguir la importancia de los proyectos autogestionados, ya que es en estos espacios donde se gestarán los nexos entre las viejas y nuevas generaciones. De ahí vendrá una necesaria organización en defensa de nuestra clase, construyendo alternativas reales y sostenibles desde la soberanía popular y el reconocimiento de todas las personas, independientemente de su origen porque, nativa o extranjera, es la misma clase obrera.

Aunque nos lo quieran negar, somos capaces y queremos decidir sobre nuestras vidas de forma autónoma: decidir dónde y cómo vivir, dónde y cómo organizarnos.

Por eso, seguiremos abriendo espacios grises, perdidos en el capitalismo, para llenarlos de vida, de diversidad y de autogestión.

En definitiva: para devolverlos al pueblo.

Las autoras son miembros de SOS Racismo Nafarroa