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Períodico de Diario de Noticias de Navarra

La derecha pierde el pulso a la calle

La sociedad vuelve a salir a la calle de forma espontánea con la reivindicación social como eje de la protesta
En dos meses se han producido cuatro de las movilizaciones más importantes en Navarra
Las prioridades ciudadanas contrastan con la agenda identitaria que intentan promover UPN y PP

Ibai Fernandez - Lunes, 30 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h

14 abril. Más de 50.000 pesonas piden un juicio justo para los jóvenes de Alsasua.

14 abril. Más de 50.000 pesonas piden un juicio justo para los jóvenes de Alsasua. (UNAI BEROIZ)

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14 abril. Más de 50.000 pesonas piden un juicio justo para los jóvenes de Alsasua.28 de abril. 35.000 contra la sentencia de ‘La Manada’.

Pamplona- Han sido cuatro de las movilizaciones más importantes en la historia reciente de Navarra. En apenas dos meses, miles de ciudadanos han llenado a las calles de Pamplona y de las principales localidades de la comunidad para exigir igualdad laboral para las mujeres, defender unas pensiones dignas, reclamar un juicio justo en el Caso Altsasu y denunciar la desprotección judicial de las mujeres en los casos de agresión sexual. Movilizaciones en gran medida espontáneas y de un claro contenido social que han vuelto a poner sobre la mesa las prioridades reales de los ciudadanos, que distan mucho de la agenda política identitaria con la que la derecha navarra está intentando centrar el debate en Navarra en esta legislatura.

Con la excepción de la marcha de Alsasua, de un carácter más político y que sí contó con un trabajo organizativo previo, el resto han sido actos espontáneos. Movilizaciones ciudadanas de base que han vuelto a colapsar cientos de ciudades en Navarra y en el resto del Estado como en los primeros años del 15M en plena ola de indignación por la crisis y la corrupción. Un malestar que sigue latente, y que prueba que hay una mayoría social que se mantiene activa y movilizada a un año de las próximas elecciones.

Han sido además protestas claramente transversales en cuanto a edad, género, espectro social e incluso ideología. Y en las que se han defendido valores como el feminismo, la igualdad o la justicia social. Una transversalidad destacada también en la movilización por el Caso Altsasu, que más allá de la controversia política puso sobre la mesa que para una parte muy importante de la sociedad navarra el caso se ha instruido con desproporción y con criterios más políticos que judiciales. Algo que vuelve a estar en la calle estos días tras la pena de nueve años de prisión impuesta a los acusados por la violación en Sanfermines de 2016.

fuera de juegoTodas esas manifestaciones ha pillado a la derecha con el pie cambiado en Navarra en lo que parece un claro síntoma de desconexión con el sentir mayoritario de la calle. Y ante lo que ha optado por temporizar, improvisando un criterio que en ocasiones ha resultado contradictorio. Ocurrió con la huelga feminista del 8 de marzo, a la que inicialmente tanto UPN como PP y Ciudadanos restaron valor. Finalmente solo UPN decidió sumarse, incorporándose a con una representación menor a la convocatoria de UGT y CCOO, que resultó la menos concurrida. La jornada superó las expectativas con un mensaje claramente feminista que la derecha rechazó primero, e intento apropiar después.

El escenario se repitió con las pensiones. La revuelta de los jubilados en marzo sorprendió al PP y llevó a UPN a sumarse a última hora a una convocatoria que había adquirido ya un cariz multitudinario, y en la que la izquierda mostró una unidad de acción muy poco habitual en Navarra.

Solo en la manifestación por el Caso Altsasu ha mostrado la derecha una actitud firme y decidida, con duros reproches al Gobierno foral por una supuesta intromisión en la labor de la Justicia. Un argumento que ha quedado en contradicción cuando la sentencia de La Manada ha indignado a prácticamente toda la sociedad española, que no ha tenido reparo en cuestionar abiertamente la labor judicial. Hasta el punto de que UPN ha acabado animando a los ciudadanos a participar en las protesta contra la sentencia.

Mirando al futuroSon cuatro movilizaciones que dejan además lecturas importantes a un año largo de las próximas elecciones. Porque aunque el contenido de las manifestaciones ha sido sectorial, el foco de la crítica ha ido dirigida a las estructuras del Estado. No hay alarma social por la gestión del Ejecutivo autonómico, ni la preocupación por el futuro institucional de Navarra es mayoritaria. Es más, la sociedad navarra, y en especial los jóvenes, siguen siendo muy sensibles todavía a la crisis, a la corrupción y a las desigualdades sociales.

La base social que apoyó el cambio no solo no se ha desmovilizado en estos tres años, sino que se muestra activa y comprometida. Y aunque eso no es garantía de una mayoría en las urnas dentro de un año, sí supone un buen punto de partida de cara a una cita en las urnas en la que la movilización será determinante. El ciclo de los indignados, el que revolucionó el tablero político y dio un vuelco a las urnas en Navarra, no se ha agotado.

etiquetas: protestas, calle, derecha